CARACAS, jueves 23 de mayo, 2013
Facebook Twitter RSS
Temas del día
Cronicario | 11/12/2012
Alepo se acostumbra
Los habitantes de la segunda ciudad de Siria intentan vivir con normalidad entre ruinas. En gran parte de la ciudad no hay electricidad ni agua corriente y tampoco suele haber cobertura de móvil
JOSÉ MIGUEL CALATAYUD / El País (Madrid)
Alepo
0 0a

“Cuatro o cinco días a la semana vamos a la guerra y los otros dos o tres yo estoy aquí o voy a mi casa”, comenta con naturalidad Ahmed Idris, un rebelde del Ejército Libre de Siria (ELS), como si “ir a la guerra” varias veces por semana fuera su jornada laboral. Idris, de 25 años, y Ghandi al Sabha, de 43, están estacionados con su katiba (brigada) en lo que era una escuela en la parte este de Alepo. Mientras sus compañeros están en el frente, ellos descansan, beben café turco y hablan de cantantes italianos y españoles. “Julio Iglesias, muy bueno”, dice con una sonrisa Al Sabha, quien antes de unirse al ELS trabajaba como diseñador gráfico y estudiaba Economía.

Idris trabajaba en un negocio mayorista de alimentos. Cae la noche, la escuela está a oscuras porque apenas hay electricidad en la ciudad y el sonido de fondo es el de disparos esporádicos de rifles, morteros y artillería. "No sé cuándo acabará la guerra", dice Idris con resignación, "porque ningún país nos está ayudando".

El conflicto en Siria está a punto de cumplir 21 meses, se ha cobrado ya más de 40.000 vidas, según activistas, y Alepo ha vivido algunos de los combates más cruentos desde que la guerra llegara a mediados de julio. Pero hace tiempo que las líneas del frente apenas se mueven. Según los rebeldes, en los últimos días no ha habido bombardeos, aunque los aviones Mig del régimen siguen sobrevolando la ciudad a diario.

En esta situación, con el foco cada vez más puesto en Damasco y Alepo alejada de las noticias, la guerra se ha convertido en la nueva normalidad en esta ciudad, que tenía más de dos millones de habitantes antes del conflicto, era la capital comercial de Siria y cuyo centro histórico, hoy muy dañado, es considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Familias que huyeron de la violencia están regresando a las partes controladas por los rebeldes. El escenario que encuentran no es muy acogedor. Hay zonas en las que todos los edificios han sido devastados y son meros esqueletos en ruinas. En otras calles, también llenas de escombros, los que quedan en pie están agujereados y tienen los cristales rotos, otros están medio derruidos, asoman retorcidas las barras metálicas del hormigón armado, el viento hace ondear cortinas atrapadas entre los cascotes. Hace frío, llueve y las calles están llenas de barro y de basura, que llega a formar pequeñas montañas.

Escasean el combustible y el aceite para cocinar y para la calefacción. Y también el pan, fundamental para la población. Decenas de personas hacen cola durante horas frente a las panaderías, hombres hacia un lado, mujeres hacia el otro. Los que llegan a la puerta o a la ventana se aprietan y estiran los brazos para intentar dar el dinero. La tensión es palpable y en una cola surge una pelea a puñetazos.

En otra aún mayor, un rebelde dispara al aire para alejar a la gente mientras otro los amenaza con un taser, una pistola eléctrica. En ese momento, llega una furgoneta y de su interior salen varios guerrilleros gritando, vestidos con uniformes militares de buen aspecto, varios con la bandana negra de los islamistas y algunos con la cara tapada. Todos armados con fusiles de asalto AK-47 y, al menos uno, con una enorme ametralladora. La gente se calla, les hace espacio y los islamistas se dirigen hacia el pan. Un anciano que esperaba en la cola los mira negando con la cabeza, los señala, imita el gesto de meter el pan en la furgoneta, hace entonces el gesto de llevar un rifle y se encoge de hombros resignado.

Tras la destrucción del icónico hospital Dar al Shifa, bombardeado por el régimen, clínicas repartidas por las zonas controladas por los rebeldes intentan atender a los heridos y enfermos. "Nos hace falta de todo, medicinas y equipamiento", dice uno de los médicos de un pequeño centro de urgencias, y empieza a enumerar: "medicamentos para enfermedades crónicas, para disfunción renal, soluciones rehidratantes, leche, antibióticos, anestesia oral, equipamiento para operar…"

Este doctor era voluntario en el Dar al Shifa y cuenta que cuatro de sus amigos murieron allí. "El régimen lo mata todo, y sabe que los médicos y los hospitales son muy importantes para los rebeldes". Por motivos de seguridad, el médico pide que no se revelen su nombre ni el de la clínica ni su ubicación.

El día siguiente, esta pequeña clínica recibe varios heridos, al menos dos de ellos niños, causados por un proyectil de mortero que las tropas de El Asad han lanzado a la ciudad desde el aeropuerto. Hay gente que grita de rabia, otros miran en silencio. Cuatro personas han muerto y todas las víctimas son civiles, según los rebeldes.

Pero la normalidad intenta imponerse a pesar de todo. A medida que uno se aleja del frente, hay cada vez más tiendas abiertas y más puestos en las calles. Durante el día, la gente llena las calles, pregunta por precios en las tiendas, pasea, habla, mira hacia el lugar del que llega el sonido del último disparo, mira hacia el cielo por si pasan aviones. Poco más tienen que hacer, en gran parte de la ciudad no hay electricidad ni agua corriente y tampoco suele haber cobertura de móvil.

“Apoyo la revolución pero sin sangre, sin matar”, dice Talal, una mujer que viaja en un minibús. “¿Habéis visto la ciudadela [la ciudad antigua]? Eso era Alepo. Estos días…”, continúa con la voz entrecortada, “no lo sé, no puedo hablar”, dice finalmente con los ojos llorosos y antes de bajarse del vehículo.

Notas anteriores en Cronicario
mineros chilenos
22/05/2013
EL LADRÓN DE LIBROS
El joven José Asenjo, por entonces 21 años, estudiante de derecho en La Plata, debutó como ladrón de libros en el planificado paseo a la Feria ante los ojos de sus progenitores, sin levantar la perdiz aún cuando no tenía ningún entrenamiento en esa práctica que hoy todavía lo enorgullece. La suerte que tuvo al revolearlos ante cuidadores y vendedores para hacerlos desaparecer bajo la campera lo acompañó durante todos estos años sin cejar
mineros chilenos
21/05/2013
PASANDO ACEITE
Pastor, acusan, corre en un costosísimo monoplaza FW34 de la Williams y su participación nos sale por unos 66 millones de dólares. Los opositores critican la cuantiosa inversión que debe hacer PDVSA, o sea todos los venezolanos, para que el joven piloto maracayero pueda competir con las máquinas de otras empresas socialistas del mundo como Ferrari, Renault, Toyota, Mercedes Benz y otras
mineros chilenos
20/05/2013
DOBLE AMPUTACIÓN
El estereotipo de mujer adjetivada de sexy, rebelde e incluso salvaje, la mujer tatuada, comprometida, con una buena prole y un marido icónico decide hacerse una doble mastectomía y comunicarlo al mundo entero. Angelina Jolie aprehende algo de cada uno de sus papeles de heroína desmelenada que puede con todo, y ahora trata de hacer pedagogía con su radical voluntad de controlar su salud
mineros chilenos
19/05/2013
LA MUERTE ME SOBREVOLÓ
Todo empezó cuando una voz huraña y marcial me penetró como un puñal helado: "¿Qué hace aquí? ¿Quién es usted?"… "Soy periodista", le contesté a ese militar al mando de una patrulla y que me sorprendió cuando caminaba por un sendero a la vera del gigantesco lago Nahuel Huapí. "No queremos ni periodistas ni peronistas; deme su documento", me respondió
mineros chilenos
17/05/2013
DICTADOR TURISTA
"Aquí nadie dijo nada contra Videla, al revés, estamos juntando bronce para hacerle una estatua", dijo con un gran vozarrón Carlos Schaffner. A 70 kilómetros de Bahía Blanca, el pueblo es de casitas bajas, con mucho verde, casi al pie de las primeras serranías de La Ventana. Es un lugar bucólico, donde se respeta la siesta y los chicos juegan en la calle
mineros chilenos
16/05/2013
DOS VECES CAMPEÓN
Arthur Conan Doyle fue un gran entusiasta de los deportes. La historia es estupenda, una de las mejores de la saga ­¿se puede decir más?­ pero revela claramente la ignorancia supina del maestro en lo referente a los modos y ritos del turf. Y nos quedamos con las ganas de una narración que junte la excelencia en la intriga con una razonable exactitud del ambiente hípico
mineros chilenos
15/05/2013
KAFKA SOÑÓ
Era un día hermoso, y K. quiso salir a pasear pero apenas dió dos pasos, llegó al cementerio. Todavía buscaba a la distancia, cuando vió de pronto la misma sepultura a su lado, cerca del camino; pronto la dejaría atrás
 
Tu Comentario
Para participar, necesitas ser usuario registrado en TalCual. Si no lo eres, Regístrate Aquí
Correo Clave
Caracteres restantes: 280
Las opiniones aquí emitidas no reflejan la posición de TalCual.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio.

TalCual se reserva el derecho de no publicar los comentarios que utilicen un lenguaje no apropieado y/o que vayan en contra de las leyes venezolanas y las buenas costumbres.

Los mensajes aparecerán publicados en unos minutos.
Destacadas