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Mundo | 06/12/2012
Tifón asesino
El tifón Bopha, que devastó el sur de Filipinas, podría ser uno de los más mortíferos de los últimos tiempos en ese archipiélago, según las autoridades, que el jueves señalaron 477 muertos confirmados y cerca de 400 desaparecidos, así como unos 250.000 damnificados.
Filipinas
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Las autoridades de Filipinas elevaron hoy a cerca de 350 los muertos causados por el tifón "Bopha", mientras aparecen más cadáveres entre los escombros a causa del temporal que con fuertes vientos y copiosas lluvias afecta el país desde hace dos días.

El director ejecutivo del Consejo Nacional para la Prevención y Respuesta de Desastres, Benito Ramos, advirtió de que esperan que el número de víctimas mortales final "suba porque todavía hay muchos desaparecidos".

Los equipos de rescate tienen registradas 380 personas en paradero desconocido en el sur y centro del país, las regiones afectadas por "Bopha".

Ramos indicó que la prioridad en estos momentos es localizar a los desaparecidos y proporcionar un techo a las personas que lo han perdido todo.

El número de personas damnificadas asciende a cinco millones en 26 provincias del país, de las que 348.392 se encontraban en 541 centros de acogida, según los datos del Consejo Nacional para la Prevención y Respuesta de Desastres, la agencia oficial encargada de coordinar los esfuerzos. La Cruz Roja de Filipinas ha hecho un llamamiento para recabar fondos para asistir a los afectados.

Los supervivientes en la provincia del Valle de Compostela, en el noreste de Mindanao y una de las más afectadas, se lamentan ante los medios locales de la inusitada cantidad de agua que bajó de las montañas y anegó sus casas entre la noche del lunes y el martes por la mañana, cuando "Bopha" tocó tierra.

La población de Nuevo Bataan, en el Valle de Compostela, se ha convertido en una especie de "zona cero" de esta catástrofe, por la cantidad de personas que han muerto allí (86), por la magnitud del daño sufrido y por la capa de lodo de varios centímetros que cubre la localidad.

Los equipos de rescate encontraron hoy en esa zona a un hombre de 77 años que se alimentaba solo con cocos desde hace dos días; la víspera rescataron a una niña de siete años que llevaba más de 24 horas atrapada en el cieno.

Por el Valle de Compostela pasó hoy un equipo de Acción Contra el Hambre para evaluar la situación y ver la forma de ayudar a las víctimas

"Había muchísimos destrozos, árboles caídos, postes caídos, cosechas perdidas, casas destrozadas. Gente en la calle, algunos con los ojos perdidos, otros pedían dinero", declaró a Efe por teléfono la española Sofía Giménez, de la citad organización no gubernamental.

Las autoridades han declarado el estado de calamidad en el Valle de Compostela, Davao Oriental y Surigao del Sur.

El presidente de Filipinas, Benigno Aquino, dijo hoy en un acto en Manila que sigue la situación de cerca porque le "gustaría poder mirar a la cara a todos los filipinos y poder decirles que hicimos todo lo posible por ellos".

El tifón Bopha, que devastó el sur de Filipinas, podría ser uno de los más mortíferos de los últimos tiempos en ese archipiélago, según las autoridades, que el jueves señalaron 477 muertos confirmados y cerca de 400 desaparecidos, así como unos 250.000 damnificados.

Bopha, el tifón más poderoso observado en 2012 en Filipinas, con vientos que superaron los 200 km/hora, atravesó en la noche del martes la isla meridional de Mindanao, barriendo y sumergiendo bajo el agua una franja de tierra de 700 km de ancho.

Los socorristas habían recuperado al menos 477 cadáveres el jueves, indicó el general encargado de dirigir los servicios de auxilio, Ariel Bernardo.

Filipinas, el tercer exportador mundial de banano, perdió la cuarta parte de su cosecha debido a este tifón, indicó el jueves un responsable del sector, que además teme la propagación de un hongo mortal.

Bopha destruyó unas 10.000 hectáreas en las 42.000 plantaciones de banano del país, declaró Stephen Antig, director de la asociación filipina de plantadores y exportadores de banano.

Erinea Cantilla y su familia caminaron descalzos durante dos días, en el agua barrosa y los detritus, buscando alimentos y un refugio después de la destrucción de su explotación de banano y cacao, a poca distancia de Nueva Bataan.

"Hemos perdido todo lo que teníamos. Los únicos habitantes que se quedaron allá fueron los muertos", declaró a la AFP en las puertas de la ciudad, a donde llegó con su marido, sus tres hijos y una nieta.

Este jueves, la prioridad del gobierno era buscar a los desaparecidos y construir refugios temporales para unos 250.000 habitantes que perdieron sus hogares, indicó el jefe de la seguridad civil, Benito Ramos.

TEMOR A EPIDEMIAS
Algunos supervivientes buscaban el jueves de mañana entre los escombros de sus casas para tratar de recuperar lo que fuera posible. Otros trataban de encontrar a familiares y amigos desaparecidos, examinando los cadáveres cubiertos de lodo y colocados en fila sobre lonas.

"Dentro de una semana, estoy seguro de que el olor de la muerte obligará a los supervivientes a escapar de la ciudad", se lamentó Francisco Macalipay, un soldado que participó en las operaciones de socorro.

Debido a la humedad y la descomposición de los cuerpos, las autoridades, que deben hacer frente a las dificultades para desplazarse en rutas bloqueadas, temen que se produzcan epidemias.

El gobierno pidió la ayuda de la Organización Internacional de Migraciones, con sede en Suiza, para la construcción de albergues provisorios destinados a los supervivientes, indicó la ministra de Asuntos Sociales, Corazón Soliman.

La presidencia de Filipinas envió barcos cargados de alimentos y equipos de urgencia para unas 150.000 personas en la costa este de Mindanao, donde tres ciudades estaban totalmente aisladas.

Muchas de las víctimas del tifón en Mindanao eran emigrantes muy pobres, atraídos a ciudades como Nueva Bataan y Monkayo, en las montañas, para trabajar en pequeñas minas de oro desprovista de toda seguridad.

Estas dos ciudades sufrieron la mitad de los muertos ocasionados por Bopha, según la Oficina de Seguridad Civil.

El gobierno había prohibido la construcción de viviendas en varios de esos lugares, considerados demasiado peligrosos, pero las autoridades locales continuaron emitiendo permisos de cavar y fueron incapaces de poner fin a la expansión de las comunidades, explicó en la televisión el secretario de Medio Ambiente, Ramón Paje.

Todos los años se registran unas 20 tempestades o tifones de gran magnitud en Filipinas, en general durante la temporada de las lluvias, entre junio y octubre. Bopha es la 16ª catástrofe climática en lo que va del año.

En 2011, 29 tifones causaron la muerte de 1.500 personas, 1.200 de las cuales en Mindanao, después del paso de la tormenta tropical Washi.

 
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