TAL CUAL JUEVES 19 DE JULIO DE 2001

CIUDAD

Ecológica
La crueldad es también un negocio clandestino

El tráfico de fauna constituye, después de la venta ilegal de armas y drogas, el tercer delito más lucrativo en el mundo

Fotos: Valentina Urdaneta


Oculta en uno de los quioscos de un mercado popular caraqueño, encerrada en un barril y bajo condiciones de vida miserables, una iguana espera su destino tras el pago ilegal de 30 dólares. Cerca de la tienda que esconde clandestinamente al reptil, cientos de pájaros, a los que se les cortaron las alas para que no escapen, se exponen para la venta ilícita en jaulas en las que son comunes las peleas y donde se les ofrece una dieta muy diferente a la que siguen en sus hábitats naturales.

Estos casos que parecen asunto de mafias internacionales, son comunes en varias partes del planeta, donde cientos de animales son arrancados de sus ambientes para ingresar de este tráfico ilegal, el tercero más lucrativo, tras las drogas y las armas, y que coloca al borde de la extinción alrededor de 700 especies.

En los países que poseen alto índice de biodiversidad el impacto de la captura de especies endémicas es poco percibido, pero disminuye considerablemente sus poblaciones e incluso hace que algunas especies estén al borde de la extinción.

Venezuela, se roban y se venden

En nuestro país, cuya fauna silvestre es reconocida internacionalmente como una de las más abundantes y variadas del mundo, el número de animales decomisados por la Guardia Nacional alcanzó este último año los 20.247 ejemplares.

Los comerciantes que son retenidos en alcabalas por la GN reciben multas de Bs 51 mil. No existe una pena mayor por la captura de especies en peligro y, en su mayoría, los ejemplares decomisados no son tratados con el debido cuidado para ser reincorporados a su lugar de origen.

Crías de perezas, monos y tigres son despojadas de sus madres al poco tiempo de nacidas y pasan a ser vendidas a orillas de varias carreteras venezolanas. En el caso de las perezas, el animal abraza a su bebé para protegerlo ante el peligro, por lo que el cazador debe golpear a la madre, hasta que, vencida, la madre se desprende de la criatura.

"La puedes llevar a tu casa sin problemas", afirmó uno de los traficantes ilegales de las crías, quienes las ofrecen por un precio de entre 15 y 20 mil bolívares. Sin embargo, la pereza sólo se alimenta de las hojas de un árbol llamado "yagrumo". Esta y los otros animales silvestres necesitan de los cuidados de individuos de su mismo género, por lo que la mayoría se convierte en un problema para quien los compra y termina muriendo en condiciones deplorables.

La triste vida de una tortuga

Otras víctimas de captura intencional son las tortugas marinas. La caparazón de estos animales centenarios se utiliza para la elaboración de artículos de tocador, carteras y otros objetos; y los huevos son robados con fines gastronómicos. "Hay dos personas a las que les pagan y les dan un seguro de vida por recolectar los huevos de las tortugas que anidan en la playa. Ellos los venden en el pueblo para que la gente se los coma", afirmó "Rufino", un colaborador de Provita, organización que actualmente trabaja para la protección de las nidadas de tortugas en una playa del estado Miranda.

De las siete especies que existen en el mundo, seis están en peligro de extinción y cinco anidan en las costas venezolanas. En el área donde se desarrolla el proyecto de Provita, arriban cuatro especies y hasta la fecha todas han nidificado y están siendo protegidas por Provita. Ellas se conocen como Carey, Cabezona, Cardón, y Tortuga Verde.

Exportan aves en aviones clandestinos

Los pájaros venezolanos representan el 14% de los que existen en el planeta, según reportes de organizaciones como la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES, por sus siglas en inglés), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Convención para la conservación RAMSAR.

La familia que agrupa a los canarios y los cardenales constituye el grupo más perseguido, seguido de la de los loros, pericos y guacamayas. "Los comerciantes destruyen los nidos para robar los pichones. Si estos animales no reciben las condiciones de alojamiento adecuadas, se deterioran y mueren con frecuencia", explicó el sargento Rivas Torres, de la Guardia Nacional.

"En el Amazonas se ha detectado una red organizada que, a través de una pista de aterrizaje clandestina, traslada aves al exterior, violando no sólo el reglamento venezolano, sino el de otros países", agregó el sargento.

Europa, primer comprador

La ubicación geográfica de Venezuela contribuye a facilitar el tráfico ilegal hacia otros países a través de las Antillas, estimándose que el principal destino es Europa. Este continente es el primer importador mundial de felinos y loros, el segundo de primates, culebras y pitones, y el tercero de tortugas y plantas.

La venta de animales silvestres mueve millones de dólares al año en todo el mundo. Para muchos gobiernos este tráfico implica una importante entrada de dinero, razón por la cual lo toleran. Sin embargo, en cada país existen personas y organizaciones que velan por la vida y reproducción de la fauna silvestre y que trabajan para reinsertar a estas especies a su hábitat natural. La labor que realizan estas instituciones será tema del próximo artículo.

valenuu@hotmail.com

 
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