CARACAS, jueves 18 de diciembre, 2014
Facebook Twitter RSS
Temas del día
Opinión | 20/02/2013
Competencia feroz
Desde hace unos catorce años, el verbo y la propaganda oficial se han propuesto suplantar el escenario real con la ilusión de una supuesta revolución
CARLOS OTEYZA
Competencias
0 0a

Podríamos resumir lo que vivimos en una original competencia sin cuartel: dos protagonistas dándose golpes. El gobierno junto a su maquinaria propagandística a un lado y al otro la realidad, guapeando y tratando de imponerse.

Digamos que desde los inicios del llamado proceso, hace unos catorce años, el verbo y la propaganda oficial se han propuesto suplantar el escenario real con la ilusión de una supuesta revolución.

Quizás en sus inicios el gobierno no fue lo suficientemente eficiente como para impedir que durante el 2002 y 2003 una inédita movilización urbana tomara las calles. Todo aquel cacareo del plan Bolívar 2000 resultó insuficiente.

Eran días en el que el precio del barril petrolero se mantenía escuálido y la realidad difícil de tapar. Pero corren otros tiempos, ha habido cambios sustanciales: en el carisma del líder, en el precio del petróleo, en los ingresos fiscales, en el control de los poderes. El miedo se ha potenciado, el cansancio arremete.

Entonces la avasallante batería mediática construida por el gobierno pareciera alcanzar su meta: esconder la realidad, desconocerla, desaparecerla para avanzar en su proyecto político hegemónico.

La acción del gobierno, con su inmensa capacidad de redistribución de la renta a través de las misiones e importaciones a bajo costo, es realzada sin descanso por la sistemática operación propagandista oficial dictada desde los laboratorios mediáticos.

Encender el canal 8 es toparse con toda la técnica publicitaria capitalista posible empleada para emocionar, persuadir, engañar. Y cada elección es un paso más en su objetivo hegemónico.

Sin embargo, la realidad nos salpica a diario por mil rendijas que no se ajustan al mensaje oficialista; evidentemente sus efectos son más lentos de constatar que la emoción y esperanza que genera la propaganda. Aceptemos que la realidad se mueve de manera inquebrantable, pero a un ritmo menos agresivo.

El deterioro del parque industrial venezolano no es evidente a simple vista, tampoco se va a desplomar como lo hizo el viaducto de la autopista Caracas-La Guaira, pero crece todos los días. La ineficiente y lamentable calidad educativa que se está impartiendo en las universidades públicas creadas en estos años, no saldrá a flote sino con el transcurrir del tiempo.

Mientras tanto, las cifras sirven para publicitar las estadísticas en la ONU. El barril a más de 100 dólares enmascara sin dificultad la paulatina desintegración de PDVSA. Las tierras productivas confiscadas no son necesarias mientras se pueda importar lo que no se produce.

Entendemos entonces que la reciente y brutal devaluación es un upper directo de la realidad a la quijada del gobierno. Esta confrontación está en pleno apogeo y la beligerancia aumenta. El gobierno con su aparataje mediático tratará de disfrazarla, pero la realidad, como un porfiado al que se le golpea sin descanso, se levantará de nuevo.

Cada día más las rendijas se están convirtiendo en aterradores cauces de problemas desatendidos desde sus bases, una realidad que sin duda arrastrará al caudillismo redentor y su aparataje mediático. Terrible herencia con la que habrá que lidiar.

 
Tu Comentario
Para participar, necesitas ser usuario registrado en TalCual. Si no lo eres, Regístrate Aquí
Correo Clave
Caracteres restantes: 280
Las opiniones aquí emitidas no reflejan la posición de TalCual.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio.

TalCual se reserva el derecho de no publicar los comentarios que utilicen un lenguaje no apropieado y/o que vayan en contra de las leyes venezolanas y las buenas costumbres.

Los mensajes aparecerán publicados en unos minutos.
Destacadas