La Fundación Regalando Sonrisas está conformada por 80 voluntarios aproximadamente. Todos los fines de semana realizan actividades culturales y recreativas para que los infantes se distraigan
Hacen cursos de nivelación para que los jóvenes entre cuarto y quinto año puedan ingresar a la universidad

Fundación Regalando Sonrisas
En el año 2006 un grupo de amigos, sin planificarlo, se unió para ayudar a los niños con cáncer de la Sociedad de Amigos y Ancianos, Fundación de Amigos del Niño con Cáncer, haciendo distintas actividades culturares y recreativas. "Gustó tanto y nos dimos cuenta de que hacía falta tanta ayuda a estos albergues, que decidimos consolidarnos como Fundación", rememora Yelitza González, vocera de Regalando Sonrisas. Desarrollan varios programas, el primero de ellos llamado Regalando Sonrisas, el mismo nombre de la fundación.
Con este proyecto se ofrecen todos los fines de semana salidas culturales, recreativas, deportivas a los niños todos del interior del país de los albergues. "Ellos tienen muchas fantasías de cosas que quieren hacer y no han podido, como ir a la playa o conocer El Ávila", indica González.
La idea, comenta la vocera, es poder cumplir con los sueños que tienen estos jóvenes y también lograr que se distraigan de lo que viven durante la semana con los tratamientos, "queremos que se olviden un poquito de su enfermedad".
El segundo programa que llevan a cabo es el de Un Kilo por una Sonrisa, en el cual los integrantes de Regalando Sonrisas buscan ayuda de empresas privadas o particulares para que donen alimentos, "para ofrecerle a los niños una alimentación balanceada, sobre todo a los que están en tratamiento de quimioterapia", señala Yelitza González.
En la Fundación tienen actualmente apadrinados a dos niños con el proyecto Sonrisas Especiales. Uno tiene cáncer y vive en el estado Mérida y otra niña con parálisis cerebral. Se les hacen donativos todos los meses de comida y los medicamentos que necesitan.
González indica que con este programa se busca que las empresas o personas apadrinen a los niños con esta enfermedad. Las personas, a través de este proyecto, pueden contactar a la Fundación para solicitar la ayuda para buscar los medicamentos que se necesitan o para pagar los estudios médicos.
Igualmente, ayudan a los jóvenes entre cuarto y quinto año de colegios públicos para que realicen un propedéutico con la ayuda de una beca y puedan ingresar a la universidad, y los acompañan hasta que finalicen su carrera. También en este programa, llamado Cuando Sea Grande, se buscan padrinos para que ayuden con los costos de los estudios, "a pesar de que quedan en universidades públicas, deben pagar transporte, alimentación y los textos", señala González.
Estos adolescentes deben ir todos los sábados a la Universidad Simón Bolívar, que les cedió un espacio para que puedan realizar el curso de nivelación y "luego se elige a los tres mejores estudiantes de la clase para que hagan el propedéutico".