Pese a los daños generados en la refinería, se estima que la reparación de la misma podría costar 7.000 millones de dólares y tardaría unos seis meses para restablecerla
Javier Larrañaga, exgerente de Amuay, dijo en la tribuna del Think Than k de Coener, que los daños en la refinería fueron tan grandes que pasarán otros seis meses para restablecer las operaciones de la refinería, aunque el gobierno dijo en su primer comunicado después del accidente, que se reactivaría en unos pocos días.
Haciendo una extrapolación del costo de los tanques del proyecto original, que fue de 2.800 millones de dólares y los desastres en las instalaciones en las que desaparecieron áreas completas que borraron las evidencias, esta reparación podría costar 7.000 millones de dólares, agregó Larrañaga.
Heraldo Sifontes, también exgerente de Amuay, quien estaba presente, comentó que cálculos hechos en el pasado indicaron que por cada día transcurrido sin operar el flexicoquer se pierden 800.000 dólares.
Con medio año transcurrido después del accidente, denunciamos la poca transparencia demostrada por Pdvsa, en un accidente donde murieron 42 personas, 150 resultaron heridas y 7 siguen desaparecidas y el informe fue prometido para 120 días después del trágico evento.
Larrañaga señaló que el nivel de procesamiento de las dos refinerías (Amuay y Cardón) que integran el Centro de Refinación de Paraguaná está trabajando al 60% de su capacidad nominal, con fuertes daños de las unidadades de conversión media y profunda donde se producen los componentes de alto octanaje para abastecer de gasolina
al mercado interno.
Varias de las unidades de hidrotratamiento y del complejo de lubricantes de Cardón están fuera de operaciónes. La principal planta de destilación de Amuay (la destiladora atmosférica No 5 cuya capacidad de procesamiento de crudos es de 185.000 barriles diarios), aún no ha entrado en servicio debido ya que su horno e instalaciones fueron afectadas por la explosión del 25 de agosto del 2012.
Toda esta situación posterior al accidente se ha convertido en una creciente tendencia de paradas no programadas, aunadas a la recurrencia de accidentes en todas las instalaciones industriales de Pdvsa. Hay que agregar que el bloque 23 de Amuay, el sitio que sufrió la fuerza del incendio y la explosión, está en iguales circunstancias que horas después del accidente.