21 de noviembre 2017

Réquiem por una alcaldía

Alfredo Peña y Juan Barreto

Más que el menosprecio esto revela el odio hacia la ciudad consustancial con el Socialismo del siglo XXI. Pero ella renacerá y los responsables de los innumerables males causados no podrán eludir la necesaria rendición de cuentas

La creación de una instancia integradora, capaz de asegurar la gobernabilidad de la heterogénea Área Metropolitana de Caracas, es una aspiración que viene madurando desde hace por lo menos 35 años. Ya en 1983 el Plan Caracas 2000, redactado por la desaparecida Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano, proponía “Reformar la administración de la ciudad estableciendo una administración metropolitana para todo el ámbito funcional del área metropolitana”; en esos mismos años la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado evaluó una serie de escenarios para concretar esa propuesta; en 1999 la Fundación Plan Estratégico Caracas Metrópoli remitió una proposición en ese mismo sentido a la consideración de la Asamblea Nacional Constituyente, la cual aprobó en el año 2000 la ley que creó el Distrito Metropolitano de Caracas, la Alcaldía Metropolitana como su instancia ejecutiva y el Cabildo Metropolitano como el órgano legislativo.

Bajo ese marco institucional se desarrollaron las dos primeras gestiones metropolitanas, la presidida por el fallecido Alfredo Peña, que la ciudad vio pasar sin pena ni gloria, y la encabezada por Juan Barreto, en la cual se comenzó su destrucción sistemática mediante la transferencia de dependencias claves al Ejecutivo nacional. La sedicente revolución había entendido que sus intereses estaban en otra parte.

Las elecciones de diciembre de 2008 dieron la victoria a Antonio Ledezma, candidato de la alternativa democrática. Ante esta circunstancia el oficialismo actuó con su característico estilo jalisciense de arrebatar cuando pierde: el asalto al palacio de la Alcaldía fue apenas el preámbulo de una agresión más profunda, consistente en arrebatarle competencias fundamentales y la casi totalidad del presupuesto gracias a la complicidad de la servil Asamblea Nacional de entonces, todo lo cual culminaría en la rocambolesca y arbitraria detención del reelecto alcalde en 2015.

Pese a esas agresiones, el asedio financiero y el sabotaje sistemático, la gestión de Ledezma abrió nuevos horizontes a la gobernabilidad metropolitana y le imprimió a la Alcaldía una dinámica inédita, lo que se concretó en logros de los cuales apenas citaremos los fundamentales. El primero de ellos es, sin duda, la formulación del Plan Estratégico Caracas Metropolitana 2020 cuyo primer avance, priorizando el espacio público, la inversión en bienes públicos y la cultura ciudadana, se presentó en julio de 2012, cubriendo el largo vacío que se había producido desde 1983 y definiendo claras estrategias para asegurar el futuro de la metrópoli. También la experiencia del Transmetrópoli, una reestructuración y repotenciación del caótico transporte colectivo superficial de la ciudad, fue una innovadora experiencia que no ha podido desarrollar todo su potencial por el cerco al que ha estado sometida la Alcaldía. El sistema de información geográfica de la ciudad denominado Caracas en un click ahora ha sido incorporado al Programa GeoSUR, de la CAF. El Concurso de Ideas La Carlota Parque Metropolitano atrajo un considerable número de participantes nacionales y del extranjero, generó un rico debate y definió un modo nuevo, más democrático y participativo, de hacer ciudad.

Pero ahora, sin la menor explicación, el CNE, la secretaría electoral del PSUV, ha excluido de sus últimas kermesses de elecciones prêt-à-porter a la Alcaldía Metropolitana, una evidente señal de que se preparan su réquiem, completando la operación liquidadora iniciada hace casi tres lustros por el alcalde Barreto: más que el menosprecio esto revela el odio hacia la ciudad consustancial con el Socialismo del siglo XXI. Pero ella renacerá y los responsables de los innumerables males causados no podrán eludir la necesaria rendición de cuentas.

@marconegron

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