Mientras unos esperan que el planeta estalle hoy, en el PSUV la vida interna no pinta bien, a pesar de su victoria del 16D. En la AN barajan para que Diosdado no repita y quede de presidente un diputado afecto a Nicolás Maduro. Todos hablan de Elvis Amoroso, pero Diosdado espera ser él quien ocupe la silla
Nadie sabe si el planeta estalla hoy, según la predicción maya, pero en el PSUV la vida interna no pinta bien, a pesar de su victoria del 16D.
Mientras Dios y los médicos cubanos deciden si Chávez retorna al país, ya empezó a rodar en el ala civil del partido la ola de desconfianza contra los 11 gobernadores militares.
Temen que conformen una suerte de minifracción y gobiernen en sus estados sin hacerles caso a los camaradas de los Consejos Legislativos. Se impondrá, dicen, el clásico estilo militar: obedezca y punto.
Por otra parte, en la Asamlea Nacional barajan para que Diosdado no repita y quede de presidente un diputado afecto a Nicolás Maduro. Todos hablan de Elvis Amoroso.
Pero Diosdado a su vez ha venido armando su estrategia para cumplir con su sueño: ser Presidente por la vía constitucional, si el gran líder queda fuera de juego.