CARACAS, sábado 18 de abril, 2015
Facebook Twitter RSS
Temas del día
| 03/02/2012
¿Chavismo húngaro?
Lo cierto es que para los periodistas europeos el problema es más simple: el chavismo es chavismo y punto. Y Viktor Orbán es, para ellos, el chavista húngaro. De este modo, el presidente Hugo Chávez, sin habérselo propuesto, ha realizado una gran contribución teórica a la politología moderna. Quién lo iba a pensar
FERNANDO MIRES
Periodista
4 0a

Cada vez que Daniel CohnBendit pronuncia uno de sus apasionados discursos, las cámaras lo enfocan y los traductores transcriben sus palabras a todos los idiomas. Pero ese 18 de Enero, cuando compareció el primer ministro Viktor Orbán ante el Parlamento Europeo, la expectación era mayor.

No sólo por sus opiniones antisemitas, además por la política que representa Orbán, muchos sabían que para Dany ­como lo llaman sus amigos­ había llegado la hora de ajustar ciertas cuentas.

Más que un discurso fue una ceremonia de bautizo. Desde ese día Orbán es conocido como "el Chávez europeo". La verdad es que también Cohn-Bendit lo comparó con Fidel Castro. Pero el instinto medial recogió sólo el nombre del venezolano, como si la comparación entre Orbán y Chávez se entendiera por sí sola. Algo que en América Latina no sería tan obvio.

En América Latina no pocos consideran a Hugo Chávez un presidente de izquierda, antiimperialista, incluso comunista. Viktor Orbán, en cambio, es anticomunista, cristiano fundamentalista, defensor de los valores más rancios como patria, orden, familia.

Enemigo de homosexuales, gitanos, del sexo pre-matrimonial y del aborto, en fin de todo lo que no se ajuste a su rígido concepto de unidad nacional cristiana. Menos que fascista, como lo nombran sus enemigos, es un franquista póstumo.

¿En qué pensó entonces Cohn-Bendit cuando lo comparó con el presidente Chávez? Y, sobre todo, ¿en qué pensó la prensa cuando acuñó sin problemas el apodo de "Chávez europeo"?

Los periodistas europeos no tienen, por cierto, muchos motivos para estimar al premier húngaro. Orbán ha restringido al máximo la libertad de prensa. Su objetivo es crear un monopolio estatal de la información. Pero no sólo es en ese punto donde han creído encontrar similitudes entre Chávez y Orbán.

Orbán profesa una doctrina nacionalista basada en el culto a los "padres fundadores" de Hungría y en ese sentido imagina ser el re-fundador de la nación, cercada por un enemigo externo: la Europa liberal, socialista, atea y judaizante.

Del mismo modo como Chávez se siente acosado por "el imperio", Orbán se siente perseguido por una izquierda continental, enemiga de los valores más sagrados de la patria. Orbán muestra así cómo la línea que separa al ideal totalitario de derecha del de izquierda es muy delgada. Por eso a nadie sorprende que la tan anunciada Nueva Constitución no sea más que una leve reforma a la que regía en los tiempos de Janos Kadar.

Aunque Orbán fue en su juventud un luchador anti-comunista, mérito que valoró Cohn-Bendit, nunca fue anti-totalitario. Las ideologías que profesan Chávez y Orbán son, en ese sentido, diferentes. Pero el paradigma es el mismo.

Viktor Orbán pertenece a la ya larga lista de mandatarios no democráticos legitimados por elecciones. Cuando llegó al gobierno (Abril de 2010) obtuvo el 52,73% de los votos. Sus más fervorosos seguidores no se encuentran en las ciudades sino en zonas suburbanas y rurales, en esa "Hungría profunda" ajena a los estratos cultos y cosmopolitas de Budapest.

Rodeado por ideólogos ultra-nacionalistas, entre los que se cuentan ex comunistas y militares, Orbán es portador de un resentimiento colectivo frente a la modernidad, lo que no dificulta para que en términos económicos abogue por un capitalismo salvaje de Estado.

La carrera política de Orbán comenzó con la fundación del partido "Fidesz", el que depende totalmente de su persona. Ese partido fue su trampolín hacia el poder. En 1990 fue elegido diputado, destacando su inflamada oratoria. Orbán es, en efecto, un tribuno de masas y ha pasado a engrosar la gran familia del populismo mundial.

Su ideal de gobierno es, como ha destacado el escritor György Konrád, unitario: "un líder, un pueblo, un Estado". El Fidesz, al igual que el ex Partido Comunista, es un Partido-Estado, un "partido Orbanista". "No hay Orbanismo sin Orbán", dicen en Hungría.

Y como gobernantes al estilo Orbán no son escasos en las naciones post-comunistas, sobre todo en Asia Central, los opositores húngaros señalan, apelando al buen humor, que Hungría pronto se llamará Orbanistán, lo que apenas logra ocultar ese miedo denso que se cierne sobre el continente.

No son pocos quienes opinan que Orbán, después de haberse mostrado obsecuente en Estrasburgo, sólo busca ganar tiempo en espera de que en el futuro cercano surjan regímenes similares en Europa. Si se piensa que en Francia la xenófoba Marine, hija de Le Pen ­una especie de Keiko Fujimori parisiense­ avanza cada vez más en las encuestas, los miedos son muy justificados.

No deja de haber cierta ironía en el hecho de que en Latinoamérica multitudes de politólogos se han devanado los sesos en busca de una analogía europea para designar al fenómeno venezolano. Algunos han creído ver en el chavismo la versión latinoamericana del fascismo.

Otros lo califican como neo-estalinismo. Analistas más refinados nos hablan de bonapartismo, cesarismo, sultanismo. Lo cierto es que para los periodistas europeos el problema es más simple: el chavismo es chavismo y punto. Y Viktor Orbán es, para ellos, el chavista húngaro. De este modo, el presidente Hugo Chávez, sin habérselo propuesto, ha realizado una gran contribución teórica a la politología moderna. Quién lo iba a pensar.

Notas anteriores en
Bachelet
18/04/2015
La política del vacío
El vacío político chileno no es solo un problema particular de la presidenta. Es también el de una coalición que, teniendo un programa, carece de proyecto político. La transición hacia la democracia fue un proyecto del pasado. Hoy nadie sabe hacia donde transita el gobierno. Es por eso que la lucha por el poder no aparece como un medio para lograr un objetivo, sino como "un fin en sí"
Carlos Caszely
12/04/2015
Caszely, Podemos y Maduro
Carlos Caszely fue destituido de su cargo diplomático por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. ¿La razón? Sus declaraciones en el diario El Mundo de España: “No me parece bien que Podemos hable de libertad y reciba bajo la mesa dinero de Maduro”. Pero ¿qué se puede esperar de un gobierno que pese a tener detrás de sí a una feroz dictadura, calla cuando en Venezuela –país que recibió a muchísimos chilenos que huían de esa misma dictadura– son violados los derechos humanos
Cristo
05/04/2015
Jesús y Pilatos
Cuando Jesús dijo a Pilatos, “mi reino no es de este mundo”, ya había dicho lo mismo pero con otras palabras al Sanedrín. Para Jesús, efectivamente, había dos templos: el templo de piedra y el templo del corazón donde vive Dios
Susana Díaz
02/04/2015
El cuadrilátero español
Podemos pretendió en Andalucía erigirse como alternativa de izquierda frente al PSOE y todo el mundo pensó que iba a contribuir al desmoronamiento definitivo de la socialdemocracia española. Pero ante la sorpresa del mismo Podemos, no ocurrió así. Por el contrario: la aparición de Podemos sacó al PSOE de su letargo, lo obligó a tensar sus fuerzas, a buscar nuevos líderes y a levantar nuevas políticas
maduro-obama
30/03/2015
¿Del dacazo al obamazo?
Maduro, siguiendo la lógica Galtieri, ha trazado una línea demarcatoria que intenta sustituir a la contradicción entre “burguesía y pueblo” por otra formada por “patriotas” y “antipatriotas”. O dicho de este modo: así como en vísperas de las elecciones municipales del 2013 Maduro declaró una artificial guerra económica, antes de las elecciones parlamentarias del 2015 ya ha declarado una no menos artificial guerra patria frente al peligro de una invasión que, naturalmente, nunca tendrá lugar
Fidel y Raul Castro
23/03/2015
Patologías políticas
Las patologías políticas nos muestran cuan fácilmente logran adquirir dimensiones colectivas. Más grave aún si la gobernancia ya ha sido "contagiada". Pero lo peor ocurre al revés, a saber, cuando una gobernancia enloquecida "contagia" a toda la ciudadanía. En esos casos solo cabe esperar lo peor
Irak
14/03/2015
Alianzas de tercera clase
Las alianzas de tercera clase son las verdaderas alianzas políticas, pues no están basadas ni en una comunidad de destino ni en una fidelidad a principios ideológicos o religiosos sino solo en intereses muy concretos e inmediatos
 
Tu Comentario
Para participar, necesitas ser usuario registrado en TalCual. Si no lo eres, Regístrate Aquí
Correo Clave
Caracteres restantes: 280
Las opiniones aquí emitidas no reflejan la posición de TalCual.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio.

TalCual se reserva el derecho de no publicar los comentarios que utilicen un lenguaje no apropieado y/o que vayan en contra de las leyes venezolanas y las buenas costumbres.

Los mensajes aparecerán publicados en unos minutos.
Destacadas