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EtiCONOMÍA | 27/05/2013
Keynes en la universidad
El simplísimo Giro Cartesiano, el "Pienso, luego existo", permite intuir por qué Adam Smith no pudo fundar ninguna Ciencia Económica; por qué el verdadero fundador no fue él sino J. M. Keynes; y no como Ciencia o Teoría Económica, ¡¡sino como Política Económica!!
EMETERIO GÓMEZ
J. M. Keynes
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En la Monteávila, por invitación del Rector Joaquín Rodríguez y de Maxim Ross, Director del Centro de Estudios de la Economía Venezolana de esa Universidad, asistí a un debate ­entre Asdrúbal Baptista, catedrático nuestro y Miguel Martínez Echevarría, catedrático español­ sobre el carácter científico o no de la Economía. Comento aquí la idea que allí asomé.

Por pura iconoclastia, creo que el mejor punto de partida para entender la Economía, no es Adam Smith sino Descartes y su Giro Cartesiano hacia la Subjetividad y la Conciencia. ¡¡No es la Mano Invisible del Mercado sino la Mano Visible de la Autonomía de la Conciencia Individual, la que permite entender la Economía!!

El simplísimo Giro Cartesiano, el "Pienso, luego existo", permite intuir por qué Adam Smith no pudo fundar ninguna Ciencia Económica; por qué el verdadero fundador no fue él sino J. M. Keynes; y no como Ciencia o Teoría Económica, ¡¡sino como Política Económica!! Es decir, como Acción Humana Consciente, incaptable o inteorizable por ninguna ciencia.

En paralelo con el Giro Copernicano (que había puesto a la tierra a girar alrededor del sol, al contrario de al revés), el Giro Cartesiano puso el énfasis, no en la comprensión del Mundo, sino en la de la Subjetividad con la cual conocemos al Mundo. Por siglos, la Filosofía se centró en el Ser, en la creencia ingenua según la cual todo ­¡¡incluido el Hombre!!­ tenía un Ser.

El Giro Cartesiano hacia la Subjetividad, invierte por completo esa idea: lo esencial no es el Mundo, sino la Conciencia Individual que capta al Mundo ¡¡y, sobre todo, que puede influir sobre él!! Y, a partir de allí, en esos 100 fértiles años que separan a Descartes de Smith, la capacidad del Hombre para imponer (¡¡y no para conocer!!) la Realidad Social, Política, Jurídica... y Económica, no hizo mas que acrecentarse.

Para entender cuán endeble fue Smith creyendo instituir la noción de Mano Invisible del Mercado, nada mejor que asomarse a David Hume: la Razón no puede fundar nada y mucho menos la Moral.

No hay ninguna Razón que pueda imponernos ninguna Moral; de ningún Ser se puede derivar ningún Deber Ser. Hume, antes que Smith lo formulara, ya le había destruido el Laissez Faire. La Economía ­con todo y su Mano Invisible­ ¡¡y aún antes de nacer!! ya se había quedado sin Moral. Cualquier posibilidad de hacer Ciencia flotaba en la Nada.

Pero lo más destructivo para las pretensiones científicas de la Economía, estaba aún por venir. El némesis final de esas pretensiones no fue Hume, sino Nietzsche, ¡¡la Voluntad de Poder aplastó a la Mano Invisible del Mercado!! Nietzsche y su Nihilismo dejan bien clara la imposibilidad absoluta de lograr la más mínima comprensión del Espíritu.

Y no hablamos ya de la comprensión científica, sino de la más mínima comprensión del Espíritu Humano, sin la cual la pretensión no solo de la Ciencia Económica, sino de cualquier Ciencia Social no pasaba de ser una Ilusión Zonza.

 
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