CARACAS, jueves 18 de septiembre, 2014
Facebook Twitter RSS
Temas del día
Retuitiando | 16/02/2013
Culebrón rojo
Ubicaron la fecha del inicio del prodigio hacia el 10 de febrero. Allí se pelaron por dos días porque antes hablaron los gurúes de la economía. Cuando uno les pregunta por qué el 10 de febrero, la respuesta les parece sorprendente: porque ese día comenzaba el Año Solar Chino, que esta vez viene regido por la Culebra de Agua, anunciadora de tiempos de dicha y prosperidad
GREGORIO SALAZAR
Giordani-Merentes
0 0a

Confío en que los anuncios gubernamentales del 8 de febrero hayan venido a dejar zanjadas las discusiones, por cierto muy encendidas, en las que vi trenzarse a finales de año a muchos amigos y allegados sobre lo que será el decurso de la economía venezolana en el 2013.

Como supondrán, en el fondo de estas controversias había básicamente dos visiones: en un ala estaban quienes veían enormes nubarrones amenazando el accionar de los actores económicos, con eventuales consecuencias muy de lamentar para el bolsillo de la tribu.

Son quienes vislumbraban el cielo encapotado anunciando tempestad no sólo para los oligarcas: todos estaríamos sometidos, "en el período", a los embates de un chaparrón que, este también, dejará un montón de damnificados en número mayor que los desastres de la naturaleza.

En la otra ala de este mismo avión en el que vamos todos embarcados (no voy a agregar "y en barrena" para que no se diga que se nos pasa la dosis de ácido, le tenemos mala voluntad al "proceso" o estamos perdiendo la objetividad) terciaban los amigos que, basados unas veces en las cifras y otras en la propaganda oficial (¿o es lo mismo?), creen que este año será de crecimiento sostenido, baja inflación, reactivación de la producción, pleno empleo y de nuestro despegue definitivo como una gran potencia, tal como nos lo han prometido hasta el aturdimiento.

No verteremos acá los enjundiosos análisis que oímos de lado y lado, primero porque algunos se sumergían en profundidades que, legos en la materia, no nos atrevemos a bucear de memoria.

Segundo porque nos parece que los anuncios del llamado #ViernesRojo, como lo etiquetaron los inefables tuiteros, hace ociosa cualquier explicación. Y tercero porque prefiero referirme a un ángulo más ligero pero también ilustrativo de las arduas polémicas presenciadas.

Destacaremos, entonces, el argumento esgrimido in extremis por los amigos anotados con la visión de valencia positiva (ahora creo que puedo decir hasta panglossiana) del asunto cuando vieron contra las cuerdas sus tesis y posiciones.

Fundamentalmente tenían puestas sus expectativas en febrero, mes en el que vendrían las primeras señales. Allí acertaron. Las esperaban concretamente hacia la segunda semana del mes. Allí también acertaron. Y por último ubicaban la fecha del inicio del prodigio hacia el 10 de febrero. Allí se pelaron por dos días (y en algo más) porque antes hablaron los gurúes de la economía.

Cuando uno les preguntaba por qué el 10 de febrero, la respuesta les parecerá sorprendente: porque ese día comenzaba el Año Solar Chino, que esta vez viene regido por la Culebra de Agua, anunciadora de tiempos de dicha y prosperidad.

Incurriría en una cobardía si no admitiera que esa tesis me atraía y simpatizaba. Y es que de tanto ver equivocarse a analistas, encuestadores y científicos sociales de toda laya, uno termina por buscar las claves de lo que nos ha tocado vivir (¡qué carrizo!) en los caprichos de las estrellas, la borra del café (okey, cuando no escasea) o en los designios del Tarot con sus impresionantes naipes, derroches de filigrana y colorido, como el de El Loco, El Mago, El Colgado, etc.

Los chinos, con dominio tan ancestral de los arcanos, tan serios, formales y puntuales (para prestar y sobre todo para cobrar), ¿iban a pelar esa carambola de bola a bola dando un pronóstico fallido sobre nuestro destino en el dos mil doce más uno? Esto amerita una explicación.

Veamos. En efecto, el domingo 10 fue el inicio del año solar chino. Tengo, por cierto, un montón de amigos mesoneros de restaurantes chinos y dependientes de quincallas que han brotado como frijolitos de soya por toda la ciudad. Me tomé la libertad de acercarme el lunes a darles cortésmente el feliz año.

¿Cómo recibiste el cañonazo? --le pregunté ese día a un panita chino de un restaurant de la Baralt. ¿Cuál cañonazo? ¿El de Madulo? ¿El de Gioldani? ¿El de Melentes? Está, sin duda, muy bien informado este mozalbete asiático, tanto que esas preguntas me las formuló con el entrecejo tan fruncido como Bruce Lee en pleno combate con las mafias del puerto. Sí, Bruce sí lo hacía.

Pero vamos a lo que es. ¿Por qué no han acertado quienes pusieron todas sus bazas en la Culebra de Agua? Creo haber dado con la respuesta mientras reflexionaba enredando en el cubierto los tallarines de un Lo Mein de camarones, ya con el precio remarcado: no puede hacerse una traslación automática de los augurios venidos del Lejano Oriente.

La equivocación surge porque no se ha hecho la debida conversión, no se ha aquilatado la interpretación, no se han ajustado las coordenadas hemisféricas. Una cosa es para acá y otra para allá.

Un espécimen como el mencionado bien puede ser en aquellas boyantes latitudes un candoroso reptilillo retozando entre nenúfares, jacintos y lirios acuáticos. Pero aquí, en estas regiones equinocciales, en esta zona tórrida del planeta donde la naturaleza es todo exceso y sobrevenidas exuberancias, una culebra de agua no es otra cosa que una anaconda. Repito: ¡una anaconda!, que puede engullirnos y digerirnos en una sola siesta. Aparte de que por aquí también abundan las mapanares, las tigras mariposas y la cuatronarices.

Recuerden nada más aquel film, titulado precisamente Anaconda, que sembró el terror en las salas de cine, aunque ello se debió más que todo a lo espantosamente pirata del guión y la realización.

Guión pirata también se llamaría esa cantinela de que el bolívar fue traído a menos "para defender nuestra moneda y fortalecer la economía". Consigna que se enreda como una víbora de mar y dudo que por aquí pueda pasar. Primero veremos deslizarse, digo yo, una anaconda por el ojo de una aguja. Y, créanme, hasta sobrará hueco.

 

Notas anteriores en Retuitiando
Nelson Merentes
13/09/2014
Ven acá, BCV
Lo del BCV es imperdonable. Nosotros creyendo que vamos barranco abajo, dando tumbos como un pipote viejo, y resulta que no, que la que cae y se desacelera mes tras mes es la inflación. No es posible que el instituto emisor-impresor en vez de darnos esa buena nueva oportunamente se la tripee él solito
Censura
10/08/2014
Censores de ayer y hoy
Los censores que se han adueñado hoy de las redacciones de periódicos, radios y televisoras no precisan de lápiz rojo. En un diario centenario, los articulistas son dejados con el texto en la mano, sin aviso ni protesto, sin la delicadeza de decirles de antemano: "Maestro, no escriba, que no va pa'l baile"
Psuv
01/06/2014
No huele a formol
Nos pareció exagerado que el alcalde se hiciera acompañar por tan granado elenco de la revolución, La Combatiente, El Yerno, El Largo, El Aissami y Diosdado que no paraba de hablarle y hablarle a la pata de la oreja. Afinamos la nuestra y entonces nos invadió una profunda decepción: no anunciaban el despliegue de un súper operativo para dejar aseada, bañada y perfumada a la Odalisca del Avila, sino otra vez, bendito sea Dios, "un nuevo plan de magnicidio"
Maduro
28/04/2014
Ofensiva motorizada
Se nos anunció esta semana otra "ofensiva", porque la esencia del proceso es militar y de ese lenguaje no se reniega, pero la avanzada es, nuevamente, mecánica y basada en más motores. Once para ser precisos y todos en la onda económica.
General Benavides
28/03/2014
Otra bomba, camará...
La vertiginosa carrera militar del comandante Benavides surcó el cielo patrio cual lacrimógena disparada por escopetón y de esa gruesa y tóxica estela gaseosa del empinado oficial de la revolución bolivariana es ahora cuando más están padeciendo los estudiantes y público en general
Estudiante muerto
16/02/2014
Esto no es vida
Qué inútil y despreciable un gobierno que no garantiza ni el pan, ni los medicamentos ni los hospitales, ni la educación ni el empleo y mucho menos la vida. Pero no proteste usted, no, que desestabiliza esta obra maestra del equilibrio y de la justicia social. Y de paso se convertirá en terrorista
Colas
03/12/2013
Correo del pueblo
Si no es por la observación de un amable lector, no nos hubiéramos percatado de que estamos llegando a final de año y casi no hemos dado cabida en este espacio a la copiosa correspondencia recibida, cosa que nos apena muchísimo y por lo cual presentamos nuestras más sinceras excusas
 
Tu Comentario
Para participar, necesitas ser usuario registrado en TalCual. Si no lo eres, Regístrate Aquí
Correo Clave
Caracteres restantes: 280
Las opiniones aquí emitidas no reflejan la posición de TalCual.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio.

TalCual se reserva el derecho de no publicar los comentarios que utilicen un lenguaje no apropieado y/o que vayan en contra de las leyes venezolanas y las buenas costumbres.

Los mensajes aparecerán publicados en unos minutos.
Destacadas