CARACAS, domingo 1 de marzo, 2015
Facebook Twitter RSS
Temas del día
Cronicario | 14/11/2012
El horror en Siria
Para los residentes de Damasco, la capital de Siria, su rutina tiene ya poco que ver con la vida previa al conflicto armado. La esquizofrenia es una de las consecuencias de vivir en una zona de guerra
LINA SINJAB / BBC
Violencia en Siria
0 0a

Hoy, como muchos otros días aquí en Siria, me siento esquizofrénica. Me despierto, me levanto de la cama e intento vivir una vida “normal”. Busco atenta el sonido de los pájaros, pero no hay forma de escucharlo… una fuerte voz se impone sobre el resto de sonidos y yo intento ignorarla. Y en mi mente aparece una imagen, la de edificios derrumbados y civiles siendo rescatados de entre los escombros.

Esta voz se siente cada vez más fuerte y más cercana… Es un ruido al que cada vez estamos más acostumbrados aquí, el de los aviones de guerra tipo MiG. Cierro mis ojos de nuevo, intentando bloquearlo, pero no se va. Los aviones están volando más cerca, o eso parece.

¡Boom! Una gran explosión… luego otra… las bombas caen del cielo. Y puedo oir más aviones volando sobre mí, señal de que habrá más explosiones pronto. Intento no pensar en dónde podrían caer las bombas. Preparo el café y me quedo en silencio, aunque tengo cierta sensación de traición. El café aquí es un lujo. Intento desterrar las imágenes de cuerpos sin vida y niños llorando, quiero sobrevivir. Y me odio todavía más por ello.

ESTAMOS JUNTOS
Mientras subo las escaleras que llevan a la terraza, desde donde puedo ver los estragos del fuego, se oye otra explosión. Veo a mis vecinos asomados a los balcones, mirando a todas partes. Incluso aquella mujer mayor que apenas puede caminar se asoma para buscar rastros de muerte.

Y así prosigue la vida otra vez, encendiendo la televisión, que muestra imágenes de rebeldes ejecutando a oficiales del ejército. Apago el televisor y pongo algo de música. ¿Música? Mejor dicho, esfuerzos desesperados por vivir con normalidad.

Pienso en los amigos que se han ido de Damasco, en los momentos pasados de felicidad, risas y fiestas.Todo eso también se ha ido. Los que se han quedado son los que no pueden marcharse, o aquellos que quieren vivir aquí aún sabiendo que la muerte les puede estar esperando a la vuelta de la esquina.

Sabiendo que podemos morir en cualquier momento hemos aprendido a apreciar los instantes juntos, a tener momentos de calidad siempre que se pueda. Y los lazos se han vuelto más fuertes.

Reímos a pesar de nuestra profunda tristeza, como una manera de supervivencia. Hacemos bromas sobre la muerte. Nos agarramos de la mano, nos apoyamos los unos a los otros, estamos juntos en esto.

Pero pronto nos volvemos a dar cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor. Cuando decimos adiós siempre sabemos que cualquiera de nosotros podría ya no estar al día siguiente.

EMOCIONES
Pienso en los momentos de amor. Todavía hay amantes que pasean de la mano en las calles, jóvenes chicos y chicas que se roban besos bajo un árbol a la orilla de la carretera. Sonrío pensando en que aún hay esperanza.

¡Cada emoción se vuelve tan intensa en tiempos de guerra! Seguimos mirando hacia adelante por nuestro profundo amor por la vida y nuestro odio a la muerte y el asesinato.

Porque queremos oler una vez más las especias del viejo zoco, queremos oir las voces de los mercaderes gritando para atraer a los clientes, saborear el helado de chicle y pistacho de la célebre tienda de Bagdash, escuchar una vez más el cuento de Sherezade en Las Mil y Una Noches en el café Noufara, justo detrás de la mezquita de Umayyad.

Seguimos porque todavía tenemos esperanza de que haya un mejor mañana, una vida en la que haya más colores que el negro del humo y el rojo de la sangre. Seguimos porque soñamos con un futuro libre de odio. Mientras, los MiG vuelan de nuevo. El ruedo interrumpe mi reflexión y vuelvo a la desesperación.

Los ruidos no son ecos, sino reales. Las imágenes no están sacadas de una película, son verdaderas. Y los cuerpos no forman parte de una escenografía, son de carne y hueso. Y sangre.

El llanto de los niños muriendo se hace cada vez más fuerte. Perdónennos, porque nosotros todavía estamos vivos.

Notas anteriores en Cronicario
mineros chilenos
23/02/2015
La sierpe
El venezolano ve pasar horas y horas de su vida en una cola desde tempranas horas de la madrugada o bajo un sol inclemente, a veces hasta el mediodía del domingo, un día que debería ser de sagrada dedicación al descanso y a la familia. Hasta eso tan preciado nos han arrebatado. Algunas necesidades son postergables, pero no la compra de los alimentos. Con el agravante de que la venta de los víveres ya está también bajo el síndrome del Dakazo o de los anaqueles vacíos
mineros chilenos
16/02/2015
Naghma, un mundo cruel
Sus grandes ojos cafés observan un lugar desconocido, de hecho, Naghma nunca ha ido a la escuela mucho menos a una como esta, la niña de siete años lleva puesta una pañoleta azul y un vestido rojo raído que le recuerda que un hombre desconocido la salvó de casarse con un joven de 19 años
mineros chilenos
10/02/2015
Un pasillo, un país
Zapata ha fallecido y me vino a la mente el cuarteto de caricaturas de mi madre. Todas las risas y reflexiones que me sacó con su trabajo en El Nacional.
mineros chilenos
09/02/2015
Cinco sótanos contra el sol
Publicado este domingo en El Nacional, esta crónica sobre la desdichada "tumba" del Sebin, adquiere la fuerza de un testimonio y de una denuncia que reproducimos en esta sección para exponer las miserias de una revolución basada en el miedo y la tortura
mineros chilenos
02/02/2015
NARCOGOBERNANTES
El gobernador, temido por unos e idolatrado por otros, amasó, según fuentes de la DEA, más de 100 millones de dólares. Su hijo Carlos Villanueva, actual presidente municipal de Othón P. Blanco, asegura que esa fortuna es producto de inversiones y negocios limpios de su padre
mineros chilenos
30/01/2015
Golpe de biela
Si tampoco mencionó el Golpe de Timón es porque el Ejecutivo padece más bien de un golpe de biela, esa barra, que según mis viejas revistas de Mecánica Popular, sirve para transformar el movimiento de vaivén en otro de rotación. Será por eso que en esta etapa el gobierno va como dice el merengue, meneando la cadera, meneando la cadera...
mineros chilenos
23/01/2015
¡Venga ese Cochinito!
Entonces llega diciembre y usted ve a nuestro amigo multiplicado sobre los mostradores, con una sonrisa dibujada en la trompa, todo él de plástico chino, para variar, y si no fuera unicolor se apreciaría mejor que lleva en alto relieve una chaquetilla muy corta y pasada de moda, de grandes solapas con puntas redondeadas, un lacito como de uniforme de colegial, sobre la panza medio descubierta muy quietas las dos paticas y al reverso su colita rabo e ´cochino, no tan famosa como otras rabo é cochino que en el mundo han sido, pero en su justo lugar que es lo importante.
 
Tu Comentario
Para participar, necesitas ser usuario registrado en TalCual. Si no lo eres, Regístrate Aquí
Correo Clave
Caracteres restantes: 280
Las opiniones aquí emitidas no reflejan la posición de TalCual.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio.

TalCual se reserva el derecho de no publicar los comentarios que utilicen un lenguaje no apropieado y/o que vayan en contra de las leyes venezolanas y las buenas costumbres.

Los mensajes aparecerán publicados en unos minutos.
Destacadas