TAL CUAL VIERNES 25 DE OCTUBRE DE 2002

ECONOMIA

Proteccionismo vs. Libre comercio

Según Daniel T. Griswold, el libre comercio no es un modelo de desarrollo económico carente de principios y marcado por la inmoralidad

El gobierno insiste en adoptar medidas proteccionistas restrictivas al flujo comercial, que favorecen a un pequeño grupo de empresas en contra de un inmenso universo de consumidores

El presidente de la República, Hugo Chávez, de manera constante, viene machacando la idea de que cualquier cosa que huela a capitalismo, liberalismo o libre mercado es producto del demonio, y que éstos son los culpables de todas las desgracias por las que atraviesa Venezuela incluida, obviamente, la profunda pobreza que domina a grandes sectores sociales de nuestro país.

Para soportar tales afirmaciones, el Presidente utiliza y explota hasta el cansancio argumentos políticos, sociales y hasta morales reñidos incluso con principios religiosos.

Los gobiernos que por aquí han pasado, no se han caracterizado precisamente por haber adoptado programas profundos destinados a producir la apertura de la economía; los pocos avances que afortunadamente se han dado en esa materia, no se han producido sin antes haber sorteado obstáculos ideológicos y políticos casi infranqueables.

La tentación del proteccionismo atrae por igual a empresarios poco competitivos y a funcionarios públicos, que se dejan arrullar por música que suena falsamente a desarrollo.

El gobierno actual insiste en adoptar medidas proteccionistas restrictivas al flujo comercial, que favorecen a un pequeño grupo de empresas ensambladoras y manufactureras en contra de un inmenso universo de consumidores, a los cuales se les quitará de un plumazo la posibilidad de seleccionar y consumir los productos de su preferencia, en libre competencia de precios.

El libre comercio no es un modelo de desarrollo económico carente de principios y marcado por la inmoralidad, tal como lo anuncia el Presidente. Para explicarlo, me adhiero al desarrollo que hace del tema el investigador Daniel T. Griswold en el documento denominado "Siete argumentos para el libre comercio", quien rebate el proteccionismo con profundos argumentos éticos de la siguiente manera:

  • 1 El libre comercio respeta la dignidad y soberanía del individuo. "Todo ciudadano que haya producido o adquirido un producto, debe tener la opción de aplicarlo a su uso personal o transferirlo a quien quiera sobre la faz de la tierra, que acuerde darle a cambio el objeto de sus deseos. Privarlo de esa opción, cuando no ha cometido acto alguno contrario al orden público o a la moral, y tan sólo para satisfacer la conveniencia de otro ciudadano, es legitimar un acto de saqueo y violar el principio de justicia".

  • 2 El libre comercio limita el poder del Estado. "No hay razón moral convincente por la cual un pequeño grupo de políticos debería decidir, sobre la mera base de donde son producidas las cosas, qué bienes y servicios el individuo puede comprar con sus ingresos".

  • 3 El libre comercio alienta a los individuos a cultivar virtudes morales. "En el largo plazo, el comercio recompensa a aquellos participantes que actúan de manera digna de confianza. Un proveedor que no cumple con las fechas de entrega, o un comprador cuyo crédito no es bueno, enseguida perderá negocios a manos de sus competidores con mejor reputación. Dicho de otro modo, no hay un conflicto inherente entre los buenos negocios y la virtud moral, y en un mercado libre y abierto, bajo el imperio de la ley, ambos se complementan.

  • 4 El libre comercio acerca a la gente. "El comercio abre puertas para las relaciones que trascienden al intercambio económico. Cuando las naciones comercian, no sólo los bienes materiales, cruzan las fronteras, la gente y las ideas inevitablemente cruzan por las mismas puertas".

  • 5 El libre comercio promueve otros derechos humanos. "Al aumentar el nivel general de vida, el libre comercio ayuda a la gente a alcanzar niveles superiores de educación y lograr acceso a fuentes alternativas de información. Ayuda a crear una clase media con mayor independencia de criterio que puede formar la columna vertebral de formas de gobierno más representativas".

  • 6 El libre comercio fomenta la paz. "El libre comercio no garantiza la paz, pero la fortalece al incrementar el costo de la guerra para los gobiernos y ciudadanos".

    7 El libre comercio alimenta y viste a los pobres. "Al disipar el poder económico en un rango más amplio, el libre comercio y el mercado libre, menoscaban la capacidad de las élites en los países subdesarrollados de depredar los recursos del país a expensas de sus pobres".

    El gobierno actual y los que vengan, deben dejar de vendernos la idea de que estamos mal porque las potencias mundiales nos tienen oprimidos. En mi opinión, estamos y seguiremos mal, porque no hemos entendido que no podemos esperar que los demás hagan lo que nos toca hacer a nosotros.

    Quisiera ver a un gobierno que promueva las libertades en todos los aspectos de la vida de los ciudadanos. Un gobierno que ejerza su función reguladora pero no intervencionista ni proteccionista. Todos los venezolanos tenemos la inmensa tarea de reducir a corto plazo los niveles de pobreza, para eso requerimos libertad para comerciar. El libre comercio es moral y también es eficiente. No le tengamos miedo.

    Abogado
    Especialista en comercio internacional y aduanas

    fuique@hotmail.com

  •  
    Envíele este
    artículo a un amigo
    Antes de marcar este
    artículo presione aquí
    Imprima
    este artículo


    inicio