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Opinión | 18/10/2011
Individuo en la política
Las personas cada día están más pendientes de la política de su país, lo que desean es una política que se ocupe de ellos, de no ser así los individuos empiezan a protestar como el "15-O" donde reclamaban sus derechos por una auténtica democracia contra los poderes económicos y políticos que en todo el mundo actúan en beneficio de unos pocos
OSWALDO BARRETO
PROTESTA 15-O
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En el pasado fin de semana ocurrieron dos géneros de acontecimientos, cargados de incuestionable alcance político: el sábado 15, manifestaciones "de protesta no violenta" en 82 países y el domingo 15, conclusión de las elecciones primarias dentro de las fuerzas de izquierda de Francia para escoger el candidato del Partido Socialista en los próximos comicios presidenciales.

Acontecimientos estos aparentemente muy distintos, no tanto por lo que se refiere a la escala de sus respectivos escenarios, sino por el sentido político que se les puede adjudicar.

Así, las manifestaciones del "15-O" han sido asumidas consensualmente por sus autores e interpretadas por quienes las han comentado como "claras protestas de gente que se está levantando para reclamar sus derechos y por una auténtica democracia contra los poderes económicos y políticos que en la faz entera del planeta actúan en beneficio de unos pocos".

"Revuelta ­como también se ha interpretado con densos argumentos­ destinada a poner en evidencia que los seres humanos no somos mercancía en manos de políticos y banqueros que no nos representan" y que "ahora somos nosotros, la gente, quienes decidimos sobre nuestro futuro" (los textos entre comillas han sido leídos en Google bajo la rubrica "15-O", especialmente de los comentarios de A. Fuertes Esteban).

Manifestaciones, en síntesis, contra los objetivos y los autores de la actual política que no dejarán de tener, pensamos, consecuencias claramente políticas.

Y, en otra escala y otros propósitos, como ya dijimos, nos encontramos con la exitosa culminación de un proceso de elecciones primarias dentro de los militantes de los partidos políticos de izquierda, destinado a escoger el candidato de uno de los partidos más antiguos y consolidados en Francia, el Partido Socialista, a postularse contra Sarkozy en los venideros comicios presidenciales.

Insólito acontecimiento que parece legitimar plenamente la existencia y la actividad de los partidos políticos en uno de los países donde más y de más diversa manera se ha batallado por consolidar la democracia como sistema político.

No obstante, esta aparente contraposición en lo que atañe al sentido y significado político que podemos atribuirle a estos dos tipos de conocimientos desaparece completamente y da origen a otro género de interpretación si lo miramos a través de otros prismas que los usados habitualmente en el mundo de la política.

Pensamos, en efecto, que si tratamos de comprender estas ubicas protestas del "15-O" y esta exitosa y ejemplar realización de primarias en la izquierda socialista de Francia, tomando como coordenadas las relación que hay entre el individuo y la política, llegamos a conclusiones, no sólo más actuales, sino más cercanas a nuestra realidad política ­nacional o global.

VIEJA QUERELLA SOBRE EL PAPEL DEL INDIVIDUO EN LA POLÍTICA
Fascinante y urgente tarea para cualquiera que se aventure por ese laberinto en que se ha convertido la política y que nos atrevemos a llamar crisis, bien porque pensemos que la política siempre ha estado en crisis o porque pensemos que hoy todo están en crisis. Pero también tarea que luce desmesurada cuando pensamos en la montaña de prejuicios que se ha establecido desde remotos tiempos sobre esa relación entre el individuo y la política.

Prejuicios alimentados fundamentalmente por la confusión entre individuo e individualismo o entre individuo, narcisismo, egoísmo y egolatría. Recordemos, apenas, las perversas situaciones que nos vienen a la mente cuando hablamos del papel del individuo en la política: dictaduras, funestos resultados del culto a la personalidad, aplastamiento de toda vida política.

Y recordemos algo no menos frecuente y quizás más grave: el constante empeño en interpretar la acción de los dirigentes políticos como resultado del carisma, la singularidad o la predestinación de este o aquel individuo.

Pero no es a través del lente que nos dan estos prejuicios como creemos que es necesario abordar estos acontecimientos, sino a través de la vieja querella que existe entre los que piensan y actúan sobre la idea de que la política es asunto que concierne a los individuos, todos ­cualesquiera sea el número en que nos lo representemos o los tengamos en cuenta­ distintos entre si, todos "únicos"; y los que piensan que la política es una actividad propia del ser humano, del "hombre".

Esta contraposición entre la política como actividad entre individuos, todos distintos entre ellos, todos condenados a preocuparse por lo que los diferencia a unos de otros, la libertad como facultad individual, y la política como lo propio del "hombre", ese ser genérico, a quien Aristóteles definió como "animal político", esa contraposición fue profundamente estudiada y, lamentablemente, apenas puesta de relieve por Hanna Arendt.

En una investigación que no llegó ni siquiera a elaborar como un libro y que ahora conocemos como una recopilación de los textos que pudo redactar con aquel propósito frustrado, Was ist politique, (¿Qué es política?, Paidos, Barcelona, 1997) Hanna Arendt habló de tal contraposición en estos términos: "El animal político, esto es, como si hubiera en el hombre algo que perteneciera a su esencia. Pero esto no es así, el hombre es apolítico.

La política nace en el Entre los hombres, (entre los individuos, todos distintos. ob), por lo tanto fuera del hombre (ese ser genérico, del que hablan los filósofos, los creyentes en un Dios que lo fabricó "a imagen semejanza, o los partidos políticos, que tienen "miembros o militantes. ob)".

En las próximas Coordenadas, apoyándonos en ese texto, trataremos de demostrar, por una parte, que en la revuelta de "15-O" nos encontramos con "individuos" "gente" que quiere una políticas que se ocupe de ellos, así como en las primarias de Francia, se trató de escoger entre las posiciones que asumieron dos individuos respecto a derechos de cada individuo, y no a los de una nación, una clase o un partido.

 
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