La casi ausencia del presidente Chávez, siendo él jefe-líder único para todos los comprometidos con su proyecto político, sin la menor duda ha de afectar de alguna manera el resultado en las regiones, sin saber uno a ciencia cierta hasta dónde llegará el efecto de tal ausencia
Es un reto, un desafío cívico, un llamado de compromiso. El Presidente y su gobierno, conscientes de sus debilidades para el 16-D, aunque sobreestimando su triunfo del 7 de octubre, inventan cada vez nuevas operaciones de reforzamiento. El ejemplo más reciente es la sorpresiva e inconsulta reducción de los días escolares en todos los niveles, sin importarles el daño educativo que se hace, pero bien conscientes de su propósito: estimular el enfriamiento electoral y la consiguiente voluntad para votar.
En lo personal soy racionalmente optimista, sin caer en el dañino triunfalismo. Para dar fuerza a ese racional optimismo hacemos las siguientes precisiones: *El no haber ganado, como se pensaba, la elección presidencial del 7-O, por motivos y razones que no vienen al caso, naturalmente en alguna gente ha causado decepciones, frustraciones y desalientos, cada vez menos y en franca superación, con la campaña de recuperación que se hace, con el extraordinario aporte direccional de Antonio Ledezma. Ya para el D-16, se ha de contar en determinadas regiones con suficientes votantes conscientes de su deber, en búsqueda de un buen resultado.
*La casi ausencia del presidente Chávez, por las conocidas razones de salud, en esta campaña electoral regional, siendo él jefe-líder único para todos los comprometidos con su proyecto político, sin la menor duda ha de afectar de alguna manera el resultado en las regiones, sin saber uno a ciencia cierta hasta dónde llegará el efecto de tal ausencia.
*Un elemento a valorar en este balance es el hecho de haberse dado la ostensible y descarada actuación dedocrática en varias regiones, al extremo de convertir a los candidatos importados a gobernadores en simples "paracaidistas", con la consecuencia de los ilegales y cuestionados casos de migraciones acordados por la obediente mayoría del CNE. Naturalmente, esto puede convertirse en un factor más de debilitamiento en esas regiones.
*Es obvia la influencia que ha de tener en algunas regiones el paralelismo candidatural del gobierno: de un lado, los oficiales del PSUV y del otro los que admiten no ser candidatos del Presidente pero manifiestan que sí lo son del mismo "proceso" (casos del PCV y del MEP, entre otros).
Aunque también en la oposición democrática se da este paralelismo, pero en muy pocas partes y con menor amenaza en el resultado final, salvo el expectante caso de Monagas, donde la dualidad candidatural es amenazante.
Así, pues, el alcance que pudieran tener estas precisiones explica y hasta justifica mi optimismo racional, sin triunfalismo ni subestimación de las grandes ventajas gubernamentales, aprovechadas ilegal y abusivamente. Eso sí, contando con la masiva concurrencia regional de los seis millones y medio de electores de la oposición democrática, dispuestos a votar y a promover y defender sus votos, manteniendo la protesta cívica por tantas irregularidades permitidas por la mayoría obediente del CNE.