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Economía | 05/11/2012 | 2 Comentarios
El campo olvidado
Chávez condena al agro. Unas 25 mil hectáreas de caña de azúcar confiscadas en 2009, evitaban que el lago recibiera 10 mil litros p/s. El decreto 8..844 que comprometía la ejecución de las obras de saneamiento el lago de Vlencia no se cumplió. Aguardan centenares de hectáreas de hortalizas sepultadas por el agua y el Gobierno nacional no da respuesta
JESSICA MORÓN GUERRERO
Campesinos
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El Decreto Presidencial N°8.844, contemplado en la Gaceta Oficial 39.882, con fecha del 13 de marzo de 2012, plasmó las promesas de ejecución de las obras de saneamiento ambiental por parte del Gobierno nacional, tal y como versa en el documento: "como medida pertinente para mantener el nivel adecuado de las aguas del lago de Tacarigua o de Valencia para el desenvolvimiento de las actividades en sus riberas".

Luego de transcurridos 7 meses, queda por sentado que el Jefe de Estado engavetó lo prometido, y con ello, las esperanzas de un pueblo que vio el esfuerzo de una vida entera materializado en una vivienda o en una finca, que hoy yacen bajo las aguas de la cuenca.

No obstante, las autoridades competentes no se percataron de que en menos de tres años, específicamente entre enero de 2010 y octubre de 2012 el lago había crecido 3,57 metros.

En este sentido, el diputado Germán Benedetti, miembro del Consejo Legislativo del estado Carabobo, sentenció que "el detonante fundamental fue la confiscación en 2009 de 25 mil hectáreas de cultivos de alta demanda de agua, como lo son caña de azúcar y cambur, distribuidos en las zonas aledañas a la cuenca del lago de Valencia, agrupadas en los estados Aragua y Carabobo, los cuales mantenían estable el nivel de agua del lago y ofrecían un control natural y gratuito del mismo".

El disparate que cometió esta gestión socialista al suplantar estos cultivos por los llamados hidropónicos, ha generado cuantiosas pérdidas para el sector agroalimentario del país, que luego de dos años se pueden contabilizar en 5.500 hectáreas que se tragó el lago, entre ambas entidades.

De acuerdo al legislador, la cuenca se había mantenido estable por más de 70 años, cercana a su cuota de protección que se sitúa en 408 metros sobre el nivel del mar, con lo cual, entre 1974 y 1980 el nivel de agua descendió 6 metros; motivado a que la producción de caña de azúcar llegó a alcanzar cerca de 1 millón de toneladas por año.

En la actualidad, la producción anual de caña se sitúa en 510 mil toneladas, lo que equivale a la producción reportada en la década de los 60, y hoy por hoy la cuenca recibe aproximadamente 10 mil litros por segundo.

CARABOBO ES CIUDAD ATLANTIS
En el estado Carabobo las aguas han hecho estragos en cinco municipios. Las deficiencias del sistema eléctrico son evidentes en el municipio Los Guayos, donde Benedetti indicó que los trasvases deberían pasar 5.600 litros por segundo y "apenas se trasvasan 2.300 litros por segundo, porque las bombas no funcionan a causa de las fallas eléctricas".

Durante un recorrido que TalCual realizó por la zona, se observó cómo el agua de la cuenca acabó con 40 hectáreas de la Finca Montecristo, lo que se traduce en 400 mil metros cuadrados de terreno sumergido.

Con semblante de resignación, el encargado del predio, Nelson Escorche, dijo: "mis 10 años de trabajo como agricultor acaban el próximo mes, pues solo nos quedan tres hectáreas de hortalizas a flote y aquí ya no hay más tierra que trabajar; el año que viene esta finca no existirá".

De igual forma, Vicente Lecuna, propietario de la Hacienda Santa Clara, una unidad de producción emblemática del municipio San Joaquín con más de 300 años de trayectoria, destacó que el lago le arrebató cerca de 300 hectáreas que aguardaban una vaquera dedicada a la producción de leche.

Tras lamentar sus cuantiosas pérdidas sugirió "que el Estado debería financiar el alquiler de unas dragas como parte del contrato de limpieza del lago, lo cual contribuiría a extraer el exceso de agua y permitirá que el embalse tenga mayor capacidad de volumen".

Asimismo, José Rolo, dueño de la finca La Caridad ubicada en el sector La Pollona, se mostró afligido luego de contemplar 30 hectáreas de su hacienda cobijadas por el agua. Agregó que solo le quedan cinco hectáreas y lamentó que el agua no solo lo dejó sin trabajo sino también sin casa: "perdí mi vivienda de 500 metros el año pasado, el Gobierno me prometió una casa y aquí estoy sin nada".

 
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