Para el economista Pedro Palma los resultados del PIB se están repitiendo con el mismo patrón del año pasado. Tras la devaluación el incremento de la economía debería traducirse en una disminución de importaciones
Al cierre de año 2012, el Banco Central de Venezuela publicó los resultados del comportamiento de la economía para el cuarto trimestre, arrojando un crecimiento de 5,6% respecto al 2011, pero dicho avance está sustentado por las importaciones y el comercio.
Sobre este tema, el economista y profesor del IESA Pedro Palma afirmó que hasta ahora los resultados del Producto Interno Bruto (PIB) se están repitiendo con el mismo patrón que ya venía produciéndose antes, “un crecimiento elevado del producto que no es parejo entre todos los sectores”.
Según el especialista un PIB que crece 5,6% evidencia que en los diversos sectores no se está creciendo como debería, y un ejemplo de ello es la minería, que solo creció 6,1%, la manufactura 1,8%, la electricidad 3,8%, entre otros.
Palma recordó que los sectores que realmente crecieron fueron los mismos que lo hicieron el año pasado, y esto fue básicamente en sectores que sostiene el propio Gobierno a través de sus gastos.
Otros de los sectores que mostraron un crecimiento muy alto fueron los de servicio, que están estrechamente vinculados a las importaciones.
Según el economista las importaciones del año pasado fueron casi 60 mil millones de dólares, lo que representa un 27% de aumento, y simplemente se refleja en los servicios como lo es transporte, comercio, telecomunicaciones.
INFORMACIÓN IMCOMPLETA
Hasta ahora hay sectores de los que el BCV no suministra los datos completos, como en el agroalimentario, que solo creció 3,1%.
Por esto Palma explica que típicamente los sectores transables crecen muy pocos y la competitividad se ve afectada con la escasez de productos de exportación; entre ellos decrecieron, maquinaria y aparatos eléctricos (-13,5%), productos químicos (-10,0%), vehículos (-6,2%), minerales no metálicos (-4,8%), maquinaria y equipo (-1,3%), edición e impresión (-1,3%) y productos de metal (-1,1%), que no crecen porque los otros rubros se nutren del gasto del Gobierno.
Por su parte, el economista Orlando Ochoa estima que las estadísticas son una muestra de la desindustrialización de Venezuela. “Hay una evidente pérdida de peso de la manufactura en la economía”, comentó el analista.
Para Ochoa este es un mal en una economía como la venezolana que depende de las ventas del petróleo. Además, explicó que ante una economía que creció en 5,6%, impulsada por un boom de consumo que se alimenta con el gasto oficial, y con relativa baja inversión en producción, la contracción industrial se traduce en problemas de oferta en el mercado.
En la medida que el consumo siga avanzando por encima del crecimiento de la industria, y no haya un incremento de los ingresos por la vía petrolera, los problemas con la oferta se agudizarán.
Pedro Palma comentó que después de la devaluación el crecimiento de la economía debería traducirse en una disminución de las importaciones y eso haría que sectores que han mostrado un crecimiento tiendan a desacelerarse y a nivel del PIB puede tener una pequeña contracción, “si el gobierno se enfrenta al enorme gasto del año pasado va a tener que racionalizar las importaciones y eso tiene efectos de carácter recesivo”.