¿Qué hizo el general García Ochoa para que cambiara su suerte? Una pregunta tal vez más interesante es ¿Quién ordenó ese cambio de destino? Según The New York Times, la respuesta la tiene el gobierno de EEUU
El desfile del Día de la Independencia en México es encabezado siempre por un militar de alto rango. Cuando el desfile coincide con la inminente asunción presidencial, sirve de preludio para exhibir al próximo ministro de Defensa.
En septiembre pasado, ese desfile fue encabezado por el general Moisés García Ochoa. Nadie dudaba que sería escogido ministro de Defensa en el gabinete del presidente electo Enrique Peña Nieto, y que lo acompañaría en su gestión durante los seis años sucesivos, otra tradición política mexicana.
En cambio, el general García Ochoa fue enviado a la quinta paila del infierno, a una base militar en el estado norteño de Coahuila, un área que, según The New York Times, es un "semillero de fugas carcelarias de narcotraficantes, de corrupción policial y de asesinatos políticos".
¿Qué hizo el general García Ochoa para que cambiara su suerte de esa manera? Una pregunta tal vez más interesante es: ¿Quién ordenó ese cambio de destino? Según el periódico neoyorquino, la respuesta a la segunda pregunta es esta: el gobierno del presidente de Estados Unidos Barack Obama.
EL SEÑOR 10 POR CIENTO
Días antes de la asunción de Peña Nieto como nuevo presidente de México, posiblemente en la última semana de noviembre, el embajador de Estados Unidos, Anthony Wayne, se reunió con altos funcionarios mexicanos "para expresar su alarma por la posible promoción del general" García Ochoa, dijo The New York Times.
Funcionarios norteamericanos, señaló el periódico, habían rebautizado al general como "Mr. Ten Percent" (el señor diez por ciento), sugiriendo que esa era la comisión estipulada a cambio de aceptar contratos con empresas privadas.
El penúltimo cargo del general fue como director de administración y compras del ejército. El diario dijo que García Ochoa fue acusado de "recolectar dinero y suministros de grandes contratistas de defensa".
Tal vez el caso más notorio que divulgó la prensa mexicana fue la aprobación, por parte de García Ochoa, de compras de equipos de vigilancia por unos 355 millones de dólares sin informar de esas adquisiciones a las autoridades civiles, u ofrecer una explicación de cómo sería usado el equipo.
Por su parte la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, sugirió que el general cultivaba la amistad de capos de la mafia desde que fundó el centro de inteligencia de actividades contra el narcotráfico a mediados de la década del noventa.
Uno de los informes obtenidos por The New York Times , que data del 15 de diciembre de 1997, sugiere que el entonces coronel García Ochoa fue uno de varios oficiales del ejército mexicano que participó en intentos por negociar un acuerdo con las principales organizaciones de narcos del país. De acuerdo al informe, el coronel lideró una incursión contra el cartel de Juárez en el curso de la cual, de manera deliberada, permitió la fuga del capo Amado Carrillo Fuentes. El coronel García Ochoa, dijo el informe, "dio órdenes de iniciar el operativo sólo después que el vehículo en que viajaba Amado Carrillo Fuentes abandonó la zona".
DESCONFIANZA MUTUA
yLos comicios presidenciales mexicanos permitieron el retorno al poder del Partido Revolucionario Institucional, que gobernó México durante siete décadas con la mano derecha de la coerción y la mano izquierda de la corrupción. En el 2000, el PRI tuvo que ceder las riendas del poder al Partido de Acción Nacional liderado por Vicente Fox. En el 2006, el PAN retuvo la presidencia al ser electo Felipe Calderón, bajo cuyo mandato la guerra contra el narcotráfico se elevó a las esferas celestes.
Entre diciembre de 2006 y enero de 2012 han muerto en México alrededor de 60 mil personas por vía de ejecuciones, enfrentamientos entre bandas rivales y combates con policías y militares, dijo la revista Proceso, en tanto el diario La Jornada calcula que la cifra de muertos asciende a 150 mil.
La guerra civil de baja intensidad que sufre México fue muy cuestionada por políticos opositores, y el fracaso de las medidas contra el narcotráfico durante el gobierno de Calderón fue una de las razones del retorno al poder del PRI. Su abanderado, Peña Nieto, no ocultó su intención de cambiar la estrategia y proponer una entente cordial con los barones de la droga.
Y eso hizo sonar las alarmas en Washington. Tal vez el pitazo contra Mr. Ten Per Cent fue una manera de frenar las intenciones del flamante gobierno mexicano.
El senador demócrata Patrick Leahy, miembro del comité de asignaciones del Senado, dijo que estaba reteniendo casi 230 millones de dólares en ayuda a México para tareas de seguridad, pues "No resulta claro cuáles son los planes del gobierno de México". "Es prematuro ofrecer más de lo mismo", dijo Leahy, al anunciar la suspensión de la ayuda.
Entre tanto, el general García Ochoa medita en la base militar de Coahuila cuál fue el paso en falso que lo malquistó con el gobierno de Obama. Un columnista del diario mexicano El Universal dijo que hay dos escuelas de pensamiento encargadas de debatir las razones del exilio del general. Una de ellas es que el nuevo gobierno mexicano le tiene tanta confianza que lo mandó al sitio más peligroso del país para que muestre sus agallas. Otra escuela de pensamiento, en cambio, especula que es una manera de decirle a García Ochoa que le conviene pedir su retiro anticipado, antes de que las balas empiecen a silbar cerca de sus orejas.