Lo rodea un equipo de otros líderes de notable estatura política y moral, que se mantienen unidos para acometer las nuevas tareas que nos aguardan. Entre ellos se destaca Antonio Ledezma, a quien muy acertadamente se le encomendó la coordinación y dirección de la urgente e inmediata estrategia para las elecciones regionales y locales del 16 de diciembre
Venezuela ha atravesado un proceso electoral extraño, al cabo del cual se entristecieron los perdedores sin que los ganadores se alegraran visiblemente. Era obvio, incluso para los beneficiarios de la victoria de Chávez, que ésta se debió mayormente al colosal e ilegal ventajismo que puso todos los recursos y servicios del Estado al servicio de la causa de su reelección, mientras a la oposición se le negó el pan y el agua. Por ello, casi no celebraron un triunfo que íntimamente sentían inmerecido.
En cambio, pasados ya los días de su depresión postelectoral, los opositores lúcidos y experimentados convergen en la convicción de que, aunque triunfó el continuismo en términos absolutos, la Alternativa Democrática alcanzó una notable victoria relativa.
En primer término, logró reducir fuertemente de 25 por ciento en 2006 a 10 por ciento en la actualidad la brecha entre las dos opciones. En segundo lugar, ha encontrado su fórmula de unidad firme y eficiente, a través de una alianza de partidos políticos e importantes organizaciones cívicas, ideológicamente diversos pero coincidentes en un programa mínimo común de libertad política con equidad social.
Esa unidad sigue en pie, y debe ser defendida a capa y espada contra todos los sembradores de cizaña. El tercer logro importante de la Alternativa Democrática fue el de haber encontrado, en la persona de Henrique Capriles Radonski, un gran dirigente nacional, valiente, talentoso y plenamente capaz de conducir la República y sacarla de su honda crisis.
Lo rodea un equipo de otros líderes de notable estatura política y moral, que se mantienen unidos para acometer las nuevas tareas que nos aguardan. Entre ellos se destaca Antonio Ledezma, a quien muy acertadamente se le encomendó la coordinación y dirección de la urgente e inmediata estrategia para las elecciones regionales y locales del 16 de diciembre.
Como dijimos en otra ocasión, hay que seguir haciendo lo que hacíamos, pero hacerlo mejor. Uno de los mayores problemas que la Alternativa Democrática encara es el de denunciar el insólito ventajismo del Estado autocrático y personalista, sin que ello desaliente a los electores y estimule el abstencionismo.
Hay que demostrar que no somos ni ingenuos ni golpistas, y que la desigualdad de las condiciones de lucha no debe llevarnos a abandonar la palestra electoral sino, por el contrario, redoblar los esfuerzos por conquistar otro pedacito de espacio democrático, y luego otro, y otro más, para forzar al incipiente totalitarismo a retroceder un poco, y luego un poco más, hasta que, por efecto de las divisiones internas del oficialismo, la precaria salud del Presidente y la dinámica socio-económica, Venezuela entre en una etapa de obligado diálogo reconciliador, para la transición a una democracia renovada y creadora.