Una de las grandes damas de la escena del cine italiano, actriz de teatro y televisión, falleció este viernes a los 71 años. Melato se hizo conocida en Hollywood por interpretar a la despiadada General Kala, la antagonista en la clásica película de ciencia ficción "Flash Gordon"
La actriz Mariangela Melato falleció este viernes a los 71 años en una clínica de Roma, víctima de una larga enfermedad.
Melato, nacida en Milán en 1941, era una de las grandes damas de laescena italiana, pero en España fue conocida sobre todo por las películas que protagonizó en los años 70, especialmente las comedias dirigidas por Lina Wertmüller, 'Mimí metalúrgico, herido en su honor' y 'Filme de amor y de anarquía', donde desplegaba una vis cómica en un estilo muy semejante al Monica Vitti.
En el teatro ha trabajado con los mejores directores de escena como Dario Fo, Luchino Visconti y es particularmente memorable su participación en el montaje de 'Orlando furioso' que dirigió Luca Ronconi en 1968, así como en clásicos como 'Medea', 'Fedra' de Eurípides y 'La fierecilla domada' de Shakespeare. En los últimos tiempos fue un rostro popular en producciones televisivas.
Estudia pintura en la Academia de Brera y, para pagarse los cursos de actuación, diseña carteles y trabaja como decoradora de escaparates para la Rinascente. En el teatro, después de haber hecho todos los oficios, se destaca actuando con Dario Fo (“Settimo non rubare – Séptimo no robar”), Luchino Visconti (“La monaca di Monza – La monja de Monza”) y Luca Ronconni (“Orlando furioso”).
En el cine se hace notar a comienzos de los años Setenta: maestra en “Las tentaciones de Benedetto” (1971) de Nino Manfredi, peluquera en “La classe operaia va in paradiso - La clase obrera va al paraíso” (1972), de Elio Petri, periodista en “La polizia ringrazia – La policía agradece” (1972) de Stefano Vanzina; obtiene el éxito en el papel de la amante milanés de Giancarlo Giannini en “Mimì metallurgico ferito nell’onore - Mimí, metalúrgico herido en su honor” (1972) de Lina Wertmüller.
Después de haber interpretado ejemplarmente una figura de magistrado en “Segreti segreti – Secretos secretos” (1984) de Giuseppe Bertolucci, Melato comenzó a disminuir sus apariciones en celuloide, dedicándose principalmente al teatro.
Es un pecado: de su generación, seguramente fue la actriz más talentosa y versátil, a su gusto en cualquier registro, dotada de una extraordinaria técnica que nunca afecta su espontaneidad. La dificultad para idear papeles válidos para excelentes intérpretes femeninas ya no jóvenes (una suerte análoga le ha tocado, por ejemplo, a Giuliana De Sio) habla claramente de los límites y de la asfixia de la cinematografía italiana en el último cuarto de siglo.