Cuando se informó en la prensa israelí que un hombre sólo conocido como El Prisionero X se había suicidado en la cárcel, un tribunal de justicia ordenó que no se hablara más del asunto. Durante dos años, la prensa acató la orden judicial
Esto es lo que se sabe, aproximadamente: En el año 2010, un ciudadano australiano israelí fue hallado ahorcado en su celda, en una prisión de máxima seguridad de Israel. Sólo se lo conocía como El Prisionero X. El Estado judío adoptó precauciones extraordinarias para impedir que se divulgara su identidad.
Cuando se informó en la prensa israelí que un hombre sólo conocido como El Prisionero X se había suicidado en la cárcel, un tribunal de justicia ordenó que no se hablara más del asunto. Durante dos años, la prensa acató la orden judicial.
Ahora, el caso ha estallado en la cara del primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, luego que un periódico kuwaití informó que el Prisionero X, cuyo nombre era Ben Zygier, había participado en un complot para asesinar a Mahmoud al-Mabhhouh, un funcionario del grupo islámico Hamas, quien fue drogado y asfixiado en su cuarto de hotel en Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos.
El periódico Al Jarida dijo que Zygier, de 34 años de edad, era uno de 26 agentes del Mossad, el servicio de inteligencia israelí, sospechoso de participar en el asesinato de al-Mabhouh. Zygier, indicó el diario kuwaití, había proporcionado a las autoridades de Dubai "nombres, fotografías y certeros detalles", a cambio de conseguir protección.
Sin embargo, agentes israelíes secuestraron a Zygier un mes después del operativo del 19 de enero de 2010. Las autoridades israelíes lo encarcelaron y fue acusado de traición.
El affair causó escándalo en varias capitales, y hubo sanciones diplomáticas contra Israel, debido a que se usaron en el operativo falsos pasaportes europeos y australianos.
Políticos, periodistas y defensores de los derechos humanos han cuestionado en Israel la detención secreta de Zygier, y las oscuras circunstancias de su muerte.
Aunque el gobierno dictaminó que se había suicidado arrollando una camisa y ahorcándose en el baño de su celda, hay demasiados interrogantes. En primer lugar, Zygier se hallaba en una cárcel de máxima seguridad, donde un prisionero es vigilado las 24 horas del día. Y luego, nadie entiende la orden de un tribunal prohibiendo mencionar el episodio. ¿A quién se estaba protegiendo?
RECLAMOS
Nitzan Horowitz, un legislador del partido izquierdista Meretz, exigió al fiscal general de Israel que haga "una minuciosa investigación" del caso, "especialmente en relación a las circunstancias de su encarcelamiento y de su muerte".
En declaraciones a Radio Israel, Horowitz dijo que luego de las versiones difundidas en el 2010 acerca del Prisionero X y rápidamente acalladas por un tribunal de justicia la Fiscalía general le aseguró que "no había prisionero alguno retenido de manera secreta". Pero ahora, señaló el legislador, "parecería que nada de lo que se dijo era verdad". Se trata, dijo Horowitz, de algo que es "problemático para nuestra democracia".
Zyeger murió en la cárcel, "bajo la vigilancia del servicio de prisiones, una institución que pertenece al Estado de Israel, y que era responsable por su seguridad. Debemos saber qué ocurrió y cómo ocurrió", añadió el legislador.
AQUÍ NO HA PASADO NADA
Luego de varios días de llamarse a silencio, Netanyahu finalmente abrió la boca para defender la manera en que el gobierno lidió con el caso del Prisionero X.
Netanyahu aludió a la excepcionalidad del Estado judío. "No somos como otros países", señaló, usando un argumento que gobiernos de muchos países emplean cuando tratan de pasar por encima de la ley. "Estamos más amenazados y encaramos más desafíos. Por lo tanto, debemos mantener una apropiada actividad de nuestras agencias de seguridad".
Aunque "somos una democracia ejemplar y defendemos los derechos de aquellos que están sometidas a investigaciones", dijo el primer ministro israelí, en ciertos casos se hacen excepciones.
Y eso ocurre generalmente cuando los funcionarios cometen desaguisados y no desean asumir responsabilidades. Netanyahu expresó que hay que dejar "a las fuerzas de seguridad hacer su labor de manera silenciosa, para que podamos continuar viviendo con seguridad y tranquilidad en el estado de Israel".
Las fuerzas de seguridad israelíes no actuaron de manera silenciosa. Lejos de proteger la seguridad y la tranquilidad del Estado de Israel, lo sometieron al escrutinio de tres continentes. ¿Cómo reaccionaría Israel si el servicio secreto australiano usase pasaportes israelíes falsos para realizar una acción ilegal en otra nación, por ejemplo, asesinar a una persona? Hasta ahora, la democracia funciona mediante la supervisión de sus funcionarios, no a través del encubrimiento de sus yerros.
"El affair del Prisionero X es una clásica historia de una falla israelí", dijo el columnista Amir Oren en el periódico izquierdista Haaretz. "Las agencias (de inteligencia) más susceptibles no están funcionando. Cuando ha cumplido 65 años de vida, el Estado de Israel todavía no puede controlar las cosas fundamentales".