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Humor en Serio | 21/12/2012
¡Feliz fin de mundo!
Hoy se acaba la vaina, hoy era un día como para no escribir, sino sentarse a esperar el cumplimiento de las profecías Mayas. Imagínense cómo estará Caracas esta tarde: el mundo acabándose y la gente apurada tratando de hacer las últimas compras navideñas, las licorerías abarrotadas, comprando whisky todos para recibir el fin del mundo en familia y rascaos
LAUREANO MÁRQUEZ
Centro comercial
8 0a

Hoy se acaba la vaina, hoy era un día como para no escribir, sino sentarse a esperar el cumplimiento de las profecías Mayas. Yo hablé con el director de este diario:

–Teodoro, ya que se acaba el mundo, ¿no me puedes dar el día libre?, que lo voy a recibir en Margarita en casa de Guillermito que tiene una vista espectacular...

–Ni de vaina, chico, ¿tú como que te volviste loco? –me respondió Teodoro–... No, no, no, a mí ya una vez se me acabó El Mundo y aquí sigo echándole bolas. ¡En este periódico se hace editorial hasta el día del fin del mundo, chico, no me hagas arrechar!

Ante esa contundente respuesta no me quedó otra que escribir este editorial del día de hoy, cuya lectura recomiendo temprano porque el acontecimiento en cuestión es a golpe de cinco de la tarde (hora imprecisa Maya, que como buenos pre-latinos, son impuntuales).

Imagínense cómo estará Caracas esta tarde: el mundo acabándose y la gente apurada tratando de hacer las últimas compras navideñas, las licorerías abarrotadas, comprando whisky todos para recibir el fin del mundo en familia y rascaos.

Seguro que hasta la lechuga se cotiza hoy a 50 porque aquí, ante cualquier incertidumbre, la lechuga sube. Bueno, igual quería despedirme de ustedes por si la vaina es verdad, que, de todas maneras, cuando uno ve lo que le espera a Venezuela el próximo año, casi que uno siente un respirito.

Gracias por todo, por leerme los viernes y por el apoyo que le dan al periódico. Gracias por aquella vez que me pagaron la multa, queridos lectores. Nunca lo olvidaré. Si en la eternidad hay periódicos, allí seguiré escribiendo.

Teodoro: nunca me aumentaste el sueldo, esa no te la perdono, ni aquí ni en el otro mundo. Gracias a la gente del "Comité para la protección de periodistas" (CPJ, en inglés), por el apoyo brindado para seguir luchando por la libertad de expresión.

La verdad ni sé por qué me estoy despidiendo si el fin del mundo es la cosa más democrática que existe, nos fregamos todos por igual.

Sí quisiera aprovechar para darles algunas recomendaciones para cuando llegue la hora: No se pongan a inventar con juegos pirotécnicos. Por más que venga una bola de fuego del espacio, no es cuestión de andar provocando uno la vaina.

No lancen globos con deseos, total, no se van a cumplir. No solo por el fin del mundo, sino que los deseos los maneja el CNE.

Guarden bien las cosas de valor y no anden esta noche por la calle con cadenas de oro ni relojes caros. Días como hoy los malandros aprovechan.

Cómanse a medio día todas las hallacas que hayan hecho. Da como rabia el trabajo que da hacerlas para que se pierdan. No importa si se empachan, total, es el fin.

No cuiden hoy la salud, hagan todo lo prohibido, cometan excesos. No regañen a los chamos, por hoy que hagan lo que quieran. Si mañana ven que no se acabó, le dan su cueriza.

Desenchufen la nevera, apaguen el calentador y las luces, acuérdense de que Corpoelec te persigue hasta el fin del mundo, ya lo dijo su ministro eléctrico. Imagínense la cuenta que les van a pasar por toda la eternidad.

Dicen que una de las eventualidades para esta tarde es una invasión extraterrestre. Pobrecitos a los que les toque Venezuela, cuando lleguen pensarán que ya aquí se había acabado antes.

En fin, hoy es el fin. Pero viéndolo bien, cada noche se acaba el mundo y cada mañana resucitamos de esa pequeña muerte que es el sueño y volvemos a comenzar, movidos por el extraordinario motor de la esperanza.

Pásenla bien, por más que se acabe el mundo no molesten a los vecinos con música a todo volumen. De todas maneras, tengan confianza en el destino misterioso que se ha ensañado en los últimos tiempos con nosotros: estoy convencido de que si se acaba el mundo, aquí sigue, los venezolanos no tenemos tanta suerte.

Sea lo que sea, feliz fin del mundo y próspera eternidad nueva. Como diría Leónidas, el general espartano, nos vemos esta noche en el infierno, es decir, donde mismo.

 
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