CARACAS, viernes 21 de noviembre, 2014
Facebook Twitter RSS
Temas del día
Opinión | 02/04/2014
Gobierno, diálogo y paz
Lograr el diálogo y la paz en Venezuela es un requisito inevitable para un mejor futuro, especialmente, ante la necesidad de rescatar los valores de la democracia y de la familia, y de corregir las distorsiones de un modelo económico que no funciona
SIXTO MEDINA
Gobierno, diálogo y paz
0 0a

Ningún país acosado por divisiones, odios y resentimientos puede proponerse con serias probabilidades de éxito objetivos superadores. Sólo una fuerte voluntad política y social por crear mecanismos idóneos para el diálogo podrá conducirlo hacia un camino de armonía y concordia. Lo que no puede ni debe ser un diálogo es una excusa para mostrar que se está dispuesto a escuchar otros pareceres cuando, en verdad, nada importan.

Nicolás Maduro, ante la crisis política, social y económica que vive el país, ha llamado al diálogo a través de una Conferencia Nacional de Paz. El detalle, y quizás Maduro lo sabe, es que le corresponde al Gobierno, como autoridad que dirige, controla y administra las instituciones del Estado, lo cual consiste en la conducción política general o en el ejercicio del poder, dar garantías con hechos concretos para la realización del diálogo; debe dar muestras de credibilidad y confianza. Es vital el respeto por la opinión ajena, especialmente cuando ésta es contraria a la suya.

Ello requiere un clima de estabilidad y de entendimiento, y esto se juega en el plano de las actitudes del mismo Gobierno, de la Mesa de la Unidad Democrática, de los gobernadores, de los alcaldes, de los parlamentarios, de la Iglesia, de todos los sectores empresariales, medios de comunicación, de los gremios, trabajadores organizados y de los estudiantes de manera que todos ellos puedan estar a la altura de los requerimientos para alcanzar las finalidades propuestas.

Lograr el diálogo y la paz en nuestra Venezuela es un requisito inevitable para un mejor futuro y, especialmente, ante la necesidad de rescatar los valores de la democracia y de la familia, de corregir las distorsiones de un modelo económico que no funciona y de un estilo de gestión cuya lógica de construcción de poder por la vía de la confrontación ya ha demostrado sus nefastas consecuencias para la salud de la República.

Pero lograr el diálogo y la paz demanda como mínimo que se deje de ver en el otro un mal o un enemigo al que solo cabe destruir. La edificación de barreras ideológicas o sectoriales conspirará siempre contra el objetivo de la concordia, en la medida que retroalimenta los resentimientos y las exclusiones, al tiempo que puede desencadenar un proceso de violencia en forma de espiral.

Es cierto que el diálogo que pueda dar lugar al auténtico progreso se torna harto dificultoso cuando la calidad institucional queda relegada y el principio republicano de división de poderes pasa a ser letra muerta. No obstante, los venezolanos deberemos entender que sin diálogo no podremos dejar atrás el retroceso institucional. Porque la política, entendida como la búsqueda del bien común, sólo puede nutrirse del diálogo y de la tolerancia, y nunca de actitudes autistas que sólo nos conducirán a una mayor discordia y desunión.

El país necesita de un diálogo serio, responsable y sincero. El Gobierno debe dar muestras concretas de que está dispuesto a dialogar con la oposición, debe reconocer que ella existe, de que hará primar la lógica y está dispuesto a acordar, aun en la desavenencia porque de eso se trata la búsqueda de consensos.

 
Tu Comentario
Para participar, necesitas ser usuario registrado en TalCual. Si no lo eres, Regístrate Aquí
Correo Clave
Caracteres restantes: 280
Las opiniones aquí emitidas no reflejan la posición de TalCual.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio.

TalCual se reserva el derecho de no publicar los comentarios que utilicen un lenguaje no apropieado y/o que vayan en contra de las leyes venezolanas y las buenas costumbres.

Los mensajes aparecerán publicados en unos minutos.
Destacadas