El Gobierno regala miles de barriles anuales de combustibles para calefacción a ciudades estadounidenses. Quisieron adjudicarse la nacionalización petrolera de 1976 e inventaron la soberanía petrolera del 2005
La configuración tradicional del mercado petrolero mundial ha cambiado en las últimas décadas. El suministro mundial diario no es controlado por las 7 hermanas, sino por las empresas estatales de los países productores. La elevación del precio del barril de petróleo, desde menos de 2 dólares en el año 1973, fue impulsado por decisiones políticas de los gobiernos de esos países productores del tercer mundo hasta 34 dólares.
En la última década se han registrado más novedades. Este año la producción de Rusia superó a la de Arabia Saudita, y se ha asociado con la tercera petrolera mundial British Petroleum. Estados Unidos sólo es dependiente del petróleo crudo, se ha convertido en el exportador principal de los derivados del petróleo, y ha bajado las importaciones a casi tres millones de barriles diarios.
China, que es la tercera economía mundial, tiene el mismo obstáculo que tuvo Estados Unidos, que es dependiente del petróleo extranjero y todos los días tiene que importar 9.5 millones de barriles de petróleo para mantener su perfomance industrial, superando a Japón que importaba 4.5 millones de barriles, cuando era la segunda economía mundial.
Venezuela, que va cumplir 100 años de actividad petrolera dentro de unos años y fue una potencia petrolera mundial cuando los poderosos pozos del Medio Oriente no sabían lo que tenían en el subsuelo, no ha entendido las señales de los tiempos.
Colombia tiene activas en su país a 56 empresas extranjeras que aumentan apresuradamente sus reservas. Brasil, con los recientes descubrimientos en los yacimientos "presal" y una estrategia de inversionistas de las grandes corporaciones, donde el Gobierno tiene una acción dorada para decidir en las operaciones estratégicas, se convierte en un vecino amenazante.
SOBERANÍA INVENTADA
México y Venezuela juntos han perdido el mercado cautivo de Estados Unidos de casi tres millones de barriles diarios debido a políticas erróneas, de las que se aprovechó Canadá, no obstante tener el petróleo más caro de la región, porque necesitan 26 toneladas de arenas para fabricar un barril de petróleo.
En contraste, la actual administración del Gobierno venezolano ha inventado varios mitos sobre el negocio petrolero que sus seguidores siguen y que sus adversarios rechazan. Han querido inventar que crearon la Faja del Orinoco, cuando desde 1960 se anunciaron sus impresionantes reservas en un congreso petrolero de México, y hasta algunos paisanos dijeron en esos días que los geólogos venezolanos Galavís y Velarde estaban "loquitos".
Quisieron adjudicarse la nacionalización petrolera de 1976, e inventaron la soberanía petrolera del 2005, cuando expropiaron las empresas que operaban los campos petroleros tradicionales en sociedad con Pdvsa, y las empresas estratégicas de la Faja del Orinoco. Cuando se firmaron esos contratos, se habían incluido cláusulas que advertían que cuando el costo de la producción del barril de petróleo superara los 13 dólares, las firmas extranjeras tendrían que pagar más regalías e impuestos fiscales.
Un año después de asumir el Gobierno, inventaron que habían subido el precio del barril de petróleo, pero no se atreven a repetirlo en las reuniones cerradas de la OPEP y menos exigir compensación por ese esfuerzo. Esa fue una oferta engañosa para el mercado nacional.
REGALADORA PERMANENTE
En medio de ese folklore y los precios del barril de petróleo a más de 100 dólares, regalan miles de barriles anuales de combustibles de calefacción a ciudades estadounidenses, para compensar la alta factura petrolera. Regalan más de 6 millones de dólares en proyectos sociales en el sur del Bronx.
Han regalado más de 500.000 bombillos ahorradores de energía; 200.000 dólares a la casa de Maryland para atender a los latinos y afrodescendientes; 100.000 dólares para la oficina Southwest Voter Registration, otro monto inferior a Transafrica Forum, al igual que otras donaciones a The Riverside Church. También ofrecieron 20 millones de dólares para un hospital en Montevideo, Uruguay. Son montos intrascendentes en ese carnaval de dinero, pero resulta inapropiado.
Los empleados del Departamento de Contabilidad se sorprendieron cuando debían acreditar, en lugar de las importaciones habituales, los trueques de arroz blanco procedente de Guyana, aceite, azúcar, café, caraotas, carne, leche, aceite de palma, semillas de caraotas, novillos, pantalones y vaquillas de Nicaragua y azúcar líquido, caraotas y pastas alimenticias de República Dominicana.