Luego de 14 años es aconsejable ponerse a meditar sobre el tipo de gente que ha gobernado a este país. He aquí un puñado rodilla en tierra que ha puesto mucha carne en el asador, o sea, una buena parrillada
Este Gobierno ya tiene una épica, una historia, unos próceres. Un gentilicio. Como este país gasta su memoria en la lotería, es bueno hacer un arqueo de personajes; revisar el catálogo de líderes que en algún momento coparon la escena pública o lo siguen haciendo. Ya es hora de que la historia les pase factura, como se la pasó a otros en otra época. Chávez los puso donde se manejan los hilos del poder o en la base de la madeja.
El hoy retornado invisible es el papá político de cada uno aun cuando uno de ellos sea su padre carnal. Los parió o los resucitó políticamente:
Isaías Rodríguez. En sí mismo, este hombre es un elemento de convicción. La revista Primicia lo tuvo en portada histéricamente feliz cuando Chávez volvió al poder luego del 11-A. Entonces era fiscal. En su mirada guarda el secreto genésico de la sabiduría. Poeta, vicepresidente, fiscal general, embajador. La entrevista que le hizo Ernesto Villegas en Últimas Noticias es de antología.
Reveló cómo fue que se dio cuenta que Giovanny Vásquez era en efecto Giovanny Vásquez. Su impronta se revela hoy tras los gestos de encendido fervor de la cúpula chavista. Isaías es un precursor del melodrama fervoroso. Su sobreactuación encendida, cuando fue asesinado Anderson, ha tenido descendencia en otros contextos.
Alí Rodríguez Araque. Enrique Krauze lo entrevistó para su libro El poder y el delirio, presentándolo como un hombre estructurado, denso, estudioso. Y luego de conversar con él de manera enjundiosa termina entendiendo por qué goza de tanto prestigio en la oposición: "representa el idealismo revolucionario".
Krauze, aludiendo a las dádivas a otros países, le pregunta si no es muy generosa Venezuela, y el muy cínico le responde que todo es parte de una política de integración. El adusto Rodríguez Araque representa la materia gris que ha sostenido a este Gobierno desde adentro. Lo que no le preguntó Krauze es en qué exactamente ha usado su densidad para bien del país en estos 14 años.
Pedro Carreño. En 2005 abrió sus puertas Del Carajo Restaurante (sic), local nocturno de notable éxito en Barinas. Desde entonces tuvo un asiduo impelable en sus mesas, este genio llamado Pedro Carreño. "Aquí nadie lo molesta", dijo en cierta ocasión el dueño de Del Carajo. Y fue, seguro, el remanso justo mientras le llegaba su siguiente turno al bate en Caracas. Meditar es su sino. De sus meditaciones han salido grandes teoremas filosóficos. La tipología del peón ubicuo que sirve donde lo pongan.
Germán Mundaraín. Como defensor del pueblo fue ingenioso. Según Mundaraín, la represión desatada en 2004 era la oposición disfrazada de gobierno. Para él nunca hubo abuso de poder, ni delito en la persecución. Todo legal. No hubo crímenes que señalar desde la Defensoría. Su sonrisa algo meliflua era su sello. No merecería estar en esta lista por su condición de segundón en el reparto. Pero su babosería es universalmente chavista y paradigmática.
Cilia Flores. Sobre todo su política de puertas abiertas en la Asamblea Nacional (hacia su familia) indica un talante firme para ejercer la democracia. Forma parte de esta lista como sujeto pasivo: esta revolución, tan proclive a parlotear en masculino y femenino, la ha utilizado sin escrúpulos como carne de cañón multiuso. Por cierto, una revolución que ha hecho lo mismo contra la violencia de género que contra otros tipos de violencia: cero.
Eliécer Otaiza. Otrora insigne paracaidista del régimen, jefe de la Disip, salvador de la Asamblea Nacional, motor del INCE, estratega, protector de Vladimiro Montesinos. En fin, un cerebro gris debajo de una coraza de galán. Personificaba el glamur de la revolución hasta que una mañana se estrelló en su moto, en circunstancias poco claras. Representa la categoría policía intelectual del chavismo. Si se fijan, abundan.
Víctor Cruz Weffer. Dijo que las licitaciones son un procedimiento engorroso que no favorece "sino a cuatro o cinco". Nunca ha sido reconocido su desempeño por los propios correligionarios. Epítome del militar que en algún momento hizo mutis por el foro, pero no de gratis.
Hugo de los Reyes Chávez. El cabeza de Familia protagonizó una rotunda malversación de 52 millones de bolívares en la Gobernación de Barinas durante su primer mandato. La diputada Vestalia de Araujo dijo entonces: "Existe un acuerdo entre el MAS y el MVR para pasar por alto las investigaciones que debe realizar la Asamblea". La Familia, con efe mayúscula: o sea, el bastión.