El 23 de Enero es el único momento histórico que ha vivido Venezuela en que se manifestaron la voluntad y los anhelos de todos los sectores sociales. Como fecha que indica la existencia y el funcionamiento real de una voluntad de todo nuestro pueblo, el pueblo entero nunca más la ha celebrado, como se deber: imponiendo un sola voluntad, no la de un partido, una ideología o un conjunto de intereses particulares
Ocurrieron civilizadamente los actos y manifestaciones para celebrar el 23 de Enero. Estamos perfectamente enterados de ellas, como sucede siempre con la celebración de cualquier fecha.
Menos enterados, en cambio, podríamos estar de lo que se celebra en estos actos y manifestaciones. Pues ocurriría con el 23 de Enero lo mimo que con otras fechas de nuestra historia. Esto es que, por un lado, nos llaman a recordar sucesos que aparentemente son irrepetibles: el fin de un proceso y el comienzo de otro, la llegada de beneficios, gratificaciones o regocijos o bien el cese de desdichas, infortunios y malestares, pero, por otro lado, nos llaman a que vivenciemos estos sucesos: a que con nuestra mente, sentimientos y emociones nos situemos ante ellos como si los estuviéramos viviendo aquí y ahora.
Nos llaman a que repitamos lo irrepetible. Cosa que, aparentemente hacemos en cada ocasión, pues como ya dijimos toda fecha es susceptible de celebración, de conmemoración. Pero donde hay problema es en qué raras son las fechas que pueden ser celebradas de igual manera por todos los que las recuerdan, pues lo que es el comienzo de la vida para unos, para otros es la muerte; y la alegría que a unos les procura el recuerdo, a los otros les provoca tristeza. Se puede pensar, entonces, que si bien toda fecha es digna de recordarse, es también cierto que puede ser celebrada de muy distinta manera y que, cundo se trate de una fecha que se refiere a una pluralidad de sucesos, cada grupo o cada individuo celebrará los aspectos de su propia elección.
Adelantado ese farragoso conjunto de premisas, podemos hablar del 23 de Enero y de las manifestaciones y actos con que se sigue conmemorando. Debemos constatar, ante todo, que en la celebración de esta fecha, por lo regular se habla del “movimiento cívico militar” que derrocó a Pérez Jiménez. Pero, como hace ya más de cuatro décadas, se persiste en discutir si de verdad el 23 de Enero fue cívico militar, si de verdad fue ese movimiento el que derrotó a Pérez Jiménez (para no entrar en consideraciones sobre lo justo o injusto, lo acertado o no de esta ruptura en nuestra historia) no es en esa apreciación donde debemos buscar las razones por las cuales todos sigamos rindiendo homenaje o pleitesía a esta fechas.
Pensamos, más bien, que el 23 de Enero es el único momento histórico que ha vivido Venezuela en que se manifestaron la voluntad y los anhelos de todos los sectores sociales que componían la sociedad para el momento en que ocurrieron. El 23 de Enero no fue obra, en efecto, de ninguna clase en particular, ni de ningún partido en particular, ni de nadie en particular. La unidad popular de entonces fue la unidad nacional. Y ese ímpetu avasallador del conjunto, que servía para cohesionarse y hacerse sólido en la acción y servía para espantar y derrotar cualquier particularismo, sobrevivió, hasta que lo sepultó el triunfo de tendencias políticas e intereses particulares.
Como fecha que indica la existencia y el funcionamiento real de una voluntad de todo nuestro pueblo, el pueblo entero nunca más la ha celebrado, como se deber: imponiendo un sola voluntad, no la de un partido, una ideología o un conjunto de intereses particulares.