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Educación | 07/09/2013
Incertidumbre y esperanza
Animamos al Ministerio de Educación Universitaria a que continúe en la dirección correcta como es el diálogo respetuoso, de reconocimiento de la normativa que rige a las universidades y atendiendo a los justos reclamos. Pero no se puede bajar la guardia hasta que se logre lo previsto en el pliego conflictivo que consta de 10 puntos
CENTRO PARA LA PAZ Y DDHH-UCV
Fapuv
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La Universidad Central de Venezuela, máxima casa de estudios del país y símbolo por antonomasia de la universidad autónoma venezolana, cuenta en su haber con una historia de tres siglos. Ella ha sido capaz, por los hombres y mujeres que la conforman, de remontar los embates de la historia, reinventándose y abriéndose al futuro cargado de la luz de los distintos saberes que la conforman.

La sabiduría acumulada a lo largo de todos estos años, su capacidad de resistencia, la pluralidad y libertad que la han caracterizado, nos dan motivos para seguir apostando y creyendo en sus fundamentos democráticos, de diálogo y búsqueda consensuada de soluciones a problemas que se ciernen como un horizonte cerrado y pretendiendo con ello la negación misma de lo que es la Academia: debate, diversidad, argumentos, pluralidad, libertad de cátedra, autonomía como condición de posibilidad que garantiza su independencia del poder políticopartidista y su pretensión de ponerla a su servicio y no al servicio del país, como ha sido, es y tiene que seguir siendo.

Hoy la Universidad atraviesa unas aguas muy encrespadas en medio del desconcierto nacional, tanto que pareciera que a veces la barca se fuese a hundir. En la actual gestión rectoral, que por cierto la han obligado a permanecer en su ejercicio más allá del tiempo establecido por la ley, violando así las disposiciones legales, no han bastado los 62 ataques armados tanto al Patrimonio Mundial que es la UCV como a sus estudiantes, profesores y autoridades rectorales y decanales, obreros y empleados.

Entiéndase ataques armados por: motorizados encapuchados con armas largas, bombas lacrimógenas, incendiarias, sin respetar siquiera el Alma Mater que es el Aula Magna llena de gente y disolver eventos a punta de hechos violentos, o destruir parcialmente el mural de Oswaldo Vigas, ubicado en la plaza cubierta a la entrada del rectorado, poner en riesgo la estructura del edificio rectoral destrozando parte de las vigas estructurales, o quemar sedes de centros de estudiantes o incluso decanatos.

Todo ello sin contar los heridos, humillaciones y vejaciones, temor y terror a la que es sometida constantemente la comunidad universitaria, sin que haya habido en todos estos hechos ni un solo responsable, pese a las "investigaciones" del Cicpc, ni siquiera algún pronunciamiento de la Fiscalía o de la Defensoría del Pueblo, y cuando lo ha habido es para inculpar a la misma Universidad por falta de gobernabilidad.

Estamos en un país al revés, a los que cometen tales atropellos, violencia y desolación, se les llama "héroes" y hasta se les levanta la mano como gesto de aprobación de que ese es el camino para la "transformación universitaria"; y a quienes se apegan a las leyes, defendiendo su legítimo derecho a un ejercicio autónomo de la educación universitaria, de calidad, en un sano clima de convivencia, dirimiendo los conflictos de modo académico, se les llama irrespetuosamente con cualquier clase de adjetivo, descalificando así el profesionalismo de quienes sostienen dignamente la Universidad.

Es cierto que el conflicto universitario actual ha adquirido unas dimensiones que van más allá de la UCV. Estamos hablando de toda la Universidad a nivel nacional, con sus legítimos representantes agremiados en Fapuv, Apucv, Averu, librando una batalla asimétrica en la cual quien pierde es el país.

Poco antes del período de "vacaciones" de agosto, se instalaron unas mesas de trabajo para procurar llegar a acuerdos y soluciones a las demandas que por derecho le corresponden a los universitarios.

Pareciera que por fin se van dando pasos por parte del gobierno en la dirección correcta que es la del diálogo respetuoso, de reconocimiento de la normativa que rige a las universidades y atendiendo a los justos reclamos puestos en las mesas de trabajo.

Animamos al Ministerio de Educación Universitaria a que continúe en esa dirección. No obstante esto, no se puede bajar la guardia hasta que se logre lo previsto en el pliego conflictivo que consta de 10 puntos. El conflicto continúa. Tal vez llegue septiembre y continuemos en ello. Estaremos monitoreando los acuerdos y avances que se logren.

Desde el Centro para la Paz y los DDHH de la UCV, abogamos porque septiembre comience con buen pie. Es el anhelo de todos los venezolanos.

 
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