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REPORTAJES | 18/12/2012 | 26 Comentarios
"Lo de Chávez es mortal"
José Rafael Marquina jura que no se ha lucrado por la fama repentina que adquirió al convertirse en el médico que narra paso a paso la enfermedad presidencial. Asegura que Chávez tiene una enfermedad terminal y sus allegados lo saben. Revela que entre sus seguidores por Twitter figuran muchos dirigentes chavistas. No descarta que el segundo paciente más importante de Cuba se presente el 10 de enero a reclamar la banda presidencial. Pero insiste que el líder bolivariano tiene cáncer terminal y que su ciclo de vida podría cerrarse en abril
ELIZABETH ARAUJO
José Rafael Marquina
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Para el doctor José Rafael Marquina la fama no parece haberle llegado gracias a un descubrimiento médico o por la venta millonaria de un best-seller, sino por la audacia de explicar la enfermedad de Hugo Chávez, justo cuando familiares y colaboradores más cercanos llevan la procesión por dentro, aunque sonrían ante las cámaras para pregonar que el líder único de la revolución bolivariana está por volver.

“Pero no volverá… al menos en las condiciones de antes”, responde, de forma tajante –como repitiendo el estribillo que cantaban en 2001 los ya desaparecidos círculos bolivarianos– este médico merideño, residente desde hace 12 años en Naples, Florida (EEUU) donde trabaja como especialista en medicina interna, neumología y medicina de cuidados críticos. Tras varios intentos telefónicos, el doctor Marquina accede a responder sin tapujo ni especulaciones.

–Vista la última información ofrecida por el Gobierno, donde confirma la mejoría del Presidente, ¿cuál es verdad de la condición médica de Hugo Chávez?
–Déjame explicarte, exactamente, cuál es la situación del Presidente en este momento. La razón por la cual él salió de cirugía, pasa a terapia de recuperación y luego es entubado, fue porque comenzó a sangrado, presentar fiebre alta y muchos dolores. A Chávez se le practicó una cirugía de alto riesgo. Con la misma incisión realizada por el abdomen debieron removerle del cuerpo las vértebras lumbares. Fue una cirugía prolongada con riesgo de comprometer los músculos respiratorios del abdomen. Y fue entubado por esa razón, por la fiebre y por los grandes dolores. Ahora bien, entubar es un proceso normal y lento. Se hace para saber cómo reacciona el paciente y protegerle la vida.

–¿Fue ese el momento cuando el vicepresidente Maduro dio su primera cadena y Diosdado Cabello lloró?
 –Claro. Estaba sangrando, tenía bastante fluido. Como te digo, fue una cirugía altamente riesgosa y dolorosa. Luego lo entuban y comienzan a bajarle el tratamiento. Esa fue la razón por la cual los familiares se asustaron, pero la entubación es normal. Cuando Chávez despierta reacciona de manera muy dolorosa y es entubado de nuevo. Había que hacerlo porque venía presentando un gran sangrado y evitar que ocurriera un edema pulmonar; y segundo, para sincronizar el ventilador y tener la vía venosa protegida.

–¿Ese proceso no genera daño cerebral?
–No n su caso. No presenta ningún daño neurológico- cerebral. Puede sentarse, pero debe someterse a un proceso de rehabilitación que empezará esta semana, porque en este instante no camina. Y la cirugía tenía ese propósito de hacerle caminar. Pero no olvidemos: Chávez tiene cáncer terminal.

–Entonces, podría ocurrir que se aparezca el 10 de enero para la toma de posesión?
–No estoy tan seguro, aunque tampoco es imposible que se presente en Caracas para recibir la banda presidencial con ostensibles limitaciones físicas. Te doy un ejemplo. Yo vi comprando en un mail a la cantante Donna Summer, quien tenía cáncer terminal, tres días antes de morir. Como te digo, el objetivo fundamental de la reciente cirugía es poner a Chávez a caminar. Pero este tipo de cáncer agresivo, en un paciente de 58 años, permite que pueda dar unos pasos y hasta realizar una actividad. Pero creo que de abril no pasa. Chávez tiene una enfermedad mortal y sus allegados lo saben. El país debe saber que el Presidente está muriendose y que apenas podría llegar a abril. De allí los informes parciales, que no son médicos, que ofrecen ministros y familiares, ocultando la verdad.

–¿Y cómo sabe usted todo eso, cuando no es oncólogo y ni siquiera ha pisado el Cimeq?
–Uno, porque recibo información permanente desde Cuba, de personas vinculadas a él; y porque científicamente está demostrado que el cáncer de Chávez es un Rabdomiosarcoma, que presenta un crecimiento muy agresivo y nunca se detiene. Yo supe que se le hizo radioterapia y quimioterapia y no dio resultado. Todavía no entiendo por qué hay gente que duda de la enfermedad de Chávez. De este proceso se puede recuperar pero no salvarse. Son dos cosas bien diferentes. Es posible que la gente cuando lo vea, piense que está sano. Pero eso no es así. La velocidad de los tumores es exponencial. Es como el embrión, que tiene 9 meses de gestación. Y yo diría que demasiado ha durado con esa enfermedad.

–Hay quienes desestiman sus informaciones, porque dicen que usted mezcla su diagnóstico médico con sus opiniones políticas.
–Yo siempre he querido a mi país. Nunca he tenido afiliación política y mis opiniones políticas son las mismas que tiene el ciudadano común. Mi única aspiración es un compromiso con Venezuela. Yo quisiera ir a mi país, pero cuando ponga un pie allá, seguro que me ponen preso. Todo esto lo hago de corazón, porque siento a mi país. Tengo 12 años viviendo en EEUU y mi vida no va a cambiar con estas declaraciones ni con mis tuits. Mis pacientes no saben que yo vivo tuiteando sobre la enfermedad del Presidente. Eso no me hace mejor ni peor médico.

–La gente no deja de sorprenderse por la certeza con la cual algunos de sus pronósticos se cumplen, a veces al pie de la letra. ¿Cuenta en verdad con un “garganta profunda” en Cuba que le envía noticias o usted se mueve en base a especulaciones médicas, aun cuando la oncología no es su especialidad?
–En principio, no soy muy bueno en predicciones, ni siquiera en esoterismo. Lo que sé me llega es de diferentes fuentes y siempre lo corroboro para no caer en la especulación ni en la charlatanería. Fui el primero en decir la verdad. Tengo fuente de todo tipo y mis informantes son confiables.

–¿Cómo es el ambiente del Cimeq donde recibe atención el presidente Chávez? ¿Se trata de un hospital con tecnología de punta, tiene vigilancia médica las 24 horas? ¿Cómo resuelven problemas inesperados frente a los cuales la medicina cubana parece no estar preparada?
 –Cierto. No conozco el Cimeq. No he ido nunca a Cuba ni me interesa. Pero sé cómo es el Cimeq. Es un centro elitesco, donde no atienden al pueblo. Solo si alguien es miembro del Buro Político del Partido Comunista son recibidos. Pero también reciben a pacientes extranjeros, sobre todo españoles. Es un hospital con 35 camas y trabaja con tecnología de EEUU. En el caso de Chávez, él está en un área que tiene 50 metros de restricción.

–Hay también quienes le acusan de violar el Código de Ontología Médica, aunque Chávez no sea su paciente, pero igual le restan crédito a sus diagnósticos porque se preguntan cómo puede opinar de un paciente al que ni siquiera ha tocado.
–Ahí es donde yo digo que la gente es libre de creerme o no. Al respecto solo puedo revelar que recibo información privilegiada. Por otra parte, los venezolanos tenemos la obligación de saber la verdad. Sí, es verdad: Chávez no ha sido paciente mío, por tanto se pierde la confiabilidad si hubiese sido paciente mío y yo estuviera divulgando su situación. Allí si estuviera violando el Código de Ontología Médica. Lo que hago es como venezolano preocupado por el país y que la gente sepa la verdad

–En términos estadísticos, ¿cuántas pacientes en la condición del Presidente logran salir airosos de esta enfermedad?
–Te repito: lo de Chávez es incurable. En el mes de marzo se agravará. El cáncer va a seguir progresando. No hay marcha atrás. Además lo están tratando en Cuba, donde no hay el conocimiento científico de la enfermedad. En Cuba han ido de error en error. El cáncer de Chávez es incurable. Pero no era necesaria la última intervención, si no hubieran cometido los errores iníciales.  En esta enfermedad, las primeras 90 horas son decisivas, si no se muere el paciente, puede durar unos meses más y ya. Hasta allí llegó. No es de extrañar que tenga, sin embargo, periodos de lucidez. Pero sigue sedado y con calmantes contra dolores que son fuertes. Por ahora, el plan es disminuirle los sedativos y comenzar poco a poco la fisioterapia. La finalidad de esta cirugía era que no quedara paralizado. El segundo paso es que va hacer rehabilitación. Esta semana comenzó y lo que quieren los cubanos es que camine para el 10 de enero, por eso mi  presentimiento, que Chávez podría asistir a la toma de posesión. De hecho, se sabe que antes de la operación dejó grabados dos videos, para ser transmitidos después de las elecciones de gobernadores.

–Estamos hablando de un persona bastante fuerte y resistente. ¿No podría esperarse otros resultados?
–Para nada. Simplemente que la ciencia y la medicina están muy avanzadas y con tratamiento ha durado lo que dura un paciente con cáncer agresivo. La ciencia y la medicina tienen respuestas para todo. Repito, si no  hubiese habido esa cadena de errores que se cometió en Cuba,  Chávez, con un buen tratamiento adecuado se le hubiese aumentado la expectativa de vida. Ahora tiene la espalda y la columna llena de metástasis. Con los tratamientos y las intervenciones en Cuba  no le dan expectativa de vida. Si Chávez no se hubiera tratado en Cuba su expectativa de vida, hubiesen podido ser de más de 1 o 2 años más de vida.

–Pero siempre se apuesta a un milagro, o al hecho de que Chávez no es un paciente cualquiera. Se sabe que cuenta con los mejores especialistas y que los exámenes que se le practican son confirmados por prestigiosos hospitales de EEUU y Brasil ¿No ayudaría esto a una “salvación milagrosa”?
  –No, porque el tratamiento fue planeado y diseñado por los médicos cubanos. Ningún médico norteamericano le hubiera enviado a una cama hiperbárica, por ejemplo. Insisto, el tratamiento ha sido erróneo. Primero, dos cirugías; después una cadena de errores y terapias equivocadas. Por lo menos deberían haberle hecho una tomagrafía cada mes. Es que Chávez trató su enfermedad como trató al país de una forma improvisada.

–Aparte de la notoriedad mediática, ¿qué otros dolores de cabeza le ha dejado esta experiencia?
–He tenido que trabajar más horas, porque debo investigar y documentarme muy bien de todo lo que digo. Con respecto a la notoriedad, la mayoría de mis pacientes ni siquiera me preguntan. No me han afectado los ataques, pero me duele mucho la intolerancia y el odio. Todo eso debemos superarlo. Lo bueno es que me he reencontrado con muchos amigos. Hasta mi profesor de Física en bachillerato me ha escrito.

–¿Qué responde a los señalamientos que se le hace por redes sociales de que sus diagnósticos son financiados por la comunidad cubana de Miami o incluso de sectores de la oposición venezolana; incluso, otros dicen que está pagado por el Gobierno venezolano, que es un títere del Gobierno de Chávez o del G2 cubano?
–Todas esas son grandes mentiras, porque las leyes fiscales de EEUU son muy estrictas, y cualquier ingreso extra que reciba una persona aquí tiene que justificarlo, y explicarlo como procedencia legal. Si yo recibiera esos ingresos, estaría pagando cadena perpetua. Gracias a Dios me va muy bien con mi carrera y no tengo la necesidad de que alguien me pague por la información que recibo y divulgo. Más bien, todo ese trabajo lo hago por amor a mi país y me ha costado dinero y bastante. Pero lo disfruto, porque hay muchas personas en el mundo que necesitan información veraz. Sobre el G2 cubano, hay un señor que se llama Vladimir Torres que escribe una columna llamada pluscafe y quien vive en EEUU. Fue él quien escribió unas sandeces y mentiras al respecto.

–A todas estas, la opinión pública mundial ha dejado de lado la condición del otro notable paciente. ¿Qué sabe usted de la salud de Fidel Castro?
–Hay mucho hermetismo. No ha salido en público y la última foto que mostraron es evidentemente un montaje. Fidel no ha vuelto a aparecer en público. Chávez dijo que se había reunido con él, pero ¿dónde están las fotos?. Continúa el secretismo. Lo que se Sabe es que Fidel Castro sigue en su casa de El Laguito, cómodamente instalado, con sus familiares más cercanos, pero de allí no pasa mi información. 

–No ha pensado escribir un libro con toda la información recibida y publicada en este largo proceso de la enfermedad del Presidente?
–He tenido mucho cuidado de no lucrarme de todo esto. Por lo tanto, lo que persigo es informarle a la comunidad latinoamericana, y en particular a los venezolanos, lo que está pasando. Si alguien me lo pide, puede ser que escriba un libro. Pero te lo aseguro: todas las ganancias irán a una fundación. No quiero lucrarme de nada. Si algún día lo hiciera, hasta ahí llega mi profesión. Por iniciativa propia no lo voy hacer. Y todo esto me quita bastante tiempo. Yo hago esto porque quiero a Venezuela.

 
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