TAL CUAL MARTES 6 DE AGOSTO DE 2002

ESPECTACULOS

El último animador en blanco y negro

El fallecimiento de Henry Altuve, conductor de la mítica Feria de la Alegría, cierra un importante capítulo de la historia de la televisión venezolana

TalCual

La muerte de Henry Altuve Williams da por terminada la época de los grandes animadores de la televisión venezolana de los años 60. Una generación de ídolos que conformaron Renny Ottolina, Víctor Saume, Musiú Lacavalerie y el conductor de Feria de la Alegría, el programa sabatino que durante diez años, hasta 1979, mantuvo a RCTV en la cima de la popularidad.

Recordado por sus amigos como un hombre jovial, dichararecho, de excelente sentido del humor y mejor condición para las copas y la noche, Henry Altuve fue enterrado ayer, a sus 71 años, tras fallecer el pasado domingo, producto de una larga afección hepática. "Henry fue uno de los generales de la tropa de la risa de la televisión", recuerda el locutor Pedro Montes, su amigo de tantas décadas y coanimador de la Feria de la Alegría. "Un hombre de sobrada condición profesional y cualidades humanas cum laude, que le tendió la mano a mucha gente, incluido yo".

"Qué hubo coleguita", acostumbraba a saludar a todo aquel que se le acercara en la calle. Era una de las frases célebres de quien hizo subir vertiginosamente las ventas del detergente Ariel con aquello de que tenía el poder biológico para arrancar el sucio imposible -el chaca-chaca que convertía el tobo en una lavadora- y quien se caracterizó no sólo por su talento como animador, sino como amante de la noche y la madrugada.

Por sus aficiones nocturnas -era capaz de libar hasta bien tarde en la noche, ir a su casa, darse un duchazo y salir de nuevo para coincidir con la salida del sol en el hipódromo, donde tenía dos caballos- y por su hábito de usar anteojos oscuros, fue apodado El Búho (aunque, el copete también le ganó el mote de El Pavo). "Henry era muy buena copa", recuerda el locutor José Pérez Meléndez. "Sabía celebrar el triunfo de sus caballos y también sabía lamentar la derrota".

Diviértase y sonría

"Estoy seguro de que muchas lágrimas están siendo derramadas en Venezuela por la muerte de este gran animador", lamenta Gilberto Correa. El gran mérito de Henry Altuve, dice, fue su capacidad de acercamiento al sentimiento del pueblo. "Henry era un maestro en el manejo de las emociones populares; y para un animador, el capital más importante es el afectivo".

Sus comienzos, de mano de Musiú Lacavalerie, fueron en 1950, en la radio. En Radio Caracas Radio condujo el show de variedades A gozar muchachos; y luego, en Ondas Populares hizo lo propio con Fiesta Fabulosa.

Ya en la televisión, Henry Altuve participó en numerosos espacios de variedades, como Media jarra musical, La craneoteca de los genios, Variedades 22 y El tiempo es oro. En este último compartió la parte de concursos con Pedro Montes, quien luego fue su mano derecha en Feria de la Alegría ("¡diviértase y sonría, en la Feria de la Alegría!").

Y con este programa fue que Altuve llegó a su punto más elevado. Producido por los hermanos Sacco, este espacio logró superar en audiencia a Renny Ottolina. "Fue el sostén de popularidad y arrase del canal 2", recuerda Montes, quien al aire le regaló un peluche a la gimnasta rumana Nadia Comanecci y estuvo tres horas esperando la llegada de quienes escalaban las torres de Parque Central. "Traíamos muchos artistas y rarezas como equilibristas, tragafuegos y mentalistas".

En 1979 -con aquello de que "cumplió un ciclo"- Feria de la Alegría salió del aire. Y con la excepción de algunas cuñas publicitarias, Altuve no volvió a figurar en la pantalla. Vivió en Miami, volvió al país y dicen que por la decepción no quiso saber más nada de la televisión. Pese a todo, nadie pudo olvidarlo. "No hubo una semana en que no me preguntaran por él", recuerda Pedro Montes. "Porque además, como animador, Henry era un galán de televisión".

 
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