El párroco de la iglesia San Martín de Porres, en la UD2 de Caricuao, Marco Antonio Roballo, golpeado brutalmente en la madrugada por antisociales, cuando intentó evitar que un grupo de intrusos entraran a la capiilla, declaró que perdonaba a sus agresores, pero lamentó que ocurrieran este tipo de acciones violentas
El párroco de la iglesia San Martín de Porres, en la UD2 de Caricuao, Marco Antonio Roballo, quien fue golpeado brutalmente este miércoles en la madrugada por antisociales, cuando intentó evitar que un grupo de intrusos entraran a la capiilla, declaró que perdonaba a sus agresores, pero lamentó que ocurrieran este tipo de acciones violentas
Roballo, un sacerdote de 80 años, que ha sido víctima de otros ataques de delincuentes del sector, evitó que los hampones se llevaran instrumentos musicales y numerosas sillas, asistió al dispensario de Santa Inés de la Universidad Católica Andrés Bello para hacerse un chequeo médico luego de la agresión.
En declaraciones a Globovisión sobre sus reflexiones tras el incidente y la actuación de los antisociales, el párroco se aprestó a decir que "Hay que perdonarlos, cómo decía Juan Pablo II, si no hay perdón no se hará la justicia y si no hay perdón, no puede haber paz (...) la paz se consigue primero con caridad, con justicia, por tanto, el perdón, elemento esencial del amor al prójimo".
Sobre sus exámenes, explicó Roballo que le realizaron placas y una tomografía. Asimismo, le sugirieron que se hiciera un nuevo examen para descartar lesiones en el ojo.