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GENTE | 12/02/2013 | 1 Comentarios
Historia de una primicia
La agencia italiana Ansa tuvo el privilegio de dar la primicia mundial de la renuncia de Benedicto XVI, gracias a que la periodista Giovanna Chirri que cubre la fuenta del Vaticano entiene latín, la lengua que elegió el Papa para expresarse. Tuvo que convencer a su redactor jefe, en la Agencia Ansa, para que confiara en lo que ella había escuchado. Esta es su historia
Giovanna Chirri
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La agencia italiana Ansa fue la encargada de dar la primicia mundial de la renuncia del papa Benedicto XVI, gracias a que la periodista que sigue la información del Vaticano Giovanna Chirri, entendía latín, la lengua que elegió Benedicto para expresarse.

“Nuestra periodista en el Vaticano, Giovanna Chirri, estaba escuchando el discurso del papa. […] En un momento dado, él (Benedicto XVI) dejó de hablar del Consistorio y anunció que renunciaría, que la presión era demasiado grande” ha explicado el director de la agencia italiana, Luigi Contu, informa France Presse

UN DESAFÍO PARA NUEVOS PERIODISTAS
Fue entonces cuando Giovanna Chirri llamó inmediatamente para contrastar la información al portavoz del Vaticano, Federido Lombardi. Al no poder contactar con él, llamó a su redactor jefe para que confiara en su conocimiento de la lengua latina a pesar de no obtener la confirmación del padre Federido Lombardi.

La información fue difundida a las 11.46 de la mañana y rápidamente fue difundida por las agencias de todo el mundo. “Es una revancha de la cultura en la preparación de los futuros periodistas” ha comentado sonriendo Luigi Contu, ya que el latín se considera una lengua muerta que pocos periodistas saben hablar.

La destreza de Giovanna Chirri ha sido muy comentada en las redes sociales, ante lo cual ha respondido modestamente que “el latín de Benedicto XVI es muy fácil de entender”.

LA NOTICIA QUE DIO LA VUELTA AL MUNDO
"Los he convocado a este Consistorio no solo para las tres canonizaciones, pero también para comunicarles una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia". Con esta frase Benedicto XVI anunció en latín que dejará el Pontificado el 28 de febrero próximo. Lo hizo, para todos los vaticanistas, en forma totalmente sorpresiva.

Pronunció su anuncio con voz solemne y seria, el rostro algo cansado, cardenales y obispos lo escucharon en el más absoluto silencio. Hacía siglos que un Papa no renunciaba. Hoy era un Día festivo en el Vaticano por el aniversario de los llamados Pactos Luteranos, razón por la cual había pocos periodistas en la sala de prensa de la Santa Sede, para cubrir una noticia con poco "appeal" mediático.

El anuncio llegó tras unos 20 minutos de declaraciones en latín: primero habló el cardenal Angelo Amato, luego el mismo Papa, quien en la lengua de la Iglesia fue marcando la fecha de los nuevos santos.

Había colegas italianos, mexicanos y franceses. De repente, toda la sala de prensa pareció quedar petrificada. En un latín límpido y fluido, el Papa pronunció las frases claves con el anuncio: declaración clara pero que personalmente a muchos de los presentes no pareció ser cierta. Ocurría, simplemente, que no lo podíamos creer.

"He comprendido mal", me decía al releer mis apuntes, tras haber traducido al italiano del latín. Traté de mantener los nervios bajo control, pese a que las piernas me temblaban. Estaba frente a mi computadora, mientras seguía escuchando el CTV (Circuito televisivo vaticano). Las imágenes transmitían el rostro del Papa y de monseñor Guido Marini, del ceremonial de la Santa Sede.

De inmediato traté de verificar lo que había escuchado, llamé por teléfono con mi celular pero era como si todas las fuentes estuviesen en "out".

Mientras, el Papa indicó la fecha y hasta la hora de su renuncia, o sea las 20.00 del 28 de febrero. Agradeció por todo el afecto recibido, pero en verdad yo había dejado de escuchar.

Apenas el Pontífice terminó de hablar, el decano de los cardenales, Angelo Sodano, definió lo que había escuchado como "un relámpago en el cielo sereno", o sea algo súbito, absolutamente inesperado.

'Vamos, lo has escuchado con tus orejas', me dije, pocos instantes antes de comenzar a escribir la noticia, con una prioridad "B" (o sea "Bullettin"), según los códigos de las agencias internacionales de noticias.

Transmití la noticia al "desk", al cual llamé por teléfono para comunicar lo ocurrido. Annalisa, una de mis compañeras de la redacción, elevó la prioridad de la noticia de "B" a "Flash", o sea prioridad absoluta. Ella misma advirtió a la dirección de ANSA y la noticia fue transmitida. Luego comencé a lagrimear.

 
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