18 de diciembre 2017

Kenneth Zseremeta, incómodo para todos

Kenneth Zseremeta

La destitución del hombre que hizo grande a la vinotinto femenina es el capítulo final de un largo historial de enfrentamientos con el poder, que lo hicieron diferir de la FVF, Mindeporte y hasta del COV, siempre en defensa de sus dirigidas

Que Kenneth Zseremeta haya chocado una vez más con el poder no es noticia. Que ese poder finalmente haya dispuesto de su cabeza, ahora que forma parte de la directiva de la FVF, sí lo es. El técnico panameño que acumula una medalla de plata en Juegos Olímpicos de la Juventud y dos cuartos lugares mundiales con las chicas de la vinotinto, siempre había salido bien librado de las polvaredas que levantaba, apoyado en sus resultados.

Esta vez la FVF apela a esos resultados, un año después del título sudamericano y el cuarto lugar de la Sub17, para poner fin a su exitoso decenio al frente del fútbol femenino.

La primera pelea pública de Zseremeta con el Ministerio de Juventud y Deporte, entonces en manos de Antonio Álvarez, ocurrió poco antes de los Juegos Olímpicos de la Juventud de Nanjing 2014, cuando el estratega se quejó de las condiciones para la preparación de sus chicas.

“La preparación ha ido bastante interrumpida y complicada, ya que el Ministerio del Deporte no cumplió con lo pactado y lo escrito en las reuniones. El encargado de Mindeporte (Álvarez) debería reflexionar sobre lo que está haciendo, porque está engañando a sus propios atletas”, acusó Zseremeta el 28 de junio de 2014, en declaraciones que reproducía el diario Líder.

En sus denuncias también salió salpicado el Comité Olímpico Venezolano, por la forma de estructurar la delegación que asistió a Nanjing: “Ha sido otra burla. No entiendo por qué si mandan los cupos (para el viaje a Nanjing) apropiados para el cuerpo técnico, el IND y el COV se apoderan de ellos, e imponen médicos que no conocemos”.

En esa ocasión, Zseremeta anunciaba que se reuniría con la secretaria del entonces presidente de la Organización Deportiva Panamericana (hoy Panam Sport), el mexicano Mario Vásquez Raña, para denunciar la situación, y se quejaba de que por razones de logística se habían frustrado varias giras de preparación. “El deporte no se puede parar por la negligencia de personas irresponsables como las que tenemos al mando ahora”, sentenciaba.

Fue precisamente cuando Zseremeta quedó en el ojo de Mindeporte. El viceministro de Alto Rendimiento José Alejando Terán (que hoy comparte ese cargo con la candidatura a alcalde de Vargas) trató de “desenmascarar” al técnico, acusándolo de exigir beneficios para sí mismo por encima de los intereses de sus jugadoras. “Lo que más me sorprende de estas declaraciones es que en reuniones en el ministerio, este entrenador antepone sus intereses particulares haciendo solicitudes sobre lo que él necesita ante que el resto de las jugadoras  y el resto del equipo, esto lo he visto con preocupación”, aseguró Terán.

“Nunca antes, en gobierno alguno, se había visto tanto apoyo a una selección femenina, hemos cumplido cabalmente con la preparación de nuestras muchachas, y este entrenador quiere manipular a la opinión pública y trata más bien de lesionar la armonía que existe entre la FVF, las atletas y el ministerio”, agregaba el funcionario.

Rafael Esquivel, entonces todavía al frente de la FVF, desmentía a Zseremeta y aseguraba que la federación había “recibido el apoyo necesario por parte del ministerio para la preparación de las jugadoras”, y destacaba las becas de las que ahora disponían las atletas.

Lo cierto es que la dotación deportiva a la Sub15 que representaría a Venezuela en Nanjing fue entregada el 15 de julio, dos semanas después de las denuncias de Zseremeta. De Nanjing, las chicas llegaron con una medalla de plata, pero las quejas del técnico en procura de mejores condiciones para las jugadoras no cesaron.

Trato desigual

En 2014, Zseremeta encabezó la campaña por una casa para Daniuska Rodríguez, que vivía en un rancho en Carabobo, y otra para Yulianny Goyo, que del Mundial de Costa Rica volvió a la invasión en la Ruezga Sur, Barquisimeto, donde vivía. En 2016, en pleno Mundial de Jordania, aprovechó una transmisión por Periscope para hacer una petición similar para Yerliane Moreno.

“Esa niña hoy no posee un hogar. Me hago eco al gobernador de su estado (Apure) que por favor no esperemos a que las niñas ganen para que Yerliane no tenga que pasar en el techo de su casa una inundación y pueda dormir tranquila. Te agradezco Yerliane, eres una fiera, que Dios te bendiga”, escribió el técnico.

Zseremeta ponía en evidencia un sistema deportivo desigual, en el que los jugadores de la selección masculina lo tenían todo, mientras las del femenino debían bregar por lo más básico, tan evidente que el futbolista Christian Santos tuvo la iniciativa de apadrinar a una chica de la vinotinto, que luego fue replicada por otros de sus compañeros e incluso por la campeona mundial de salto triple Yulimar Rojas.

“Me afecta mucho cuando los jugadoras llegan pidiéndome ayuda para una medicina o para comer”, confesó el istmeño en una ocasión en 2016.

Ese mismo año, después del cuarto lugar en el Mundial de Jordania, solo los familiares, un grupo de fanáticos y dos directivos de la FVF recibían a las chicas en el aeropuerto a su regreso a Venezuela. La vinotinto femenina no movilizaba ni siquiera al personal de protocolo de Mindeporte.

“Nosotras esperábamos que el Presidente nos llamara y recibiera, pero la bienvenida nos la dio el público”, comentó Hilary Vergara.

“Solo quiero el cariño de mi familia y las personas que de verdad creen en nosotras”, atajó Sandra Luzardo, mientras Yerliani Moreno hacía referencia a las promesas incumplidas después del triunfo en el Sudamericano de Barquisimeto: “Seguimos en las mismas, hay que seguir trabajando por Venezuela así no nos apoyen”.

Cinco meses después, el mismo presidente del IND que no las recibió en su mejor momento, Pedro Infante, llegaba a la directiva de la FVF, como primer vicepresidente, en unas elecciones para las que incluso se modificaron los estatutos federativos, a fin de permitir la entrada de funcionarios públicos activos, algo que estaba expresamente prohibido en el reglamento interno de la entidad.

Hasta aquí

Zseremeta estaba en la mira. La gota que derramó el vaso el vaso llegó en Santa Marta, en los mismos días en que el gobierno negaba la crisis de alimientos, cuando Jorge Rodríguez ordenaba a la Conferencia Episcopal Venezolana “callarse la boca” y no pedir ayuda humanitaria, la vinotinto ganaba un bronce que sabía a poco frente a Bolivia, y el técnico declaraba que había encontrado que los informes de salud de las muchachas revelaban cuadros de desnutrición.

“Lo que sí hay que decir, hay que hablar claro, nuestras jugadoras hoy manifiestan un grado de desnutrición tremendo cuando hicieron las evaluaciones. Cuando me dan los resultados de malnutrición se me salen las lágrimas de muchas cosas. Estas son unas héroes”, revelaba Zseremeta a un grupo de periodistas en Colombia.

El director de la Comisión Médica de la FVF, Javier Peralta, se apresuró a desmentir a Zseremeta, aunque en declaraciones a El Nacional también reconocía que “la situación en Venezuela no está fácil. Hay jugadoras que no son ni siquiera de clase media: viven en pueblos de Yaracuy, Apure, Guárico, y no se sabe cómo se alimentan”.

Apenas siete días transcurrieron entre la declaración de Zseremeta y su destitución, “en vista de que los resultados obtenidos en torneos oficiales y amistosos durante el ciclo de preparación para el Sudamericano de la categoría (Sub20), clasificatorio a la Copa Mundial, no han sido los esperados”, según el escueto comunicado emitido el martes por la junta directiva de la FVF.

Un día después de conocerse la noticia, la gran estrella de la selección, la niña mimada de Zseremeta, a la que el propio entrenador ayudó a conseguir beca universitaria y contrato profesional, Deyna Castellanos, sentenciaba que “creo que su proceso terminó”.

No todas las jugadoras fueron tan frías ante la destitución del hombre que marcó un antes y un después en el fútbol femenino, el que recorrió el país en los transportes más insospechados para ir a buscar talentos a los rincones más remotos.

Diez integrantes de la selección (Daniuska Rodríguez, Sandra Luzardo, Hilaris Villasana, Hilary Vergara, Nayluisa Cáceres, Verónica Herrera, Jeismar Cabeza, Alexa Castro, Olimar Castillo y Yerliani Moreno) emitieron este jueves un comunicado solicitando que la FVF “reconsidere la decisión y restituya a nuestro entrenador, aunque sea para la inminente competición (en referencia al Sudamericano) y de acuerdo a esos resultados, reevalúen su destitución del cargo”.

Para las jugadoras, la decisión sobre Zseremeta fue “un maltrato más hacia nosotras, al destituir de manera injusta a nuestro entrenador”.

Antecedentes

Zseremeta acusó directamente al ministro Pedro Infante por su salida, y aseguró que el caso debe ser estudiado por la FIFA: “Habrá que decirle a Infantino (presidente de la entidad) que investigue al vicepresidente de la FVF, porque con Laureano (González, presidente) no hubo problemas. Me gustaría que la FIFA sepa de esto. Desde que llegó el vicepresidente me querían botar”.

No es primera vez que Mindeporte es acusado de pretender interferir en los nombramientos y el desempeño de técnicos nacionales. Luego de un encontronazo con un planificador del organismo, el entrenador asistente del voleibol, Andrés Manzanillo, quedó fuera del Premundial de Argentina, aunque luego regresó al equipo.

Los técnicos de boxeo y triatlón objetados por el IND, que no reconoce a las directivas de esas federaciones, no fueron admitidos en el vuelo chárter que trasladó a la selección venezolana a los Juegos Sudamericanos de la Juventud, y su viaje tuvo que ser cubierto por el COV, que los embarcó en un vuelo comercial.

Sin embargo, Infante aprovechó la rueda de prensa de análisis de los resultados de los Bolivarianos el miércoles para dar su versión de los hechos: “La junta directiva de la FVF tiene la potestad de tomar estas decisiones cuando lo desee, a pesar de que hay gente que dice que lo destituyen porque yo soy el ministro, no tiene nada que ver”.

Consultado al respecto, el presidente del COV, Eduardo Álvarez, se declaró “respetuoso de las decisiones de nuestras federaciones: del mismo modo en que no mantuvimos ninguna posición cuando salió Richard Páez, o César Farías, o Noel Sanvicente, de esa misma manera recibimos la decisión en este caso”.

La voz de 10 jugadoras frente al silencio del resto no podrá hacer cambiar la decisión, pero sus palabras en el comunicado de este jueves trazan el retrato de su mentor: “No es un secreto que Kenneth Zseremeta es un técnico con ADN ganador y que nos ha llevado de la mano hacia el éxito en numerosas oportunidades. Nosotras gracias a él somos bicampeonas de América y dos veces cuartas del mundo. Decir que los resultados de nuestro DT no son positivos, es tapar los ojos ante la realidad que coloca a Kenneth Zseremeta en la cúspide del desarrollo del fútbol femenino venezolano (…) No tener a nuestro líder en la raya de cal, con quien hemos logrado cada uno de nuestros triunfos, definitivamente será un golpe técnico y psicológico importante para este grupo”.

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