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Opinión | 21/02/2012 | 8 Comentarios
¡Abran las cloacas!
Ni hablar del TSJ. Mientras más muestran su degradación moral y política, es más evidente la fuerza del coñazo recibido. La orden es abrir las cloacas. Ya iniciaron una campaña vergonzosa contra Capriles. La purulencia fasciocomunista, ha comenzado a excretar ingredientes raciales, religiosos, sexuales, politiqueros.
FREDDY NÚÑEZ
TSJ
5 8a

“Herido por un sable sin remache”, dice con su voz extraordinaria el desaparecido Julio Sosa, cantando el tango Cambalache. Así quedó el régimen cuando 3 millones de ciudadanos salieron a votar para elegir al candidato de la oposición democrática.

Por el carnaval, tuve que entregar este artículo el pasado jueves, de manera que el último brote de histeria que pude registrar como consecuencia del resultado de las primarias, fue el circo que montó el golpista en Ciudad Bolívar.

Previamente había lanzado a su paleolítica sargentería (navarrito, rizarrita, earle, la sentina del 8, etc.) a despotricar contra un inédito y transparente proceso de primarias que constituye un hito en la historia de nuestra democracia. Dan pena. Mintiendo, arrastrándose ante el caporal, tartajeantes, mediocres.

Ni hablar del TSJ. Mientras más muestran su degradación moral y política, es más evidente la fuerza del coñazo recibido. La orden es abrir las cloacas. Ya iniciaron una campaña vergonzosa contra Capriles. La purulencia fasciocomunista, ha comenzado a excretar ingredientes raciales, religiosos, sexuales, politiqueros.

La razón es obvia, les aterra el 7 de octubre. Todas las trapisondas y triquiñuelas serán ensayadas. La hamponil inescrupulosidad del régimen exprime los recursos del Estado para comprar conciencias y esperanzas. Arreciará la siembra de miedo, incluyendo la amenaza de sus grupos paramilitares.

Padeceremos como nunca el secuestro de los medios a través de las cadenas para que el golpista mienta a placer. Ya lo vimos en Ciudad Bolívar. Esa es la campaña, insultar, desacreditar, estimular el odio, adulterar la historia, exaltar el patrioterismo estupidizante, repetir bobalicones slogans del socialismo cavernario.

Todo valdrá para tratar de impedir lo inevitable. Desde un estado Bolívar destruido, con las empresas básicas quebradas y saqueadas gracias a su politiquería e incapacidad, tuvo el cinismo de hablar del progreso y el bienestar de los trabajadores guayaneses.

Se declaró socialista radical. Su ideal es Cuba, a cuyo gobierno ha entregado la soberanía nacional. Un sufrido país donde sus habitantes se mueren de hambre o sirven de comida a los tiburones tratando de escapar del “mar de la felicidad”. De esa charlatanería que ya dura 13 años está obstinado el venezolano.

Está hasta la coronilla de “revolucionarios” convertidos en millonarios en medio de una tolerada y pavorosa corrupción. El país quiere soluciones para sus problemas. No quiere 18 mil homicidios al año, quiere seguridad, electricidad, hospitales de calidad, empleo estable, vivienda de verdad, progreso, paz.

Esos 3 millones de votos son una cuota inicial de muchos millones más. La unidad es clave para rescatar a Venezuela, para dignificar sus instituciones, para devolver la majestad a la Fuerza Armada. Apoyé la opción de Pablo Pérez y creo que el entusiasmo que expresó al dar su apoyo irrestricto a Henrique Capriles, debemos hacerlo nuestro. Desde aquí me pongo a la orden. Los demócratas venezolanos ya tenemos candidato, es nuestra obligación, juntos, hacerlo Presidente de Venezuela.

 
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