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Reportaje | 17/12/2012
El desafío de las armas
Barack Obama prometió usar el poder de su cargo para hacer todo lo que pueda para prevenir otra masacre como la que el viernes se cobró la vida de 26 personas en una escuela en Connecticut. Pero, ¿qué tan fuerte resulta la respuesta del presidente estadounidense?
BBC Mundo
Newtown
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"Se nos dirá que las causas de esta violencia son complejas y eso es cierto. Ninguna ley, ningún conjunto de leyes puede eliminar el mal del mundo o prevenir todo acto de violencia sin sentido en nuestra sociedad. Pero eso no puede ser una excusa para la inacción. Seguro que podemos hacer algo mejor que esto", afirmó Obama.

Aunque el domingo no mencionó directamente el espinoso tema del control de armas, en su aparición en la vigilia por las víctimas de Newtown (una ciudad de 27.000 habitantes a 130 kilómetros de Nueva York) ofreció el compromiso más fuerte que un mandatario haya realizado para luchar contra el poderoso lobby de las armas, explica el editor de la BBC para América del Norte, Mark Mardell.

El viernes Adam Lanza, de 20 años, tras matar a su madre, ingresó a la escuela Sandy Hook armado con dos pistolas y cientos de balas para el rifle de asalto semiautomático Bushmaster AR 15, un arma similar a la que usan los soldados estadounidenses en Afganistán, y dos pistolas.

"ESTAS TRAGEDIAS DEBEN TERMINAR"
"No podemos tolerar más esto. Estas tragedias deben terminar. Y para que terminen tenemos que cambiar", dijo Obama.

"En las próximas semanas voy a utilizar todo el poder que tiene esta oficina para contactar a mis conciudadanos desde las agencias del orden a los profesionales de salud mental a los padres y educadores en un esfuerzo encaminado a prevenir más tragedias como ésta", agregó.

El diario estadounidense The New York Times señaló que pese a que no dio detalles sobre las medidas que propondrá, se trató de un discurso "sorprendentemente firme".

El discurso, agregó esta publicación, pareció prometer un "cambio significativo de dirección".
No es la del colegio Sandy Hook la primera matanza de este tipo a la que Obama se enfrenta como presidente, pero hasta el momento no había usado un lenguaje tan "definitivo" para referirse al tema. De hecho, el propio mandatario hizo notar que se trata de la cuarta vez que debe consolar a una comunidad tras un ataque.

La de Sandy Hook es la peor masacre en un centro de estudios desde la de Virginia Tech, en 2007, que dejó 33 muertos. Pero el hecho de que ésta vez 20 de los muertos fueran niños de 6 y 7 años le añadió un impacto emocional aún mayor a la discusión.

En el pasado, Obama pidió a cambios a las leyes de armas federales y ofreció su apoyo para una nueva prohibición determinados tipos de armamento de asalto.

La anterior fue introducida en 1994, la última vez que se aprobó una ley importante sobre las armas, y expiró en 2004, y el presidente reiteró su respaldo a una nueva en octubre pero no ha pasado a la acción. El domingo varios legisladores demócratas hicieron un llamado para aplicar restricciones a las armas.

"Creo que podría tratarse de un momento crítico (...) en el que podríamos llegar a tomar alguna decisión", dijo el senador demócrata Charles Schumer. Pero en general hay reticencia en la clase política.

Según el Centro de Investigación Pew, en el año 2000 el 66% de los estadounidenses creía necesario priorizar el control de armas por sobre el derecho constitucional a portar armas. Este año ese porcentaje se redujo al 47%.

Con casi un arma por habitante, su extendida popularidad en el país y la influencia del poderoso lobby de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), al cual pertenecen buena parte de los republicanos y demócratas, hacerle frente al control de las armas pone en juego el capital político.

Incluso si el presidente tomara la iniciativa, podría encontrar barreras institucionales en el camino pues el sistema estadounidense implica que mucha de la legislación sobre armas es definida por los estados más que por el gobierno federal.

La ley Brady, de 1993, requiere que se compruebe el pasado de los compradores de armas, para evitar que las adquieran personas con registros criminales o historiales de enfermedad mental.

Pero el 40% de las ventas de armas no están sujetas a esta legislación porque tienen lugar entre individuos, incluyendo ferias de armas o a través de internet.

DERECHO CONSTITUCIONAL
Puede resultar complejo comprender desde afuera el significado de las armas en Estados Unidos y su asociación con la libertad y los derechos. Para algunos, la enmienda constitucional que garantiza el derecho a portar armas es un baluarte contra la tiranía y un medio práctico de protegerse.

Pero el presidente habló también de la desesperada necesidad de los padres que quieren hacer todo lo posible para proteger a sus hijos. Obama se preguntó: "¿Estamos realmente preparados para decir que somos impotentes frente a una matanza de este tipo, que la política es demasiado dura? ¿Estamos preparados para decir que este tipo de violencia que sufren nuestros niños año tras año es de alguna manera el precio de nuestra libertad?".

El alcalde de Nueva York, el independiente Michael Bloomberg, quien copreside la asociación Alcaldes contra las Armas Ilegales, urgió a Obama a tomar medidas y dijo que debía ser la prioridad en la agenda del presidente.

"Hacer llamamientos a acciones no es suficiente. Necesitamos acción inmediata. Hemos escuchado esa retórica antes. Lo que no hemos visto es liderazgo ni de la Casa Blanca ni del Congreso. Eso debe terminar hoy", afirmó.

Ladd Everitt, portavoz de la Coalición para Frenar la Violencia de las Armas, aseguró que era "hora de que el presidente Obama hable de este asunto", con la misma convicción con que defendió, por ejemplo, los matrimonios homosexuales y se enfrente a la NRA.

El presidente del centro de estudios Instituto Cato, Robert A. Levy, le dijo al The New York Times que nuevas restricciones a las armas harían poca diferencia y defendió focalizarse en la "detección temprana y tratamiento de enfermedades mentales".

"Un sistema de detección temprana podría ser la base para un acceso restringido a las armas que hasta la NRA apoyaría", aseguró. Mientras, la mayoría de los partidarios de leyes laxas de armas permanecen en silencio, dice el editor de la BBC para América del Norte, esperando que la emoción se aleje de los titulares de prensa y que nada cambie.

 
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