El pequeño sputnik, en efecto, hablaba de las ventajas que los soviéticos le sacaban a los americanos en la competencia en que hallaban los dos bandos para lograr controlar desde los espacios siderales la vida entera de la tierra
Es bien probable que en este país con una mayoría de habitantes en mediana edad, haya muy pocas personas que sepan de memoria lo que fue el Sputnik y su aparición en el mundo. Yo, en cambio, quizás el recuerdo más vivo y más fresco que conservo es lo que me tocó vivir en la tarde del 4 de octubre de 1957, cuando me paseaba por las calles de una capital europea consumiendo los últimos días de vacaciones.
De repente, aparecieron por todas partes rebullicios que en torbellinos se precipitaban a bares, restoranes y cafés, donde ya funcionaban aparatos de televisión. Gente desbocada que en cuanto accedía a las pantallas se petrificaba en la escucha de los comentarios a una noticia que poco antes había difundido por el mundo la TASS, agencia de noticias soviéticas.
Los comunistas habían logrado ese mismo día poner a girar en torno a la tierra un satélite artificial, un pequeño objeto redondo no más grande que un balón de fútbol, que con sus vueltas sobre el planeta indicaba los prodigiosos avances de la ciencia soviética y presagiaba otras grandes avances, no tan neutros como aquellos.
El pequeño sputnik, en efecto, hablaba de las ventajas que los soviéticos le sacaban a los americanos en la competencia en que hallaban los dos bandos para lograr controlar desde los espacios siderales la vida entera de la tierra. Ahora, más allá de este vívido recuerdo, quedan los hechos: la aparición del sputnik marca el fin de un mundo y el comienzo de otro, como bien se puede verificar en la más modesta enciclopedia.
Y, tantos años después vuelve este suceso a mi memoria porque justo hace dos días, al escuchar por teléfono una angustiosa invitación a que prendiera la televisión porque había una cadena que con toda seguridad, dada la situación global que ahora vivimos, sería de gran interés.
Y fui testigo, como todos los venezolanos que desesperamos por saber lo que pasa, de la ardiente pasión que exhibía un experto comunicador bolivariano para informar que los venezolanos de hoy, los que gobierna Hugo Chávez , habíamos tendríamos acceso, si estábamos bien ubicados, a la televisión digital ¡Ya en uso en las mayoría de países y desde tiempo atrás! Qué podemos pensar que nos indica la aparición de este Sputnik bolivariano’ Que otra cosa presagia su celebración y elogios que no sea la voluntad de los príncipes que nos gobiernan de ocuparse de cualquier cosa, menos de detener la terrible crisis que vivimos en todos los planos, y, en especial, en el plano de la cultura y de la libertad de información.