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La Nación | 27/11/2012
El sangriento 27N
20 años después, la segunda intentona contra Carlos Andrés Pérez remueve amargas experiencias. El alzamiento militar produjo unos 300 muertos y está considerado como el golpe de Estado contemporáneo más cruento. La periodista Carmen Carrillo aún siente el dolor de la bala de FAL que la hirió y que mató a un colega suyo frente a La Carlota
DAYIMAR AYALA ALTUVE
27N
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El año 1992 estuvo marcado por una dupleta de intentonas de golpe de Estado en contra del entonces presidente, Carlos Andrés Pérez. ¿Las razones expuestas por los rebeldes? La incapacidad del Gobierno en materia económica y el descontento en las filas de las Fuerzas Armadas.

Para el 27 de noviembre, Hugo Chávez y sus compañeros del 4 de febrero estaban detenidos por la intentona de nueve meses atrás, pero un grupo de militares dirigido por Hernán Gruber Odreman y sectores civiles representados en los partidos Bandera Roja y Tercer Camino, decidieron tomar Miraflores por segunda vez. Hoy se cumplen 20 años de ese episodio.

El sociólogo Carlos Raúl Hernández señaló que la intentona del 27 de noviembre fue dada por militares de derecha, que incluso eran adversos al grupo que lideró Hugo Chávez el 4 de febrero. “Chávez ha sabido maniobrar y ha hecho entender que el 27 de noviembre también fue dirigido por él desde la cárcel. La realidad es que el grupo dirigido por Gruber Odreman quería fusilar a los del 4-F en Yare”.

A VTV se envió un video de Chávez que debía ser transmitido, pero fue interceptado. Años después se dio a conocer el material y de allí parte la confusión de que fue él quien ideó ese acontecimiento. “Fue gracias a Napoleón Bravo que se dio a conocer ese video y Chávez como buen estratega lo ha sabido utilizar”.

Hernández refirió que el actual Presidente desbarató la operación en contra de su grupo y que incluso sirvió de facilitador de información al Gobierno Nacional que esperaba ese nuevo golpe de Estado. “Chávez y Arias llegaron a las manos en el calabozo de Yare porque Arias discrepaba que los quisieran fusilar”.

Esta versión de Hernández contrasta con otra que dice que el grupo rebelde del 27-N quería liberar a los líderes de la primera intentona en medio de la confusión. 

Entre las fortalezas de ese movimiento estuvieron la participación de fuerzas civiles que sumó adeptos, sobre todo en las barriadas caraqueñas y la información clasificada a la que tuvieron acceso los líderes del golpe; aunque no hubo un furor en la calle ni una participación civil tan masiva como esperaba el hombre de la camisa rosada que llamaba al pueblo en armas desde el estudio de VTV, tomado por los rebeldes dejando una estela de sangre con su ocupación en la que participó el ex ministro de Chávez, Jesse Chacón.

Pero también hubo debilidades: a diferencia del 4-F no hubo mucha participación de las tropas, porque el alzamiento fue coordinado más por generales y almirantes y menos por los “comacate” (comandantes, mayores, capitanes y tenientes coroneles), aunque el enfrentamiento fue más de combate que de estrategia.

Se atacaron puntos neurálgicos como el Palacio de Miraflores pero a través de mucha más violencia y con mayor equipamiento, como el uso de los recordados OV-10 Bronco por parte de los rebeldes y la respuesta de las fuerzas leales con los F-16 que vieron combate aéreo.

EL REPORTERO QUE CAYÓ
Aunque se conocen los detalles de la acción cívico-militar y sus consecuencias, hay cabos sueltos de quienes se vieron afectados personalmente por la asonada. Muchas víctimas civiles también cayeron aquella mañana de hace 20 años y aún al recordar su historia sienten las heridas abiertas.

En 1992 Carmen Carillo era reportera de El Universal, y el 27 de noviembre estaba cubriendo los sucesos en las cercanías del Palacio de Miraflores.

Por los intensos disparos se tuvo que ir en un transporte del periódico, junto a otros compañeros, a hacer un periplo por Caracas y constatar lo que ocurría en las calles.

Primero fueron a La Urbina por rumores de saqueo en la zona. Luego, llegaron hasta la sede de la policía de Sucre y vieron las patrullas volteadas. “Era un desastre”, recuerda. Más tarde, se dirigieron al hospital de El Llanito y vio cómo las camionetas bajaban del cerro cargadas heridos.

“Pasó algo extraordinario, la gente ya no estaba preocupada de los heridos sino de una pelea entre un Bronco y un F-16 y la gente se puso a apostar quién ganaría esa batalla. No se podía creer”.

Carrillo entrenaba a un colega suyo en la fuente de política. Virgilio Fernández, de 31 años, estaba ese día con ella. Luego de salir de Petare se fueron por la autopista y a la altura de la base aérea La Carlota vieron un carro tiroteado y se detuvieron a tomar fotos en el hombrillo.

“Un soldado estaba fumando en el edificio de La Carlota, dejó el cigarro y nos apuntó a una gran distancia, yo no me podía mover y me paralicé hasta que sonó el tiro, el soldado siguió disparando y nosotros retrocedimos en la autopista. Virgilio se escudó en la parte de atrás del carro, atrás del copiloto, y dijo ‘me dieron’. Yo olí la sangre y le respondí ‘a mí también’, al verme el hueso”.

De allí se fueron a una clínica en La Carlota que estaba tomada por militares que impidieron el acceso, llegaron entonces a la Clínica Metropolitana, que igualmente estaba tomada, pero lograron ingresar a la Emergencia.

Con lágrimas y voz entrecortada, la reportera relata que pese a su herida siempre estuvo consciente y que al llegar a la clínica la sentaron en una silla de ruedas y se la llevaron unos 20 médicos. “Me hicieron una cirugía con pequeñas dosis de anestesia. Nunca me dormí, decía que si me iba a morir quería ver la cara de la muerte y escuché cuando el F-16 rompió la barrera del sonido”.

La bala, que se determinó era de un FAL, le entró por el esternón, salió por el seno derecho y fue la misma que se le alojó a Virgilio en su cuerpo. Nunca se especificó si quien disparó era rebelde o leal al gobierno de Pérez.

Carrillo no supo más de su compañero hasta el 28 de noviembre, cuando vio por el noticiero de la mañana que el reportero había fallecido.

“Yo le pregunté a sus hermanas cómo se encontraba él y me respondían, ‘está mejor que tu y que yo’. Nunca lo entendí hasta que supe que murió”. La reportera recuerda que los hirieron a eso de las 12 del mediodía del 27 y que su compañero falleció a la 1:24 de la tarde.

Carmen Carrillo confiesa que ese mismo día la abuela de Virgilio Fernández falleció al enterarse que su nieto murió. “El periódico pagó los dos sepelios”, revela.

Además de los carros volteados en la sede de la policía y los heridos en el Hospital El Llanito, la sobreviviente de la intentona no recuerda haber visto más desastres en la calle.

CAUSAS Y CLIMA POLÍTICO
Cuando ocurrió la segunda intentona contra Pérez se mantenía la crítica situación política y la "cacería" de oficiales desleales se desató en la Fuerza Armada, después del 4F.

La oposición sostenida por el presidente Carlos Andrés Pérez en las negociaciones relativas a la delimitación limítrofe con Colombia fue percibida por algunos sectores civiles y militares como favorables a la vecina nación y fue utilizado como argumento más por los insurrectos. Los rebeldes luego confesaron haber estado "hartos" de la corrupción militar.

UNIDADES PARTICIPANTES
Guarniciones del área metropolitana de Caracas, Aragua y Carabobo, liderados por militares de alta graduación: los contralmirantes Hernán Grüber Odreman (jefe de la operación) y Luis Enrique Cabrera Aguirre, el general de brigada de la Fuerza Aérea, Francisco Visconti Osorio, el coronel del Ejercito Higinio Castro y el mayor de la Guardia Nacional Carlos Salima Colina (los dos últimos participaron en la planificación del golpe, mas no en su ejecución).

Por el sector civil estuvieron involucradas las organizaciones Bandera Roja y Tercer Camino.

SIGUEN A SU LADO
Varios participantes de la asonada luego se incorporaron al gobierno de Hugo Chávez. Luis Reyes Reyes pilotó un OV-10 Bronco para los rebeldes. Durante la magistratura de Chávez, fue gobernador de Lara y diputado. Actualmente es candidato a la gobernación de Lara.

Jesse Chacón estuvo a cargo de la toma del canal VTV, y años después de la intentona trabajó con Chávez como su Ministro de Comunicaciones y en el Despacho de la Presidencia. Ahora tiene una encuestadora que le trabaja al gobierno.

Aunque se desconoce si permanece a su lado, Hernán Gruber Odreman estuvo junto a Chávez en los primeros años de su Gobierno. Fue el último gobernador del Distrito Federal con la vieja Constitución, y actualmente se encuentra alejado de la vida política.

 
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