CARACAS, lunes 27 de abril, 2015
Facebook Twitter RSS
Temas del día
Escribo y comento | 19/05/2013
El diálogo político
El diálogo era para los griegos un momento filosófico y en ningún caso político. La política no obliga a nadie a buscar la verdad a todo precio. Para eso están la filosofía, la poesía, la ciencia, y en algunos casos, hasta la religión. Si nos volviéramos exigentes, tendríamos que decir, además, que la política no es ni siquiera para conversarla C La política no obliga a nadie a buscar la verdad a todo precio. Para eso están la filosofía, la poesía, la ciencia, y en algunos casos, hasta la religión. Si nos volviéramos exigentes, tendríamos que decir, además, que la política no es ni siquiera para conversarla.
FERNANDO MIRES
Diálogo Farc
0 0a

Si hemos de apelar al significado no secreto de las palabras, tendríamos que concluir en que hablar de diálogo en política conduce a una inevitable aporía. Porque diálogo en su sentido originario, y ese no puede ser otro sino el griego, significaba la unión de dos personas (dia) que buscan la verdad a través de la palabra (logos).

El diálogo, para que nos entendamos bien, era para los griegos un momento filosófico y en ningún caso político. La filosofía, no la política, era para los griegos el lugar de la verdad. Es por eso que la filosofía requiere de la amistad, de la misma manera que la política de la enemistad. No es necesario citar a Carl Schmitt para afirmar que sin enemistad política no hay política.

La política era, también para los griegos, el lugar del debate sobre asuntos de la ciudad o polis (hoy, de la nación como polis), dictamen al que no hemos renunciado, pues si alguien afirmara que el "deber ser" de la política es la búsqueda de la verdad, movería a risa, si no a compasión.

Creo, por lo demás, que eso ya lo he dicho otras veces: La política no obliga a nadie a buscar la verdad a todo precio. Para eso están la filosofía, la poesía, la ciencia, y en algunos casos, hasta la religión. Si nos volviéramos exigentes, tendríamos que decir, además, que la política no es ni siquiera para conversarla.

Conversar, significa, en sentido lato, hacer versos juntos. La política, por el contrario, es para debatirla, esto es, para polemizarla, disputarla, discutirla. Ese es el único punto al menos en el cual los tres grandes filósofos políticos de la modernidad ­Hannah Arendt, Max Weber y Carl Schmitt­ están de acuerdo: la política, o tiene un carácter beligerante o no es política.

No la guerra continúa a la política como pensaba el barón Von Clausewitz, sino la política continúa a la guerra por otros medios. De tal modo cuando la política cede su espacio a la guerra, regresa a su punto histórico originario, el de la guerra sin palabras y con armas. Luego, la política es guerra con palabras y sin armas. O dicho lo mismo pero de otro modo: las armas de la guerra política son las palabras.

Por lo tanto, cuando los políticos de dos bandos antagónicos hablan de diálogo quieren decir, en verdad, otras cosas. Esas otras cosas dependen de lo que en política (y en la guerra) se denomina "negociación a partir de una correlación determinada de fuerzas".

Así, si la correlación de fuerzas es muy favorable a un bando, este bando va a la mesa de con-versaciones no a hacer versos, sino a negociar la capitulación del otro bando. Para poner un ejemplo muy actual, eso es lo que está intentando el presidente colombiano Juan Manuel Santos en La Habana a través de sus "conversaciones" con las FARC.

No seamos ingenuos. El gobierno Uribe, con la estrecha colaboración de Santos, destrozó militarmente a las FARC. Lo que intenta ahora Santos sin Uribe es, bajo el eufemismo del "diálogo", lograr una capitulación que a las FARC les parezca algo más honrosa y menos sangrienta que rendirse con las manos arriba. Le guste o no a las FARC, ellas están "dialogando" con la pistola puesta en el pecho. Todo lo demás es teatro, puro teatro.

Si la correlación de fuerzas en cambio, no es favorable a ninguno de los bandos, los puntos a negociar dependen del marco político en que tienen lugar las negociaciones. Si se trata de dos bandos antidemocráticos y antipolíticos, la negociación menos que política será militar (repartición del botín, de territorios, etc.).

Si uno de los adversarios en cambio es democrático y político y el otro no lo es, se trata de limitar las condiciones del enfrentamiento a determinados puntos, espacios y momentos. Si se trata, por último, de una conflagración entre fuerzas que se reconocen mutuamente como democráticas y políticas, el objetivo no puede ser otro sino preservar el espacio que ambos adversarios cohabitan, o como se dice en términos más populares: no serruchar la rama del árbol en la cual los dos están sentados.

El político que antes de medir sus fuerzas con el adversario busca bajo el eufemismo "diálogo" un acuerdo sin luchar es, para decir lo menos, un mal político.

Eso significa que en política las negociaciones deben ser resultado de la lucha, pero nunca la lucha resultado de las negociaciones. Eso no impide por cierto intentar discutir con el adversario acerca de las condiciones en que va a ser llevada a cabo la lucha.

Por ejemplo, si un político busca negociar con un enemigo que en lugar de debatir envía a las calles cuerpos armados, ya ha perdido la negociación antes de comenzarla. En ese caso, una tarea previa a toda negociación es exigir que ella tenga lugar bajo condiciones civiles, que esas son las de la política.

En este mismo caso, un político democrático debe tener muy claro que no va a negociar el fin de la lucha política sino sólo el mantenimiento de la política como medio de lucha. Son dos cosas muy diferentes.

Para expresarme mediante un último ejemplo: Si en septiembre de 1973 hubiera habido un acuerdo sobre un único punto, el de la mantención de la lucha política sobre un espacio político, cuando Salvador Allende y Patricio Aylwin fracasaron en un "diálogo" auspiciado por el cardenal Silva Henríquez, Augusto Pinochet habría quizás terminado su mediocre carrera como militar retirado, en paz consigo y con el resto del mundo. Y, quién sabe, muchos chilenos habríamos vivido el resto de nuestras vidas, felices como perdices.

 

 

Notas anteriores en Escribo y comento
ALBA
26/04/2015
Lo externo y lo interno
Los gobernantes del ALBA, a juzgar por sus enardecidos discursos, parecieran sustentar una oposición "anti-imperialista". Pero ninguno tiene un problema real con EEUU. Al contrario. Los gobiernos "anti-imperialistas" de Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y ahora Cuba, han intensificado como nunca antes sus relaciones económicas con la potencia del norte
Bachelet
18/04/2015
La política del vacío
El vacío político chileno no es solo un problema particular de la presidenta. Es también el de una coalición que, teniendo un programa, carece de proyecto político. La transición hacia la democracia fue un proyecto del pasado. Hoy nadie sabe hacia donde transita el gobierno. Es por eso que la lucha por el poder no aparece como un medio para lograr un objetivo, sino como "un fin en sí"
Carlos Caszely
12/04/2015
Caszely, Podemos y Maduro
Carlos Caszely fue destituido de su cargo diplomático por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. ¿La razón? Sus declaraciones en el diario El Mundo de España: “No me parece bien que Podemos hable de libertad y reciba bajo la mesa dinero de Maduro”. Pero ¿qué se puede esperar de un gobierno que pese a tener detrás de sí a una feroz dictadura, calla cuando en Venezuela –país que recibió a muchísimos chilenos que huían de esa misma dictadura– son violados los derechos humanos
Cristo
05/04/2015
Jesús y Pilatos
Cuando Jesús dijo a Pilatos, “mi reino no es de este mundo”, ya había dicho lo mismo pero con otras palabras al Sanedrín. Para Jesús, efectivamente, había dos templos: el templo de piedra y el templo del corazón donde vive Dios
Susana Díaz
02/04/2015
El cuadrilátero español
Podemos pretendió en Andalucía erigirse como alternativa de izquierda frente al PSOE y todo el mundo pensó que iba a contribuir al desmoronamiento definitivo de la socialdemocracia española. Pero ante la sorpresa del mismo Podemos, no ocurrió así. Por el contrario: la aparición de Podemos sacó al PSOE de su letargo, lo obligó a tensar sus fuerzas, a buscar nuevos líderes y a levantar nuevas políticas
maduro-obama
30/03/2015
¿Del dacazo al obamazo?
Maduro, siguiendo la lógica Galtieri, ha trazado una línea demarcatoria que intenta sustituir a la contradicción entre “burguesía y pueblo” por otra formada por “patriotas” y “antipatriotas”. O dicho de este modo: así como en vísperas de las elecciones municipales del 2013 Maduro declaró una artificial guerra económica, antes de las elecciones parlamentarias del 2015 ya ha declarado una no menos artificial guerra patria frente al peligro de una invasión que, naturalmente, nunca tendrá lugar
Fidel y Raul Castro
23/03/2015
Patologías políticas
Las patologías políticas nos muestran cuan fácilmente logran adquirir dimensiones colectivas. Más grave aún si la gobernancia ya ha sido "contagiada". Pero lo peor ocurre al revés, a saber, cuando una gobernancia enloquecida "contagia" a toda la ciudadanía. En esos casos solo cabe esperar lo peor
 
Tu Comentario
Para participar, necesitas ser usuario registrado en TalCual. Si no lo eres, Regístrate Aquí
Correo Clave
Caracteres restantes: 280
Las opiniones aquí emitidas no reflejan la posición de TalCual.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio.

TalCual se reserva el derecho de no publicar los comentarios que utilicen un lenguaje no apropieado y/o que vayan en contra de las leyes venezolanas y las buenas costumbres.

Los mensajes aparecerán publicados en unos minutos.
Destacadas