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Mundo | 18/04/2012 | 4 Comentarios
"EN VENEZUELA, LA JUSTICIA ES MANIPULABLE"
El exmagistrado Aponte Aponte reveló los vicios del sistema judicial venezolano y admitió haber sentenciado, por órdenes del alto Gobierno, a venezolanos inocentes que aun continúan en prisión. Dijo haberhuido del país porque temía por su vida y acusó al general Clive Alcalá Cordones de "zar de la drogra" en Venezuela
Aponte Aponte
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No hacía falta que Eladio Aponte Aponte ofreciera la confesión al canal SoiTV para confirmar lo que en Venezuela es un secreto a voces: que la aplicación de la Justicia en este país depende directamente de las órdenes del presidente Hugo Chávez. No obstante, las revelaciones aportadas este miércoles por el exmagistrado, quien huyó del país tras ser destituido la semana pasada por la Asamblea Nacional por la supuesta vinculación con el narcotraficante Walid Makled, son de tal calibre que ya resulta imposible desmentir el carácter delictivo que carcome a la revolución bolivariana.

Entrevistado en forma exclusiva en Miami por la periodista Verioska Alvarado, para el canal SoyTV y retransmitido por Globovisión y CNN en Español, el expresidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia denunció los vicios en el sistema judicial venezolano y reveló que cada viernes en la mañana se realiza una reunión en la Vicepresidencia de la República, donde se reúne su titular Elías Jaua (a quien señala como el conductor de la justicia en Venezuela), la Presidenta del TSJ, la Fiscal General, la Contralora General, el Presidente de la Asamblea y la Procuradora General y "una que otra vez, uno de los jefes de los cuerpos policiales".

Aponte, de 63 años, fue destituido como presidente de la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) el pasado 20 de marzo, tras revelarse que había entregado credenciales como asistente suyo al venezolano Walid Makled, a quien Estados Unidos y Colombia acusan de traficar cocaína. La destitución fue ratificada por la Asamblea Nacional por considerar los hechos de que se le acusan como "falta grave" y el caso se encuentra en investigación por la Fiscalía.

ESTA ES LA ENTREVISTA

Nosotros estamos teniendo esta conversación fuera de Venezuela. El Poder Moral y su informe, la comisión especial de la Asamblea Nacional hizo un estudio sobre usted y, de forma unánime, se acordó su remoción de su cargo como magistrado, presuntamente por tener usted vinculación con un presunto narcotraficante de nombre Walid Makled. Usted está ahora fuera del país. ¿Por qué salió del país?
–Salí del país… uno, para despejarme. El hecho traumático. Verme señalado en algo que yo ni remotamente había actuado, me obligó prácticamente a despejarme, a ver otro ambiente, a ordenar mis ideas. Y, de esta manera, palear esta situación en la que me vi envuelto debido a esa denuncia que se me hizo de manera muy altera, muy malintencionada, solamente por hechos noticiosos, y nadie se paró de ningún lado a indagar o averiguar, a precisar, si eran ciertas las cosas.
–¿Usted tiene vinculación con Walid Makled? ¿Lo conoce?
–Sí lo conozco. Nunca lo he negado. Yo soy valenciano. Ese señor vivía en Valencia.

–¿De dónde lo conoce?
–De Valencia. Ese señor en el paro petrolero en 2002, si mal no recuerdo, era un gran señor en Carabobo. Le ponían hasta alfombra esos entes gubernamentales. Fue uno de los que supuestamente ayudó a la recuperación tanto de las refinerías como de la alimentación del pueblo. Entonces ese señor era un gran señor, en ese tiempo.

–¿Por eso usted le daría un carnet de la Fiscalía Militar?
–En realidad, yo no recuerdo si se lo firmé. Yo firmé muchos carnets de la Fiscalía Militar. Pero una vez que yo salí de la Fiscalía Militar, se hizo un anuncio por la prensa nacional, donde todos esos carnets estaban eliminados y se conminaba a los que lo tuvieran que lo devolvieran.

–Pero ¿usted no recuerda si le dio el carnet o no le dio el carnet?
–No, no, no. Firmé muchos. Tal vez, pero no voy a decir ni una cosa ni la otra. Uno tiene que ser responsable. Pero sí firmé infinidades de carnets de ese tipo.

–¿Y cómo se firmaban esos carnets? ¿Quién autorizaba? ¿A quién se le daban esos carnets de la Fiscalía Militar? Por ejemplo, ¿quiénes eran favorecidos con este tipo de credenciales?
–Ese tipo de credenciales se le daba más que todo a la gente que se consideraba amiga o amigo de alguno de los fiscales, los funcionarios, que hacían la recomendación y se hacía. Pero esos carnets carecían de actualidad.

–¿Qué funcionarios que usted recuerde solicitó carnets?
–Los fiscales que estaban conmigo, algunos oficiales externos, algunos amigos…

–Usted ahora está fuera del país. ¿Va a regresar a Venezuela?
–Sí, yo quiero regresar a Venezuela, afrontar mi situación y lavar mi nombre. Mi reputación y mi dignidad. No solamente la mía, sino la de mi familia.

–Para cerrar ese punto del motivo de su remoción. Según la comisión especial que estudió su caso dentro de la Asamblea Nacional, hay varios puntos que ellos tocan. Primero, la presunta entrega de un carnet de la Fiscalía Militar por su parte al presunto narcotraficante. Segundo, ellos también mencionan una invitación a la boda de su hijo. ¿Usted lo invitó a la boda de su hijo?
–Bueno, en el listado que hizo mi hijo se incluyó a este señor. Pero repito, ese señor, ni remotamente sabíamos nosotros qué era lo que hacía. Simplemente se conocía como un comerciante respetado, como un comerciante de mucho renombre, como un comerciante de mucho éxito.

–¿Es cierto que tuvo hasta algunas cartas de agradecimiento del señor Makled en ese momento?
–¿De parte de quien?

–Cartas de agradecimiento por su gestión en Carabobo. ¿Esto es cierto?
–Sí, es cierto. Yo vi una carta que, aunque en este momento no la tengo, emanada de la Presidencia de la República felicitando al señor Makled por su labor en pro de la revolución y el movimiento revolucionario que lidera en estos momentos el presidente Chávez.

–¿Cómo funciona el Poder Judicial en Venezuela actualmente?
–Yo formo parte del Poder Judicial, o formaba parte del Poder Judicial de una manera protagónica. Y quizás muchas de las cosas que suceden en el poder de ahorita existieron bajo mi responsabilidad. Pero una vez que yo me vi que me midieron con la misma vara y el mismo metro con el que miden a los demás, dije: “esto no es la justicia que se proclama, ésta no es la justicia que debe ser, esta no es la justicia constitucional”.

–Señor Aponte, ¿alguna vez usted recibió alguna llamada de algún funcionario público de cualquier estatus para solicitarle a usted algún tipo de manipulación en la justicia venezolana?
–Cierto. Desde el Presidente para abajo.

–Por lo menos, en el caso del Presidente de la República que usted menciona, hablaba directamente con usted el Presidente?
–Directamente.

–¿Lo llamaba a usted?
–A mí.

–¿Para qué?
–Principalmente en el caso de los paramilitares de El Hatillo.

–El caso llamado como “los paracachitos”, en aquella época.
–Le dieron ese nombre también.

–¿Qué pasó allí? ¿Por qué lo llamó?
–Bueno, para que condujera de una manera conveniente hacia el Gobierno las investigaciones.

–Exactamente ¿cuál fue la solicitud del Presidente?
–Mira, yo creo, a mi manera de ver, de que tales paramilitares, yo dudaba sus procedencia, porque eran muchachos imberbes, inexpertos. Algunos no manipulaban armas, algunos no sabían por qué estaban allí; y que, por mera casualidad, fueron detenidos los autobuses por una patrulla de la Policía Metropolitana y se subió el cauce.

–¿Y cómo vinieron esos señores de Colombia? ¿A qué los trajeron?
–O sea, que el caso fue montado…
–Bueno, sacando las conclusiones, yo no lo dudaría tanto.

–¿Usted considera que ese caso pudo haber sido montado? Usted recibió una llamada del presidente Hugo Chávez para ese caso. Pero no nos ha especificado qué fue lo que le pidió.
–Bueno, ya le dije: que llevara las investigaciones adelante, demostrando que eso era algo contra el Gobierno. Que debiera mostrarse que era tal cosa.

Aparte del presidente Hugo Chávez, ¿cómo era su relación con otros funcionarios públicos? Por lo menos, en el caso del Ministerio Público, de la Fiscalía, Luisa Ortega, Luisa Estela Morales, ¿también usted recibía llamadas telefónicas de ellos para que interviniese en alguna decisión?
–De Luisa Ortega sí, más de una llamada recibí. De Luisa Estela Morales, infinidades.

–¿Qué le decían?
–Cuando se iba a imputar a alguna persona; cuando se le iba a privar de libertad, cuando se iban a hacer los allanamientos, para que yo organizara esa situación, y buscara al juez idóneo para que se realizara tal acto.

–Es decir, manipular un caso…
–Sí, más de uno.

–¿Qué caso recuerda que fue manipulado?
–Fueron bastantes. El único que me acuerdo fue un caso en Maracaibo de un diputado que le dicen Mazuco.

–¿Cómo fue ese caso?
–Bueno, el caso fue más o menos un caso en que buscaron un preso, lo encapucharon, y lo pusieron como testigo para que dijera que este señor había sido el que dio la orden para que mataran al otro.

–¿Y qué le habría solicitado la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia?
–Bueno, eso precisamente. Avalar esa situación. Y al hombre se le pagó dándole la libertad.

–¿Por qué habla usted ahora?
–¿Por qué hablo yo ahora? Yo sé que a mí en Venezuela, a raíz de esto, me va a dictar de traidor. Y lo asumo. Pero yo fui vilmente traicionado. Fui vilmente humillado. Fui vilmente manipulado.

–¿Quién lo traicionó? ¿Quién lo manipuló? ¿Por qué? ¿Y por qué usted se dejó?
–Porque creí en un proceso revolucionario.

–Cuando usted dice que fue traicionado, ¿a qué se refiere?
–Bueno, para muestra, lo que pasó en la Asamblea Nacional. Lo que pasó con el Poder Moral, que dan veredicto no estudiando a fondo mis argumentos que le di. Sino que se veía que eso ya venía por un tubo. Esa era la decisión. Y después me iban a poner en la Asamblea Nacional: ahí lo tienen, cómanselo.

–¿Que pasó entre usted y altos funcionarios del Gobierno central venezolano para que se cortara esa relación tan directa que tenia con usted, o esa confianza que tenían en usted, hasta solicitarle favores judiciales como usted nos ha dicho?
–Bueno, en realidad no se.

–¿Cree usted que fue el caso de Makled o cree usted que fue otro caso?
–Yo creo que… no se. A lo mejor serían otros casos. A lo mejor casos donde yo no me presté o me hice oído sordo. No me preguntes cuáles porque ahorita no recuerdo. Pero yo creo que el caso de Makled les sirvió a ellos como anillo al dedo para exponerme al público y acabar con mi prestigio y mi honorabilidad.

–Usted es abogado. No es un abogado cualquiera. Fue el presidente de la Sala Penal de Tribunal Supremo de Justicia. Cuando usted dice que usted fue manipulado, quiero que nos especifique más cómo fue ese modus operandi; cómo es que lo llaman. Amplíenos más. ¿Estos son con fines qué? ¿Lógicos, económicos? ¿Recibe usted dinero, recibió algún tipo de efectivo, no solamente usted sino las autoridades que le solicitaban el favor?
–Bueno, eso si no lo se yo… si había dinero por ese lado. Lo que pasa es que a mí me pedían los favores y yo los ejecutaba. Y ¡ay del juez que se negara a ejecutarlo!

–¿Qué le pasaba al juez que no le hiciera caso?
–Era removido del cargo.

–¿A cuántos jueces removió del cargo?
–Bueno, yo no. Eso lo hacía la Comisión Judicial. Pero fueron muchos.

–¿Usted apoyó a más de uno para que fuese removido de su cargo?
–Sí, lo apoyé.

–¿Por qué?
–Porque eso es parte de la Comisión Judicial.

–Pero ¿por qué los removían? ¿Simplemente por no seguir su orden?
–No solamente la orden, porque la orden no la daba yo directamente. La orden la daba también la presidenta del Tribunal Supremo directamente. Muchas veces la orden la daban directamente los fiscales. Hay un fiscal de apellido Castillo, que ese llamó directamente a los jueces y llegaba hasta amenazarlos.

–¿Cómo es esa relación con la Fiscalía, ahora que usted nos menciona eso? Amplíenos un poco más. Hay información extraoficial en Venezuela que quizás hay una especie de grupo de preferidos de la Fiscalía General y de este tipo de situaciones, como la que usted nos acaba de nombrar, de presunta extorsión que estaría ocurriendo en el país. ¿Que sabe usted de eso? Amplíenos más.
–Sí, cierto que había un grupo preferido. Y son esos, los que llamaban a los jueces. Creo que el Castillo, Mejía, llamaban a los jueces y si no hacían lo que les pedía el fiscal: “voy a hacer que te boten”. Te expulsa.

–Y esa intromisión en el Poder Judicial ¿era por qué?
–Esa era la componenda que había a nivel de Presidenta del Tribunal Supremo y la Fiscal General de la República.

–Pero ¿recibían dinero? ¿Extorsionaban a clientes? ¿Qué sabe usted?
–Yo creo que sí extorsionaban principalmente en el caso de los banqueros. Porque en el caso de los banqueros pasó algo muy curioso. Que los grandes banqueros, los dueños de los bancos, se fueron del país, y fueron muy pocos los que se quedaron en el país. Y solamente agarraron a personal de segunda y de tercera, que son los que están presos ahorita.

–Hace unos 6 años aproximadamente otro magistrado, Luis Velásquez Alvaray, hizo una denuncia muy grave y todavía los venezolanos desconocemos que ha pasado con eso. Él hablaba de una supuesta banda de “Los enanos”, dentro del Poder Judicial. También hablaba de cómo el narcotráfico había entrado dentro del Poder Judicial y había tocado a muchos jueces. Usted que acaba de salir, cuéntenos. ¿Qué sabe de esto? ¿Qué ha pasado en estos seis años?
–Bueno sí, incluso hasta ahorita recientemente los llamados “Enanos”, que todo el mundo sabe quienes son, trabajan con la Fiscalía. Están relacionados con la Fiscalía.

–¿Cómo funciona eso?
–Bueno, tendrán su mecanismo. El fiscal actúa y lo solicita al Gobierno.

–Es decir, ¿si necesitan algún favor judicial, se les cancela? ¿Para qué es esto?
–De los negocios que ellos hacen por fuera yo no tengo conocimiento. Veo lo que se hace adentro. Y allí llega es la solicitud del fiscal.

–¿Es cierto que en Venezuela las actuaciones procesales y las sentencias tienen costo?
–En algunos casos si.

–¿Se puede comprar la justicia en Venezuela entonces con dinero?
–Tal vez.

–¿A qué se refiere con tal vez?
–Sí, en algunos casos sí lo han hecho. El Poder Judicial da la autonomía que no hay; o sea como un poder independiente. Eso es una falacia. Y te voy a decir por qué. Todos los fines de semana principalmente los viernes en la mañana, hay una reunión en la Vicepresidencia Ejecutiva del país, donde se reúne el vicepresidente, que es el que maneja la justicia en Venezuela, con la presidenta del Tribunal Supremo, con la Fiscal General de la República, con el presidente de la Asamblea Nacional, con la Procuradora General de la República, con la Contralora General de la República, y unas que otras veces va uno de los jefes de los cuerpos policiales. De ahí es donde sale la directriz de lo que va a ser la justicia. O sea, salen las líneas conductoras de la justicia en Venezuela.

–¿Usted acudió a una de esas reuniones?
–A varias acudí yo.

–¿Es una reunión que ocurre todos los fines de semana, los días sábados dentro de la Vicepresidencia?
–No, los días viernes.

–¿Cómo queda la independencia de los poderes en Venezuela?
–Yo creo que no hay tanta independencia.

–¿Qué se habla en esas reuniones?
–Bueno, de cuáles son los casos que están pendientes; qué es lo que se va a hacer. O sea, se daban las directrices de acuerdo al panorama político.

–¿Usted estuvo primero en la Fiscalía Militar? ¿Qué hizo usted para lograr ese ascenso luego en el TSJ? ¿Cuál fue ese caso emblemático que usted considera que hizo para que usted llegara hasta la Presidencia de una sala en el TSJ?
–Yo creo que mi actuación fue muy pulcra y muy adaptada a los parámetros exigidos. Aparte del curriculum que tengo.

–Cuando usted habla de pulcra, ¿significa leal al Presidente?
–Sí, leal al Gobierno.

Más no leal a lo que establece la Constitución…
–Tienes razón. Es cierto.

–En medios en Venezuela ha salido los últimos días que aparentemente Estados Unidos podría tener interés en usted. Porque usted aparentemente tendría pruebas o evidencias de altos funcionarios del Gobierno vinculados con terrorismo y narcotráfico. ¿Es esto cierto?
–Mira, de mí se han dicho tantas cosas que no lo dudo que sea así.

–Pero ¿usted tiene pruebas de que altos funcionarios del Gobierno podrían estar vinculados con el narcotráfico en Venezuela?
–Yo trabajé en la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela, por lo tanto manejé mucha información.

–Repito la pregunta. ¿Usted tiene evidencias de funcionarios del alto gobierno que presuntamente estarían relacionados con el narcotráfico?
–Te repito, manejé y manejo mucha información.

–¿Si o no?
–Sí.

–¿Quiénes?
–Bueno, tendría que verlo. Pero señalártelos así, creo que no seria conveniente por ahora.

–Hay algunos informes en los Estados Unidos que establece que usted estaría colaborando con algunos narcotraficantes, aparte del caso de Walid Makled. ¿Esto es cierto?
–La única persona, y lo voy a decir en mi defensa, relacionada con el narcotráfico, que yo conocí, fue este señor Makled. Y desconocía sus actividades, sus negocios, sus grandes negocios. Lo desconocía. Y en realidad tuve muy poco contacto con él. Incluso un carnet que se me está imputando por ahí, que yo se lo di como jefe de seguridad del magistrado Aponte Aponte, ese carnet no está firmado por mi.

Pero él aseguró que usted estaba dentro de la nómina de los pagos que él hacía.
–Bueno ¿a donde? Eso lo dice él. A lo mejor a mi esa nómina no llegaba.

–¿Nunca recibió dinero de Walid Makled?
–No.
–¿Nunca recibió dinero del narcotráfico?
–Nunca. En ningún momento favorecí al narcotráfico. Solamente en un caso que me acuerdo ahorita. De un comandante Magino. Un teniente. No me recuerdo muy bien. Que fue detenido en Carora con un cargamento de cocaína. Era subalterno del comandante Magino, se le descubrió la droga. Por Magino me llamo a mí desde la Presidencia de la República para abajo para que lo favoreciera.

–¿Quién es ese señor Magino?
–Un comandante, que luego lo ascendieron a general. Coronel o general, no se. Y lo mandaron como agregado militar a Brasil.

–¿Y estaría involucrado con el narcotráfico ese señor?
–Bueno, el teniente llevaba las drogas al batallón donde estaba Magino.

–¿Y cuál fue su participación en este caso? ¿Cómo lo favoreció?
–Lo favoreció dándole una medida cautelar, mas no se dejó en libertad.

–¿Quién le mando a usted a que hiciera eso? ¿O fue algo propio?
–No, a mi me llamaron. Desde la Presidencia de la República para abajo.
–Ajá pero en ese caso…
–En ese caso. Me llamaron de la Presidencia de la República.

–¿Quién de la Presidencia de la República?
–Fue uno de los secretarios o de los allegados de la Presidencia de la República. Creo que Morales.

–O sea, ¿usted está diciendo que uno de los allegados del Presidente de la República, de Hugo Chávez, lo llamó a usted para que usted favoreciera a un narcotraficante a una presunta actuación de narcotráfico?
–Sí. Me llamó el Ministro de la Defensa para ese entonces que era Baduel. Me llamó Rangel Silva. Me llamó Hugo Carvajal. Me llamó un almirante… Aguirre, creo. O sea, que mucha gente abogó por ese señor.

–¿No recuerda exactamente ese caso?
–Lo que me acuerdo es que devuelve la droga y tuvo que pernotar una noche en un cuartel, y ahí fue donde se descubrió la droga.

–¿La droga “durmió” en un cuartel venezolano de la Guardia?
–Venezolano. No, creo que del Ejército.

–¿Y esto era un decomiso?
–No era ningún decomiso. Venía.
–O sea, la droga estaba pasando y se resguarda dentro de un cuartel del ejército venezolano...
–Sí, es cierto.

–No era decomiso, sino que era utilizado para guardar la droga que pasa ¿hacia donde? ¿Y de donde viene esa droga?
–Esa droga viene de Colombia, eso fue por Carora. Eso venia del Sur.

–“Durmió” allí ¿y luego iba para dónde?
–Iba hacia el centro. Hacia el centro del país.

–¿Y usted dio esa medida cautelar para favorecer a ese señor?
–Sí. Ese es el único caso que me acuerdo que yo haya favorecido a un narcotraficante.

Retomemos: Presidencia de la República le pidió que usted favoreciera entonces ese caso de narcotráfico. ¿Quién más? Deme los nombres, por favor, es importante. ¿Quién más lo llamó?
–Nosotros estamos teniendo esta conversación fuera de Venezuela. El Poder Moral y su informe, la comisión especial de la Asamblea Nacional hizo un estudio sobre usted y, de forma unánime, se acordó su remoción de su cargo como magistrado, presuntamente por tener usted vinculación con un presunto narcotraficante de nombre Walid Makled. Usted está ahora fuera del país. ¿Por qué salió del país? –Salí del país… uno, para despejarme. El hecho traumático. Verme señalado en algo que yo ni remotamente había actuado, me obligó prácticamente a despejarme, a ver otro ambiente, a ordenar mis ideas. Y, de esta manera, palear esta situación en la que me vi envuelto debido a esa denuncia que se me hizo de manera muy altera, muy malintencionada, solamente por hechos noticiosos, y nadie se paró de ningún lado a indagar o averiguar, a precisar, si eran ciertas las cosas.

–¿Usted tiene vinculación con Walid Makled? ¿Lo conoce?
–Sí lo conozco. Nunca lo he negado. Yo soy valenciano. Ese señor vivía en Valencia.

–¿De dónde lo conoce?
–De Valencia. Ese señor en el paro petrolero en 2002, si mal no recuerdo, era un gran señor en Carabobo. Le ponían hasta alfombra esos entes gubernamentales. Fue uno de los que supuestamente ayudó a la recuperación tanto de las refinerías como de la alimentación del pueblo. Entonces ese señor era un gran señor, en ese tiempo.

–¿Por eso usted le daría un carnet de la Fiscalía Militar?
–En realidad, yo no recuerdo si se lo firmé. Yo firmé muchos carnets de la Fiscalía Militar. Pero una vez que yo salí de la Fiscalía Militar, se hizo un anuncio por la prensa nacional, donde todos esos carnets estaban eliminados y se conminaba a los que lo tuvieran que lo devolvieran.

–Pero ¿usted no recuerda si le dio el carnet o no le dio el carnet?
–No, no, no. Firmé muchos. Tal vez, pero no voy a decir ni una cosa ni la otra. Uno tiene que ser responsable. Pero sí firmé infinidades de carnets de ese tipo.

–¿Y cómo se firmaban esos carnets? ¿Quién autorizaba? ¿A quién se le daban esos carnets de la Fiscalía Militar? Por ejemplo, ¿quiénes eran favorecidos con este tipo de credenciales?
–Ese tipo de credenciales se le daba más que todo a la gente que se consideraba amiga o amigo de alguno de los fiscales, los funcionarios, que hacían la recomendación y se hacía. Pero esos carnets carecían de actualidad. –¿Qué funcionarios que usted recuerde solicitó carnets?
–Los fiscales que estaban conmigo, algunos oficiales externos, algunos amigos…

–Usted ahora está fuera del país. ¿Va a regresar a Venezuela?
–Sí, yo quiero regresar a Venezuela, afrontar mi situación y lavar mi nombre. Mi reputación y mi dignidad. No solamente la mía, sino la de mi familia.

–Para cerrar ese punto del motivo de su remoción. Según la comisión especial que estudió su caso dentro de la Asamblea Nacional, hay varios puntos que ellos tocan. Primero, la presunta entrega de un carnet de la Fiscalía Militar por su parte al presunto narcotraficante. Segundo, ellos también mencionan una invitación a la boda de su hijo. ¿Usted lo invitó a la boda de su hijo?
–Bueno, en el listado que hizo mi hijo se incluyó a este señor. Pero repito, ese señor, ni remotamente sabíamos nosotros qué era lo que hacía. Simplemente se conocía como un comerciante respetado, como un comerciante de mucho renombre, como un comerciante de mucho éxito.

–¿Es cierto que tuvo hasta algunas cartas de agradecimiento del señor Makled en ese momento?
–¿De parte de quien?
–Cartas de agradecimiento por su gestión en Carabobo. ¿Esto es cierto?
–Sí, es cierto. Yo vi una carta que, aunque en este momento no la tengo, emanada de la Presidencia de la República felicitando al señor Makled por su labor en pro de la revolución y el movimiento revolucionario que lidera en estos momentos el presidente Chávez.

–¿Cómo funciona el Poder Judicial en Venezuela actualmente?
–Yo formo parte del Poder Judicial, o formaba parte del Poder Judicial de una manera protagónica. Y quizás muchas de las cosas que suceden en el poder de ahorita existieron bajo mi responsabilidad. Pero una vez que yo me vi que me midieron con la misma vara y el mismo metro con el que miden a los demás, dije: “esto no es la justicia que se proclama, ésta no es la justicia que debe ser, esta no es la justicia constitucional”.

–Señor Aponte, ¿alguna vez usted recibió alguna llamada de algún funcionario público de cualquier estatus para solicitarle a usted algún tipo de manipulación en la justicia venezolana?
–Cierto. Desde el Presidente para abajo.

–¿Lo llamaba a usted?
–A mí.

–¿Para qué?
–Principalmente en el caso de los paramilitares de El Hatillo.

–El caso llamado como “los paracachitos”, en aquella época.
–Le dieron ese nombre también.

–¿Qué pasó allí? ¿Por qué lo llamó?
–Bueno, para que condujera de una manera conveniente hacia el Gobierno las investigaciones.

–Exactamente ¿cuál fue la solicitud del Presidente?
–Mira, yo creo, a mi manera de ver, de que tales paramilitares, yo dudaba sus procedencia, porque eran muchachos imberbes, inexpertos. Algunos no manipulaban armas, algunos no sabían por qué estaban allí; y que, por mera casualidad, fueron detenidos los autobuses por una patrulla de la Policía Metropolitana y se subió el cauce. ¿Y cómo vinieron esos señores de Colombia? ¿A qué los trajeron?

–O sea, que el caso fue montado…
–Bueno, sacando las conclusiones, yo no lo dudaría tanto.

–¿Usted considera que ese caso pudo haber sido montado? Usted recibió una llamada del presidente Hugo Chávez para ese caso. Pero no nos ha especificado quée fue lo que le pidió.
–Bueno, ya le dije: que llevara las investigaciones adelante, demostrando que eso era algo contra el Gobierno. Que debiera mostrarse que era tal cosa.

–Aparte del presidente Hugo Chávez, ¿cómo era su relación con otros funcionarios públicos? Por lo menos, en el caso del Ministerio Público, de la Fiscalía, Luisa Ortega, Luisa Estela Morales, ¿también usted recibía llamadas telefónicas de ellos para que interviniese en alguna decisión?
–De Luisa Ortega sí, más de una llamada recibí. De Luisa Estela Morales, infinidades.

–¿Qué le decían?
–Cuando se iba a imputar a alguna persona; cuando se le iba a privar de libertad, cuando se iban a hacer los allanamientos, para que yo organizara esa situación, y buscara al juez idóneo para que se realizara tal acto.

Es decir, manipular un caso…
–Sí, más de uno.

–¿Qué caso recuerda que fue manipulado?
–Fueron bastantes. El único que me acuerdo fue un caso en Maracaibo de un diputado que le dicen Mazuco.

–¿Cómo fue ese caso?
–Bueno, el caso fue más o menos un caso en que buscaron un preso, lo encapucharon, y lo pusieron como testigo para que dijera que este señor había sido el que dio la orden para que mataran al otro.

–¿Y qué le habría solicitado la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia?
–Bueno, eso precisamente. Avalar esa situación. Y al hombre se le pagó dándole la libertad.

–¿Por qué habla usted ahora?
–¿Por qué hablo yo ahora? Yo sé que a mí en Venezuela, a raíz de esto, me va a dictar de traidor. Y lo asumo. Pero yo fui vilmente traicionado. Fui vilmente humillado. Fui vilmente manipulado.

–¿Quién lo traicionó? ¿Quién lo manipuló? ¿Por qué? ¿Y por qué usted se dejó?
–Porque creí en un proceso revolucionario.

–Cuando usted dice que fue traicionado, ¿a qué se refiere?
–Bueno, para muestra, lo que pasó en la Asamblea Nacional. Lo que pasó con el Poder Moral, que dan veredicto no estudiando a fondo mis argumentos que le di. Sino que se veía que eso ya venía por un tubo. Esa era la decisión. Y después me iban a poner en la Asamblea Nacional: ahí lo tienen, cómanselo.

–¿Que pasó entre usted y altos funcionarios del Gobierno central venezolano para que se cortara esa relación tan directa que tenia con usted, o esa confianza que tenían en usted, hasta solicitarle favores judiciales como usted nos ha dicho?
–Bueno, en realidad no se.

–¿Cree usted que fue el caso de Makled o cree usted que fue otro caso?
–Yo creo que… no se. A lo mejor serían otros casos. A lo mejor casos donde yo no me presté o me hice oído sordo. No me preguntes cuáles porque ahorita no recuerdo. Pero yo creo que el caso de Makled les sirvió a ellos como anillo al dedo para exponerme al público y acabar con mi prestigio y mi honorabilidad.

–Usted es abogado. No es un abogado cualquiera. Fue el presidente de la Sala Penal de Tribunal Supremo de Justicia. Cuando usted dice que usted fue manipulado, quiero que nos especifique más cómo fue ese modus operandi; cómo es que lo llaman. Amplíenos más. ¿Estos son con fines qué? ¿Lógicos, económicos? ¿Recibe usted dinero, recibió algún tipo de efectivo, no solamente usted sino las autoridades que le solicitaban el favor?
–Bueno, eso si no lo se yo… si había dinero por ese lado. Lo que pasa es que a mí me pedían los favores y yo los ejecutaba. Y ¡ay del juez que se negara a ejecutarlo!

–¿Qué le pasaba al juez que no le hiciera caso?
–Era removido del cargo.

–¿A cuántos jueces removió del cargo?
–Bueno, yo no. Eso lo hacía la Comisión Judicial. Pero fueron muchos.

–¿Usted apoyó a más de uno para que fuese removido de su cargo?
–Sí, lo apoyé.

–¿Por qué?
–Porque eso es parte de la Comisión Judicial.

Pero ¿por qué los removían? ¿Simplemente por no seguir su orden?
–No solamente la orden, porque la orden no la daba yo directamente. La orden la daba también la presidenta del Tribunal Supremo directamente. Muchas veces la orden la daban directamente los fiscales. Hay un fiscal de apellido Castillo, que ese llamó directamente a los jueces y llegaba hasta amenazarlos.

 

–¿Cómo es esa relación con la Fiscalía, ahora que usted nos menciona eso? Amplíenos un poco más. Hay información extraoficial en Venezuela que quizás hay una especie de grupo de preferidos de la Fiscalía General y de este tipo de situaciones, como la que usted nos acaba de nombrar, de presunta extorsión que estaría ocurriendo en el país. ¿Que sabe usted de eso? Amplíenos más.
–Sí, cierto que había un grupo preferido. Y son esos, los que llamaban a los jueces. Creo que el Castillo, Mejía, llamaban a los jueces y si no hacían lo que les pedía el fiscal: “voy a hacer que te boten”. Te expulsa.

 

–Y esa intromisión en el Poder Judicial ¿era por qué?
–Esa era la componenda que había a nivel de Presidenta del Tribunal Supremo y la Fiscal General de la República.

 

–Pero ¿recibían dinero? ¿Extorsionaban a clientes? ¿Qué sabe usted?
–Yo creo que sí extorsionaban principalmente en el caso de los banqueros. Porque en el caso de los banqueros pasó algo muy curioso. Que los grandes banqueros, los dueños de los bancos, se fueron del país, y fueron muy pocos los que se quedaron en el país. Y solamente agarraron a personal de segunda y de tercera, que son los que están presos ahorita.

–Hace unos 6 años aproximadamente otro magistrado, Luis Velásquez Alvaray, hizo una denuncia muy grave y todavía los venezolanos desconocemos que ha pasado con eso. Él hablaba de una supuesta banda de “Los enanos”, dentro del Poder Judicial. También hablaba de cómo el narcotráfico había entrado dentro del Poder Judicial y había tocado a muchos jueces. Usted que acaba de salir, cuéntenos. ¿Qué sabe de esto? ¿Qué ha pasado en estos seis años?
–Bueno sí, incluso hasta ahorita recientemente los llamados “Enanos”, que todo el mundo sabe quienes son, trabajan con la Fiscalía. Están relacionados con la Fiscalía.

–¿Cómo funciona eso?
–Bueno, tendrán su mecanismo. El fiscal actúa y lo solicita al Gobierno.

–Es decir, ¿si necesitan algún favor judicial, se les cancela? ¿Para qué es esto?
–De los negocios que ellos hacen por fuera yo no tengo conocimiento. Veo lo que se hace adentro. Y allí llega es la solicitud del fiscal.

–¿Es cierto que en Venezuela las actuaciones procesales y las sentencias tienen costo?
–En algunos casos si.

–¿Se puede comprar la justicia en Venezuela entonces con dinero?
–Tal vez.

–¿A qué se refiere con tal vez?
–Sí, en algunos casos sí lo han hecho. El Poder Judicial da la autonomía que no hay; o sea como un poder independiente. Eso es una falacia. Y te voy a decir por qué. Todos los fines de semana principalmente los viernes en la mañana, hay una reunión en la Vicepresidencia Ejecutiva del país, donde se reúne el vicepresidente, que es el que maneja la justicia en Venezuela, con la presidenta del Tribunal Supremo, con la Fiscal General de la República, con el presidente de la Asamblea Nacional, con la Procuradora General de la República, con la Contralora General de la República, y unas que otras veces va uno de los jefes de los cuerpos policiales. De ahí es donde sale la directriz de lo que va a ser la justicia. O sea, salen las líneas conductoras de la justicia en Venezuela.

–¿Usted acudió a una de esas reuniones?
–A varias acudí yo.

–¿Es una reunión que ocurre todos los fines de semana, los días sábados dentro de la Vicepresidencia?
–No, los días viernes.

–¿Cómo queda la independencia de los poderes en Venezuela?
–Yo creo que no hay tanta independencia.

–¿Qué se habla en esas reuniones?
–Bueno, de cuáles son los casos que están pendientes; qué es lo que se va a hacer. O sea, se daban las directrices de acuerdo al panorama político.

–¿Usted estuvo primero en la Fiscalía Militar? ¿Qué hizo usted para lograr ese ascenso luego en el TSJ? ¿Cuál fue ese caso emblemático que usted considera que hizo para que usted llegara hasta la Presidencia de una sala en el TSJ?
–Yo creo que mi actuación fue muy pulcra y muy adaptada a los parámetros exigidos. Aparte del curriculum que tengo.

 

–Cuando usted habla de pulcra, ¿significa leal al Presidente?
–Sí, leal al Gobierno.

 

–Más no leal a lo que establece la Constitución…
–Tienes razón. Es cierto.

 

–En medios en Venezuela ha salido los últimos días que aparentemente Estados Unidos podría tener interés en usted. Porque usted aparentemente tendría pruebas o evidencias de altos funcionarios del Gobierno vinculados con terrorismo y narcotráfico. ¿Es esto cierto?
Mira, de mí se han dicho tantas cosas que no lo dudo que sea así. Yo trabajé en la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela, por lo tanto manejé mucha información.

–Repito la pregunta. ¿Usted tiene evidencias de funcionarios del alto gobierno que presuntamente estarían relacionados con el narcotráfico?
–Te repito, manejé y manejo mucha información.

–¿Si o no?
–Sí.

 

–¿Quiénes?
–Bueno, tendría que verlo. Pero señalártelos así, creo que no seria conveniente por ahora.

 

–Hay algunos informes en los Estados Unidos que establece que usted estaría colaborando con algunos narcotraficantes, aparte del caso de Walid Makled. ¿Esto es cierto?
–La única persona, y lo voy a decir en mi defensa, relacionada con el narcotráfico, que yo conocí, fue este señor Makled. Y desconocía sus actividades, sus negocios, sus grandes negocios. Lo desconocía. Y en realidad tuve muy poco contacto con él. Incluso un carnet que se me está imputando por ahí, que yo se lo di como jefe de seguridad del magistrado Aponte Aponte, ese carnet no está firmado por mi.

–Pero él aseguró que usted estaba dentro de la nómina de los pagos que él hacía.
–Bueno ¿a donde? Eso lo dice él. A lo mejor a mi esa nómina no llegaba.

–¿Nunca recibió dinero de Walid Makled?
–No.

–¿Nunca recibió dinero del narcotráfico?
–Nunca. En ningún momento favorecí al narcotráfico. Solamente en un caso que me acuerdo ahorita. De un comandante Magino. Un teniente. No me recuerdo muy bien. Que fue detenido en Carora con un cargamento de cocaína. Era subalterno del comandante Magino, se le descubrió la droga. Por Magino me llamo a mí desde la Presidencia de la República para abajo para que lo favoreciera.

–¿Quién es ese señor Magino?
–Un comandante, que luego lo ascendieron a general. Coronel o general, no se. Y lo mandaron como agregado militar a Brasil.

–¿Y estaría involucrado con el narcotráfico ese señor?
–Bueno, el teniente llevaba las drogas al batallón donde estaba Magino.

–¿Y cuál fue su participación en este caso? ¿Cómo lo favoreció?
–Lo favoreció dándole una medida cautelar, mas no se dejó en libertad.

–¿Quién le mando a usted a que hiciera eso? ¿O fue algo propio?
–No, a mi me llamaron. Desde la Presidencia de la República para abajo.

–Ajá pero en ese caso
–En ese caso. Me llamaron de la Presidencia de la República.

–¿Quién de la Presidencia de la República?
–Fue uno de los secretarios o de los allegados de la Presidencia de la República. Creo que Morales.

–O sea, ¿usted está diciendo que uno de los allegados del Presidente de la República, de Hugo Chávez, lo llamó a usted para que usted favoreciera a un narcotraficante a una presunta actuación de narcotráfico?
–Sí. Me llamó el Ministro de la Defensa para ese entonces que era Baduel. Me llamó Rangel Silva. Me llamó Hugo Carvajal. Me llamó un almirante… Aguirre, creo. O sea, que mucha gente abogó por ese señor.

–¿No recuerda exactamente ese caso?
–Lo que me acuerdo es que devuelve la droga y tuvo que pernotar una noche en un cuartel, y ahí fue donde se descubrió la droga.

 

–¿La droga “durmió” en un cuartel venezolano de la Guardia?
–Venezolano. No, creo que del Ejército.

 

–¿Y esto era un decomiso?
–No era ningún decomiso. Venía.

 

–O sea, la droga estaba pasando y se resguarda dentro de un cuartel del ejército venezolano...
–Sí, es cierto.

No era decomiso, sino que era utilizado para guardar la droga que pasa ¿hacia donde? ¿Y de donde viene esa droga?
–Esa droga viene de Colombia, eso fue por Carora. Eso venia del Sur.

 

–“Durmió” allí ¿y luego iba para dónde?
–Iba hacia el centro. Hacia el centro del país.

–¿Y usted dio esa medida cautelar para favorecer a ese señor?
–Sí. Ese es el único caso que me acuerdo que yo haya favorecido a un narcotraficante.
- “Verioska”: Retomemos, Presidencia de la República le pidió que usted favoreciera entonces ese caso de narcotráfico. Quien más? Deme los nombres por favor es importante. Quién más lo llamó?
–Carvajal, Rangel Silva…

–¿Quién es Carvajal?
–Es el director del DIM; Henry Rangel Silva, que era el director de la DISIP; Baduel que era el ministro de Defensa; el almirante Aguirre, que es del Estado Mayor Presidencial.

–¿Qué le decían exactamente?
–Bueno, que ese era un buen muchacho.Que el Presidente está muy interesado en ese caso.

 

–¿Pero sabían que tenía droga metida en el cuartel del Ejército?
–Sí! ¿No lo iban a saber? Parece ser que este Magino fue edecán de la mamá del Presidente, y había ese vínculo.

 

–¿Y se logró demostrar que ese señor había colocado droga y que iba a trasladarla?
–Yo le di la cautelar y la Fiscalía no continuó investigando. Incluso me recuerdo que el favorecido sobreseyó sobre el caso posteriormente.

–¿Eso fue hace cuanto tiempo?
–Debe ser como 4 o 5 años. Alcalá Cordones es para mí en estos momentos el Zar de la Droga, junto con Reverol, en Venezuela.

–¿Cual Reverol? El director de la ONA?
–El director de la ONA.

–¿O sea, el director de la ONA, de la Oficina Nacional Antidroga, usted asegura que estaría vinculado con el narcotráfico?
–Es muy llave de Alcalá Cordones.

–¿Usted tiene algún tipo de pruebas de eso que está diciendo? Porque eso es grave.
–Es grave.

–¿Y qué evidencia tiene usted de que esto es cierto?
–Buscaría. Ahorita no la tengo.

–Pero ¿por qué usted considera que este señor Comandante de un Regional, de una división, junto al Director de la Oficina Nacional Antidrogas, pueden estar vinculados con el narcotráfico?
–Busca las estadísticas del tráfico internacional, y vea por dónde están saliendo más drogas en Venezuela. Y yo no dudaría que fuera Puerto Cabello.

–¿Qué podría conseguir?
–Bueno, algo que señale a estos señores.

–¿Alguna vez usted tuvo relación o tuvo conocimiento de la relación directa entre el Gobierno Central con las FARC en Colombia?
–Llegó el momento en que las instrucciones que nosotros recibíamos, principalmente con la Fiscalía Militar, que todos esos señores ni los viéramos.

–Cuando usted estuvo en la Fiscalía Militar, ¿hubo casos como el caso Usón?
–Sí.

–Caso Baduel…
–También.

 

–Caso Poggioli…
–No, Baduel no lo tuve yo.

–No lo tuvo usted; caso Usón, sí.
–Usón sí.

–¿Fue manipulado ese caso?
–Sí, fue manipulado ese caso.

–¿Usted recibió alguna orden presidencial, o alguna orden del Ejecutivo para actuar diferente a lo que Fiscalía Militar hubiese actuado?
–Sí.

–¿Qué le dijeron?
–Bueno que… que había que, que acusarlo o imputarlo.

–¿Por qué lo hizo?
–Uhhh…

–¿Por qué usted lo hizo?
–Recibía órdenes.

–¿Qué pasa si usted no ejecutaba esas órdenes?
–Quedaba afuera.

–¿Eso fue lo único que lo motivó a usted a seguir esas órdenes?
–Sí! Yo soy militar, o era militar de carrera.

–Ahora ¿cómo se siente usted en este momento, luego, según su testimonio, de haber manipulado la justicia? ¿Ahora está usted en manos de la Justicia?
–Bueno, como te digo, se lo que me espera… y lo que me espera no es nada bueno.

 

–¿Cómo se siente usted con personas quienes perdieron su libertad, familiares de personas quienes fueron presas¿ ¿Qué le diría a esa gente que usted en algunos casos por cumplir órdenes, o por cualquier tipo de razones, privó de libertad? ¿Qué le diría a esos familiares, que lo están viendo ahora en el país? ¿Qué le diría a Venezuela, que lo está viendo reconocer que usted manipuló la justicia?
–Yo le diría a Venezuela que está tiempo de recuperarse. Que no caigamos en los errores del pasado; que pensemos en un futuro más promisorio, más democrático y más de libertad. Y yo, como hombre, como venezolano, asumo mi responsabilidad; y si lo hice mal, si lo hice mal, asumo mi culpa: Y si es de pagar por ello… pago por ello, pero yo no voy a pagar por un delito, que yo no cometí.

–A cuál se refiere, porque usted esta reconociendo que sí, si manipuló la justicia…
–Al caso de… no, no, no. Me refiero al caso Makled.

–Una pregunta, ¿para usted ahora existen presos políticos en Venezuela?
–Sí, hay gente que la orden es no soltarlos, principalmente los comisarios.

–¿Quién da la orden y cuál es la orden y de que…
–La orden viene de la Presidencia para abajo. No nos caigamos en dudas, en Venezuela no se da puntada si no lo aprueba el Presidente.

 

–¿Usted recibió orden de no soltar a Simonovis?
–Ujuh…

–Simonovis, los policías del 11 de Abril… ¿cual fue la orden? Dígame
–¿Cuál fue la posición de la Sala Penal: convalidar todo lo que venía hecho. Eso, en pocas palabras es aceptar que esos señores no podían salir. Pues. Y que la Justicia ahí le dio la espalda. Entonces ¿qué le diría yo a los familiares: tengan fe y luchen por lo que creen que merecen y tienen que luchar.

–¿Siente usted que el Gobierno le está dando la espalda en este momento?
–Bueno, yo creo que me la había dado desde hace mucho tiempo; lo que pasa es que yo no me había dado cuenta…

–¿Cuando comenzó a darle la espalda el Gobierno a usted?
–Yo creo que hace más de un año.

–¿Por qué?
–Bueno, a lo mejor ya no le seria útil. O a lo mejor tenían que buscar a otro que le fueran más condescendiente con lo que quieren hacer.

–Ahora ¿qué va a hacer? ¿Hay información extraoficial que usted estaría brindando algún tipo de colaboración y conversaciones con algunos organismos internacionales, tipo DEA, FBI?
–Hasta el momento no. En este momento, no.

 

–¿ Lo haría?
–Bueno, si es para aclarar la justicia y lavar mi nombre lo haría.

 

–¿Por qué no aclara la justicia yendo a Venezuela y enfrentando al Poder Judicial venezolano?
–¿Tengo garantías? ¿Me dan garantías? Si me dan garantía, con mucho gusto me les presento allá.

–¿Cuál fue la garantía que tuvieron aquellas personas a quienes usted afectó?
–Bueno, te estoy diciendo, que asumo mi responsabilidad. Pero yo, conociendo el sistema por dentro y como funcionan y como se maneja, no creo que haya ninguna garantía. Al menos para mi caso.

–Usted tiene mas de 15 años en el Poder Judicial, y hechos de los que hemos conversados en donde se habría manipulado la justicia en Venezuela tienen mas de 6 años. ¿Por qué no lo tocaron a usted nunca, porque nunca buscaron investigar, por qué ahora?
–Esa es la pregunta que me hago yo. ¿Y si cabria la paradoja de perseguidor a perseguido?

 

–¿Usted tiene cuenta en EEUU le congelaron sus cuentas?
–Yo no tengo cuenta en ningún lado.

–Hay también información extraoficial que usted en Venezuela manejaba información extraoficial que usted utilizaba a su propia hija de testaferro. ¿Qué hay de cierto en esto?
–Que lo averigüen. Que vean las cuentas que tiene. Que vean dónde están los reales. Pues, algo tienen que averiguar.

–Hay otros casos extraoficiales, y aprovechamos para consultarle, de forma extraoficial, informaciones que se han manejado en Venezuela. Uno de ellos es un caso emblemático en Venezuela, que fue el Caso del Maletín. Una de las personas que pagó condena en Estados Unidos fue un señor de nombre Franklin Durán, quien ya estuvo de vuelta en Venezuela hace pocos días. De ese ciudadano hay algún tipo de información que estuvo 5 días en la Disip, brindó declaraciones y que está en libertad. Y aparentemente hay un expediente por lavado de dinero, si mal no recuerdo. Una información extraoficial que supuestamente hay unos familiares que se habrían acercado a usted y le habrían dado una cantidad de dinero para favorecerlo y que no le ocurriera nada a Franklin Durán cuando pisara Venezuela. ¿Es eso cierto?
–Yo creo que esta información es errada, y le voy a decir por qué.

–¿No recibió 2 millones de dólares de la familia Durán?                                                                                                                                                     –¿Qué? ¡No! Incluso este señor Durán llegó fue directamente a la Fiscalía y estuvo en la Fiscalía, y de allí salió a los tribunales, y los tribunales le dieron una cautelar. ¿Qué tuve yo que ver con eso?

–¿Pero conoce el caso?
–Es un caso muy sonado, pero de que me dieron… ¿por qué me iban a dar dinero, si yo no tenía nada que ver con eso? Si yo dejé… tengo tiempo que no manejo los tribunales.

–¿Ahora qué hace?
–Hacer sentencias. Era lo que me quedaba, y ahorita me dedicaré a escribir.

–¿Qué va a escribir?
–Bueno, a lo mejor mis memorias.

–¿Qué tienen esas memorias?
–Bueno… muchas cosas.

–¿Usted fue amenazado en Venezuela, teme por su seguridad?
–En Venezuela, sí.

–¿Cómo fue?
–Sí, temo por mi seguridad, bueno por lo emblemático que fui. Como tú lo acabas de decir hace rato. Otro, porque ahorita sería una presa fácil de cualquiera, como un sicariato. O sea, que ahorita en Venezuela no me atrevo a caminar por las calles.

–¿Por la inseguridad?
–Por la inseguridad. Y no tengo carro blindado, no tengo escoltas. Entonces, mija, me quedé, como dicen, como cualquier hijo de vecino, y como cualquier hijo de vecino puedo sufrir la consecuencia de un hecho delictivo.
–¿Usted reconoce el daño que le hizo al Poder Judicial venezolano, señor Aponte?
–Sí, le digo: yo asumo mi responsabilidad y mi culpa. Y si es de pagar por ello, yo pago.

–Así como usted, ¿qué tan contaminado está ese poder en Venezuela?
–Yo creo que bastante suficiente y a todos los niveles. Mucha manipulación. Le dije, ahí no sale una decisión, si no se consulta. Últimamente los tribunales penales antes de cualquier decisión tienen que consultarlo.
–Tú sabes que cuando yo… el día 20, cuando terminé de recoger mis cosas de la oficina, mis libros. mi biblioteca, me dije “más nunca vuelvo a agarrar un código…” La Justicia no vale… la Justicia es una plastilina. Digo plastilina porque se puede modelar, a favor o en contra. Y de ahí, más nunca. No quiero saber de libros. No quiero… Pondré una venta de perrocalientes. Entonces después que te doy esta reflexión, que he tenido tiempo de pensar, que vi que he visto manos amigas que me han tendido la mano y digo que por la Justicia hay que luchar…. Y que esa dama ciega hay que enseñarle un camino.

–Usted decía hace poco minutos que se sentía traicionado. ¿De quién específicamente? ¿Quién lo traiciono?
–De mis camaradas.

–¿Por qué, quiénes?
–Bueno, todos. Todos, muchos. La lista es interminable. Una persona que yo levantaba el teléfono, llamaba y nadie me contestaba el teléfono, nadie quería saber de mi.
–Ahorita.
–Ahorita.

 

–Pero ¿antes si lo llamaban?
–Sí me llamaban, y yo llamaba y nos veíamos. Ahora nadie quiere verme la cara. Entonces digo, te repito, a la dama ciega, a la diosa Temes, hay que llevarla por buen camino. Y todos los venezolanos tenemos esa obligación, por lo tanto, yo no voy a quemar los códigos ni los voy a dejar de ver. Ahora es que los voy a ver más. Porque trataré de subsanar en lo que me queda de vida el daño que hice, esa es mi penitencia.

–¿Cómo lo va hacer?
–Luchando por la Justicia, aclarando la Justicia.

–Si yo fuese hija de alguien que fue detenido por su responsabilidad, por su intento de manipular la justicia ¿cómo le creo?
–Los hecho lo demostrarán.

–Ya, para cerrar esta entrevista ¿Existe independencia de poderes en Venezuela?
–Ninguna.

–El Poder Judicial en Venezuela…
–Ni el Poder Judicial, ni el Poder Ejecutivo. Ninguno de los poderes.

–¿Existen presos políticos en Venezuela?
–Existen presos políticos en Venezuela.

–¿El caso Afiuni?
–Igualmente. Un caso muy político y emblemático.

Ella es juez, abogada, igual que usted. Seguramente, en este momento, debe estar viendo esta entrevista. ¿Qué le diría a ella específicamente?
–Que es una mujer muy valiente y que esos son los juristas que representan bien al Sistema Judicial.


 


 
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