El deterioro del sistema judicial del país no permitió que los procesaran. Es así como se sumaron a la gran cantidad de personas inocentes, obligadas a vivir en la miseria humana y a educarse en la escuela de criminalidad
La semana pasada visité a un amigo que vive en El Araguaney, en La Vega. Entre conversaciones sobre proyectos para su comunidad, me comentó que su hermano estuvo preso hace un par de años porque mataron a una persona en una fiesta, y la policía, sin mucha investigación, se llevó a un grupo de "invitados", incluyéndolo. Los llevaron directo a El Rodeo.
El deterioro del sistema judicial del país no permitió que los procesaran. Es así como se sumaron a la gran cantidad de personas inocentes, obligadas a vivir en la miseria humana y a educarse en la escuela de criminalidad. Para nadie es un secreto que en las cárceles venezolanas, los servicios básicos y la seguridad no están garantizados. Las drogas y armas son la forma de sobrevivir, y dormir representa la necesidad que más miedo produce.
Cuando mi amigo me contó esto, sabía exactamente a lo que se refería. Tuve la oportunidad de visitar un par de veces El Rodeo, unos meses antes de la masacre de 2011, para realizar una actividad de "esperanza".
Consistía en entregar, a cada uno de los 1.800 presos, una carta escrita por un niño. Con mensajes como: "Aunque estés preso, mi amigo, sigues siendo libre. Tienes libertad para pensar, creer, amar y sobre todo, para cambiar". Fue impactante ver cómo un simple gesto de empatía, hizo correr lágrimas por los rostros de algunos de los hombres "más violentos". Y es que en la miseria de la cárcel, ni siquiera "la esperanza" parece posible.
Hoy nos encontramos frente a otra tragedia carcelaria, esta vez en Uribana. Se trata de una masacre que probablemente ha cobrado la vida de más de 100 personas. A los familiares de los presos los humillan, desnudándolos y revisándolos para ver si llevan armas en sus partes íntimas.
Y, en paralelo, los guardias nacionales reciben dinero por ingresar armas al recinto. ¿Luego pretenden hacer una requisa que se transforma en una "matazón"? Son tantos los problemas y tan insólitas las cosas que ocurren a diario, que pareciera que no podemos vivir sino apagando fuegos. No somos capaces de recordar tragedias como éstas sino hasta el momento en que se repiten. No existe otro país en el mundo en el que el Gobierno tenga tanto control sobre los poderes públicos, tantos años de auge económico producto de la renta petrolera, y además con control discrecional de los recursos. Y, a pesar de esto, no se han hecho los cambios necesarios en Venezuela.