Burton solÃa sacar a pasear a Linda en su Cadillac celeste, la llenaba de flores y de joyas, y le juraba amor eterno todos los dÃas. Pero nunca parecÃa dispuesto a dar el paso final: pedirle el divorcio a su esposa, y casarse con su amante
Ella tenía 22 años. Era soltera, muy bella, y vivía en el condado neoyorquino del Bronx. Él tenía 32 años, estaba casado, y trabajaba como abogado en Manhattan.
Ella se llamaba Linda Riss; él, Burton Pugach. La pareja inició un romance que se caracterizó por los espléndidos regalos del galán, y por sus promesas incumplidas.
Burton solía sacar a pasear a Linda en su Cadillac celeste, la llenaba de flores y de joyas, y le juraba amor eterno todos los días. Pero nunca parecía dispuesto a dar el paso final: pedirle el divorcio a su esposa, y casarse con su amante.
Harta de las mentiras de Burton, Linda le anunció un día que debían poner fin a la relación. Burton le respondió con estas palabras: "Si yo no puedo poseerte, nadie más podrá hacerlo. Cuando acabe contigo, nadie podrá quererte".
Entonces Burton contrató a tres hombres, que arrojaron lejía al rostro de Linda, dejándola ciega. El galán fue a parar a la cárcel durante más de una década... Luego, Burton pidió la mano de Linda, ella aceptó, se casaron, fueron felices, comieron perdices, y vivieron juntos durante 38 años.
CRAZY LOVE
El 22 de enero de este año, Linda Riss Pugach falleció, a los 75 años de edad, y su esposo, Burton, recordó con afecto a esa mujer a quien le arruinó la belleza y la vida.
En una ciudad donde la locura, lejos de ser una enfermedad es un estilo de vida, el matrimonio Pugach nunca cesó de llamar la atención de periodistas y cineastas. Desde que Burton ordenó el ataque contra Linda en junio de 1959 hasta su muerte, la pareja reapareció de manera asidua en titulares de tabloides.
Poco después del ataque, Burton le propuso a Linda continuar las relaciones. En varias ocasiones la llamó por teléfono para que se reconciliaran. En una oportunidad, hasta ofreció regalarle un perro guía para que la ayudara en sus paseos.
Burton Pugach fue condenado en julio de 1961 a entre 15 y 30 años de cárcel en una prisión estatal, acusado de ser el autor intelectual del ataque contra su amante. El proceso tuvo todos los ingredientes de una telenovela.
En una ocasión, Burton Pugach quitó un lente de sus anteojos, lo rompió, y usó un fragmento para cortarse las muñecas, mientras gritaba: "Linda, te necesito. Linda, te amo. Linda, te deseo".
Las heridas no fueron graves, y el proceso continuó. Una vez declarado culpable, Burton Pugach empezó a escribirle cartas a Linda desde su celda pidiéndole perdón, y haciéndole propuestas de matrimonio. Fue finalmente puesto en libertad condicional en marzo de 1974, luego de pasar 14 años en la cárcel de Attica.
En noviembre de ese mismo año, tras varias apariciones en programas de televisión rogándole a Linda que se casara con él, Burton Pugach logró su objetivo.
Al anunciar el casamiento, The New York Times consideró el ataque a Linda "Uno de los más célebres crímenes pasionales en la historia de Nueva York".
Dos años después, Berry Stainback publicó un libro sobre la pareja titulado A Very Different Love Story (Una historia de amor muy diferente). Y en el 2007, Dan Klores estrenó su documental Crazy Love ", que recibió críticas muy favorables.
HISTORIA NATURAL DE LA VIOLENCIA
Los periodistas que visitaban a los Pugach en Rego Park, una urbanización del condado neoyorquino de Queens, siempre destacaban sus permanentes disputas. Sin embargo, cada vez que entrevistaban a la pareja en diarios o en la televisión, el escenario cambiaba, y ambos se juraban amor eterno.
A lo largo de los años, Burton Pugach negó que el propósito del ataque contra Linda hubiese sido el de dejarla ciega. Su intención, dijo, era darle apenas un escarmiento.
"Nunca ordené que usaran lejía" para cegar a Linda, declaró en cierta ocasión a un periódico. "Lo que hice fue pedirle a un tipo que encontrara a alguien para que le diera una paliza" con la intención posterior de que la devolviera a sus afectuosos cuidados.
En 1997, cuando Linda tenía 60 años, y su esposo 70, el matrimonio volvió a convertirse en carne de tabloides, luego que Burton Pugach fue acusado de violar a una mujer y de amenazarla de muerte. La presunta víctima era la amante de Burton, con quien mantenía un affaire desde hacía cinco años.
En el proceso, Burton Pugach decidió ser su propio abogado. Y entre los testigos que presentó fue Linda, quien anunció a las cámaras de televisión y a numerosos testigos del proceso que Burton era "un maravilloso marido", y siempre se había preocupado por ella. El acusado fue finalmente condenado por un solo cargo, el de hostigamiento, y sentenciado a 15 días de cárcel.
Los últimos años de vida de Linda no fueron muy gratos. Pero nunca rehusó la atención de la prensa. Siempre recibía a los reporteros con gigantescos lentes de sol que encubrían su rostro y destacaban su ceguera.
Cuando The New York Times llamó a Burton Pugach para que hablara de su esposa muerta, éste dijo: "No creo que haya existido otra pareja que se amara tanto como la nuestra. Nuestro romance parecía salido de un cuento de hadas". En ocasiones, Burton Pugach lloraba de manera intermitente al recordar sus 38 años de vida con Linda.