Para la oposición esto ya debería estar más que claro, sin embargo se sigue actuando como si no se supiera, como si actualmente rigiera en Venezuela una democracia liberal de estado de derecho, generando en parte de la población expectativas falsas, como ocurrió el 10 de enero pasado
En el artículo pasado hablé sobre las referencias Nacional-Socialistas en dos discursos de representantes del Estado, el del General Jacinto Pérez Arcay el pasado 17 de diciembre, y el del Magistrado Arcadio Delgado Rosales en la Apertura Judicial del año 2012, discurso en el que se manifestaba que el Estado no se agota en el derecho, y que lo que fundamenta al Estado y la Constitución es la decisión política.
En el discurso de Apertura Judicial del año 2013, dictado por la Magistrada Isbelia Pérez Velásquez, no se mencionaron a ideólogos nazis, al contrario se citaron a representantes de la socialdemocracia cómo Norberto Bobbio y Jürgen Habermas, sin embargo no por esto el discurso deja de estar en la línea de la ponencia del año 2012.
Tomando en cuenta el contexto político y jurídico en el que se encuentra el país después del 10 de enero, y en coherencia con la ponencia del año 2012, la Magistrada centra su ponencia en una critica a los formalismo jurídicos como protocolos teatrales que tienden a producir sentencias mezquinas, y recuerda a los juristas y jueces que el fin de una sentencia es hacer justicia, más allá de hacer cumplir la ley y sus formalismos, por lo que un juez al momento de dictar sentencia debe tomar en cuenta más a su corazón que a las leyes.
Para la oposición esto ya debería estar más que claro, sin embargo se sigue actuando como si no se supiera, como si actualmente rigiera en Venezuela una democracia liberal de estado de derecho, generando en parte de la población expectativas falsas, como ocurrió el 10 de enero pasado.
Terminemos de asumir cuál es el Estado real de Venezuela, sólo así podremos plantear a la totalidad del país una propuesta realmente opuesta y diversa a la del chavismo, dejemos de subestimar al pueblo ofreciéndole un populismo eficiente, Chávez en el 98 se presentó en campaña con la propuesta de hacer una constituyente, de reformar al Estado, y así ganó las elecciones.
En corto plazo el país se le va a salir de las manos al gobierno, sin el caudillo caerá un muro de contención que no sabemos qué consecuencias conllevará, los que siempre han sido acusados por el pueblo chavista como corruptos que le ocultan los males del gobierno al presidente son los hoy encargados de darle cuentas a ese pueblo que solo ha votado por la Fe en Chávez. El país tendrá que reconstruirse después de esta catástrofe, y la oposición debería ya estar proponiendo cuáles serán los cimientos de esa Venezuela. Es hora de que como oposición piquemos adelante.