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GENTE | 05/12/2012
No aguantó más
Gretchen Molannen, la mujer de Florida que vivía con una rara enfermedad que la excitaba sexualmente hasta el punto de que no podía funcionar normalmente, se suicidó un día después de que su historia se hizo pública
Gretchen Molannen
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Un mujer de 39 años de edad, se quitó la vida tras sufrir durante 16 años un extraño trastorno de excitación genital persistente que la hacía tener orgasmos constantes e incontrolables, lo cual impedía que tuviera una vida normal. Conseguir trabajo, paz espiritual, incomprensión, presión social y vida en pareja, eran solo parte de sus problemas.

Aunque pudiera ser “el sueño dorado” de muchas, para esta mujer la desesperante afección la llevó a realizar tres intentos de suicidio el año pasado. El 01 de diciembre del año en curso, su cuerpo fue encontrado en su residencia en Spring Hill, Florida. Sin embargo, se desconoce cómo o cuando la mujer de 39 años falleció. La oficina del Sheriff del Condado de Hernando respondió a una llamada de suicidio en la noche del sábado y dos de sus amigos lo confirmaron.

Una semana antes de su muerte, el diario Tampa Bay Times publicó la historia de su debilitante desorden. “Yo tenía una vida muy diferente antes de que esta bestia se apoderara de mi”, confesó al medio el pasado mes de noviembre. Agregó que empezó a sentir esta sensación a los 23 años de edad, describiéndola como un interruptor que no pudo apagar. “Solía amar la vida. Esto me destruyó, esto no es vivir. ¿Cual es el punto? Pienso todo el tiempo en suicidarme”, admitió.

Una de las únicas formas de alivio provino de masturbarse durante horas y horas, algo que la luterana veía como una vergüenza. A pesar de sus aspiraciones para trabajar como traductora en francés, alemán y español, su condición la obligaba tomar trabajos temporales, pues tenía que hacer frente a las exigencias físicas del trastorno de excitación genital persistente (TEGP). Por ello, para tener que saciarse constantemente, dejó de trabajar en 1999 y empezó a pasar la mayoría del tiempo en su baño con un vibrador.

“Yo sé que Dios quiere más de mi vida que estar poniéndome a prueba con métodos de suicidio, frecuentes llantos y abusando de mi misma”, dijo. Asimismo, relató al diario que su peor día fue cuando tuvo 50 orgasmos. “Pensé que iba a morirme; ese fue el peor día de todos”.

 
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