La moneda nacional perdió poder en el país. Armando León, director del BCV, y Rodrigo Cabezas crearon un serio problema de desestabilización monetaria. Entre enero de 2008 y septiembre de 2012 el bolívar ha perdido 65% de su valor
El bolívar como moneda de curso legal prácticamente no tiene valor. Muy pocos venezolanos mantienen sus ahorros voluntariamente en bolívares y la mayoría prefiere resguardar su patrimonio en dólares o en euros y hacen de todo para tener esas divisas a pesar del control de cambios.
Solamente debido al corralito cambiario que existe en Venezuela es que el ciudadano corriente y poco informado todavía conserva sus bolívares. A quien ahorra en bolívares lo arruina la inflación. Por esa razón es que actualmente el precio del dólar en el mercado negro o paralelo alcanza hasta Bs US$ 13, casi el triple de la tasa de cambio oficial y con clara tendencia a seguir subiendo.
El verbo envilecer, de acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española significa: "Hacer que descienda el valor de una moneda". Se usó mucho en la España carlista para significar la pérdida de valor del doblón, moneda española que precedió a la peseta. El doblón se envileció, al igual que hoy el bolívar, en virtud de las políticas inflacionarias que siguieron muchos reyes católicos para financiar la expansión ultramarina de un imperio ya decadente.
Una moneda comienza a desvalorizarse porque quien la crea, la destruye con sus políticas. Ese es claramente el caso de Venezuela. En enero de 2008 se comenzó a instrumentar una reconversión monetaria con la cual ingenuamente las autoridades monetarias creyeron que podían abatir la inflación.
Se habló de una economía fuerte, un país fuerte y una moneda fuerte, denominación esta que adoptaron las nuevas piezas monetarias que comenzaron a circular el primero de enero de aquel año.
COMO EL MONOPOLIO
Pero simultáneamente, a partir de 2008 ha atestiguado el país la mayor irresponsabilidad fiscal de su historia. Los superávits fiscales se trocaron en déficits al tiempo que el gobierno, con la anuencia de todas las autoridades del BCV, inició0 una especie de conspiración para liquidar al nuevo bolívar como signo monetario.
Las reservas internaciones del instituto emisor, las cuales constituyen el respaldo de los bolívares emitidos, fueron traspasadas al gobierno para que fuesen gastadas, quedando la moneda circulante sin una base sólida que le confiriera credibilidad.
El bolívar pasó a ser, entonces, como las monedas del popular juego de monopolio, donde la casa imprime billetes y moneda sin respaldo. Todo ello se originó en 2005 con la reforma de la Ley de BCV denominada "la reforma León-Cabezas", para recordar a sus dos más enardecidos propulsores, Armando León, director del BCV, y Rodrigo Cabezas, para entonces jefe de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional.
Con el cuestionado argumento de propiciar un nuevo paradigma financiero, etiquetado de bolivariano, León y Cabezas han creado un serio problema de desestabilización monetaria en Venezuela.
La fórmula León-Cabezas consiste en fijarle un techo bajo a las reservas internacionales en manos del BCV mientras que no se contiene la emisión de bolívares sino que más bien se potencia debido al financiamiento monetario del déficit fiscal. Para financiar el déficit del gobierno el BCV imprime más bolívares.
El resultado no es muy difícil de imaginar: cada vez hay más bolívares y menos dólares, con lo cual la tasa de cambio se deprecia sostenidamente. Y al depreciarse la gente piensa que lo va a seguir haciendo.
Se ha generado de esta manera un proceso inflacionario que se ha tratado de detener mediante leyes restrictivas de la actividad económica que acumulan y encubren la inflación al tiempo que destruyen la capacidad de producción, en particular de la industria de alimentos.