TAL CUAL JUEVES 18 DE JULIO DE 2002

POLITICA

El viacrucis de Marena

La esposa de Richard Boulton, tomó parte activa para la liberación del empresario entre diciembre 2001 y febrero 2002

Pedro Lara/ TalCual

En diciembre del 2001, mientras toda Venezuela ignoraba si Richard Boulton estaba vivo o muerto, su esposa Marena Bencomo viajó discretamente a Colombia para entrevistarse con un anónimo recluso, detenido desde el mes de abril de ese año en la cárcel Modelo de Bogotá, quien por azares del destino se convirtió en pieza clave para cambiar el curso de la investigación.

Al reo, llamado Freddy Barros, detenido por su participación en el secuestro de otro ciudadano venezolano, le fue interceptada por aquellos días una comunicación que dejó en evidencia su vinculación al caso del empresario carabobeño. El hecho, que fue puesto en conocimiento de las autoridades de nuestro país, fue informado a su vez a la esposa de Boulton quien habló de inmediato con él.

En plena navidad, Bencomo viajó a Colombia y se entrevistó durante tres horas con Barros quien le dio instrucciones para que viajara junto a funcionarios de la DIM a Villavicencio (Departamento del Meta) donde se reunió en un bar con un emisario de los secuestradores, a quien conoció bajo el nombre de Luis.

Durante esta entrevista, en la que se ratificó el monto del rescate, Bencomo le entregó al intermediario una carta para su marido junto a una fotografía en la que aparecía junto a Richard y, para comprobar la supervivencia de su marido, solicitó que se le permitiera a Boulton hacer una llamada a su familia que sólo se produjo a comienzos de febrero.

En enero Bencomo volvió a Colombia y se entrevistó por segunda vez con Barros. Este le entregó una carta de su esposo y le devolvió la foto que le diera un mes atrás al intermediario que conoció en Villavicencio, con anotaciones escritas por su marido sobre el lugar donde había sido tomada la gráfica.

Freddy Barros también le dio indicaciones a la esposa de Boulton para que comprara un celular y esperara la llamada de su marido. Bencomo realizó la diligencia, pero la llamada no se produjo.

Sólo después que el coronel Hugo Carvajal, oficial de la DIM a cargo del caso, se entrevistara con Barros y recibiera de éste instrucciones para entregarle una parte del rescate a "Luis" en Villavicencio, fue cuando Marena Bencomo escuchó por primera vez, el 3 de febrero, la voz de su marido luego de casi dos años de secuestro.

La comunicación, que duró escasos dos minutos, fue el segundo y último contacto directo que logró tener Boulton con sus familiares. El primero de ellos se produjo en 2001y fue con su padre Henry. Tres días después de la llamada a Marena, Alberto Boulton entregó el seis de febrero en la DIM el monto exigido por los secuestradores.

No eran las FARC

Pero el tiempo empezó a pasar sin que fuera liberado. Una intempestiva visita de Lolita Winckelmann, madre de Boulton, a Miraflores, avivó nuevamente el caso ante la opinión pública, pero muy pronto decayó de nuevo hasta el pasado viernes cuando el líder de las autodefensas de Colombia Carlos Castaño, admitió que el empresario estaba en poder de los paramilitares en alguna zona comprendida del Meta e hizo el anuncio de su inminente liberación por órdenes suyas.

Boulton se enteró de que recuperaría la libertad el martes, el mismo día en que fue entregado a una delegación de la Cruz Roja Internacional en Puerto Carreño. Durante los dos años de su secuestro, el empresario carabobeño permaneció todo el tiempo en manos del mismo grupo paramilitar al mando del comandante "101", alias con que se conoce a René Acosta, un capitán retirado de la policía colombiana que en la actualidad es líder de las autodefensas del Meta y Caquetá.

 
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