Laura Chinchilla, una politóloga especialista en temas de seguridad, se convirtió en la primera presidenta de Costa Rica al vencer por amplia mayoría en los comicios presidenciales de celebrados el domingo.
De 50 años, esta menuda y elegante mujer fue lanzada a la carrera presidencial por el presidente Oscar Arias, del Partido Liberación Nacional.
Es hija del ex contralor general Rafael Chinchilla, que estuvo en el cargo durante 15 años gracias a su alto nivel profesional y, según se ha dicho también a su habilidad para sortear los vaivenes políticos, de la que mucho ha aprendido la ahora presidenta electa.
Chinchilla empezó a forjar su carrera desde muy joven, estudiando Ciencias Políticas en la Universidad de Costa Rica y más tarde en la Universidad de Georgetown (EEUU), donde obtuvo una maestría en Políticas Públicas.
Entre 1994 y 1996, en el gobierno del entonces presidente José María Figueres, fue viceministra de Seguridad Pública y luego, entre 1996 y 1998, dirigió esa cartera.
Más tarde, entre 2002 y 2006 fue diputada, y en el actual gobierno de Arias ocupó la primera vicepresidencia y el ministerio de Justicia, hasta que renunció en octubre de 2008 para iniciar la lucha por su postulación.
Quienes han estado cerca de Chinchilla en diferentes épocas de su vida aseguran que es una mujer estudiosa, sencilla en su estilo de vida aunque de buen vestir; capaz de disfrutar una conversación ligera entre mujeres o de una reunión de tragos con amigos.
Con una mente "ordenada, da la impresión de ser fría y distante, aunque en confianza es calurosa y agradable", afirma Kevin Casas, quien ocupara la segunda vicepresidencia en el gobierno de Arias.
"Siento que a veces se reprime mucho para mantener su imagen", comenta su amigo cercano, el ministro de Educación Leonardo Garnier, en referencia a la imagen poco expresiva que ella muestra ante las cámaras de televisión.
Tras un divorcio en 1985, Chinchilla vivió en unión libre durante cinco años con quien ahora es su esposo, el especialista en derecho penal español José María Rico, que es 25 años mayor que ella, y de quien asegura seguir enamorada.
De este matrimonio es su único hijo, José María, de 13 años.
Desde el inicio de su campaña, Chinchilla ha confesado la intención de dar continuidad a los programas sociales y de obras públicas del actual mandatario, cuyo legado fue refrendado este domingo con la victoria de su pupila política.
Sus contrincantes la acusaron de ser un títere de Arias, pero su apoyo le ha valido un respaldo firme del PLN y de los poderosos sectores económicos a los que se encuentra asociado el mandatario y su condición de mujer le ha granjeado numerosos votos sobre todo del electorado femenino, deseoso de ver un cambio en la política.
Chinchilla ofrece aumentar las becas para estudiantes de pocos recursos, ampliar los regímenes de pensiones para indigentes y abrir centros de atención para niños con el fin de aliviar la carga de las mujeres trabajadoras.
Para contrarrestar la delincuencia, ofrece endurecer las políticas de seguridad y de trato al delincuente, pero afirma que hay que actuar "con inteligencia" para prevenir la proliferación del delito combatiendo la inequidad social y la drogadicción entre los jóvenes.
Representante del Partido Liberación Nacional (PLN, socialdemócrata) y considerada la discípula del presidente Óscar Arias, esta mujer de figura delgada y voz y facciones fuertes, nació el 28 de marzo de 1959 en San José y ha tenido una activa vida pública, desempeñando cargos como diputada, viceministra y ministra de Seguridad, de Justicia y vicepresidenta de la República.
En 2008 decidió renunciar a su puesto como vicepresidenta de Arias para aspirar a la candidatura presidencial por el PLN, que disputó y ganó con amplia ventaja a sus contendientes, Johnny Araya, alcalde de San José, y el ex ministro de Seguridad Fernando Berrocal.
Chinchilla, casada con el español José María Rico y madre de un hijo, es calificada por sus cercanos colaboradores como una mujer fuerte y decidida, o como ella misma ha dicho, "con los pantalones bien puestos".
En campaña, sin embargo, fue blanco de los ataques de la oposición, quienes la calificaron de débil y de ser una simple "marioneta" de Arias.
Ella siempre refutó esta crítica, calificándola de machista y asegurando que si bien está dispuesta a escuchar consejos, tanto del mandatario como de otras figuras nacionales, al final tomará sus decisiones con firmeza e independencia.
"Yo tengo gran fortaleza interna. Laura sabe quién es ella y yo me siento muy segura de mí misma" y "lo que viene es mi gobierno, no el gobierno de Óscar Arias", dijo reiteradamente a la prensa.
Sin embargo, Chinchilla ha expresado abiertamente su deseo de dar continuidad a las obras exitosas del Gobierno de Arias, como el aumento del monto y cobertura de las pensiones a las personas más humildes, las becas para estudiantes de escasos recursos y la construcción de infraestructura vial.
En campaña, evitó usar como palanca el tema del género, así como las confrontaciones directas con sus contrincantes, y basó sus propuestas en la generación de más empleo, mejor educación, atención a las clases desprotegidas y un aumento del 50 por ciento en el presupuesto para seguridad ciudadana.
Chinchilla apuesta por el comercio internacional como vía de desarrollo, por eso asegura que concluirá con éxito las negociaciones de tratados comerciales con la Unión Europea y China, y depurará los beneficios de los acuerdos firmados con países como México, Chile y Estados Unidos.
La virtual presidente electa costarricense es graduada en Ciencias Políticas por la Universidad de Costa Rica y tiene un máster en Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos).
Amante del baile y la música ranchera, Chinchilla ha trabajado desde 1990 como consultora en América Latina y África para diversos organismos internacionales en el área de la reforma institucional, judicial y de la seguridad pública.
Entre sus fortalezas, Chinchilla señala su capacidad de diálogo, por lo que aseguró que a partir de ahora tenderá puentes con sus hasta hoy rivales: Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC) y Otto Guevara, del Movimiento Libertario (ML), para "trabajar sobre las coincidencias que tenemos y cerrar las pequeñas heridas que hayan podido quedar tras la campaña".