18 de octubre 2017

MUD evita dar pasos en falso en las "negociaciones"

Julio Borges

Siete meses después, la oposición apuesta por una agenda común con un cronograma de cumplimiento de acuerdos que sean refrendados por el pueblo venezolano

n vacile. Así calificó Julio Borges las reuniones de diálogo que se realizaron entre octubre y diciembre de 2016, que terminaron con varios temas sobre la mesa pero sin concretar ninguno de los acuerdos suscritos. 

Siete meses después, la oposición apuesta por una agenda común con un cronograma de cumplimiento de acuerdos que sean refrendados por el pueblo venezolano, bajo la misma figura que les fue negada contra el mandatario Nicolás Maduro. 

Los encuentros en República Dominicana se hicieron a petición del presidente Danilo Medina y con la bendición de la ONU, aunque al canciller francés Jean-Yves Le Drian "se le escapó" que el 12 de septiembre se iniciarían las reuniones. Una fuente cercana a los encuentros comenta que puede ser una medida de presión de ese país para que el Gobierno venezolano aceptara la invitación con nuevos mediadores. "Francia hizo la presión necesaria, hecho que apoya la Unión Europea. Insistieron y lograron que los esfuerzos del presidente Medina fueran escuchados". 

El mandatario dominicano y su canciller Miguel Vargas se encargaron de llevar a buen término las primeras reuniones, que en un principio se hicieron por separado y luego hubo un breve intercambio. Allí se plantearon los acuerdos, que incluye a seis países amigos (Chile, México y Paraguay por la MUD, Bolivia y Nicaragua por el Gobierno), que serán representados por sus cancilleres o enviados de alto nivel en las reuniones. 

La fuente destaca que la petición principal del oficialismo era el "respeto a la soberanía", donde la comunidad internacional frenaría nuevas sanciones contra funcionarios venezolanos. Al ser consultado por el respeto a la Asamblea Constituyente, destacó que "no fue mencionado dentro de las reuniones". 

"En esas reuniones se habló de varios temas que ya la oposición plantea desde el año pasado. El presidente Medina y su canciller fueron receptivos y están dispuestos a ayudar, pero el tema del reconocimiento a la ANC no se habló, ni se mencionó", indica la persona cercana a las conversaciones en Dominicana. 


Presión no favorece al Gobierno


El apoyo de la ONU y El Vaticano en las iniciativas de negociaciones tienen un gran perdedor, a juicio de varios expertos. 

Para el diplomático Óscar Hernández, se debe aprovechar el esfuerzo de la comunidad internacional y crear una estructura de negociación fuerte. Se deben tomar en cuenta que estos acuerdos deber ser susceptibles a la verificación, con transparencia y respeto entre las partes, manifiesta Hernández. 

"Con una estructura luego se definen las formas de negociación (...) Cuando se entra en negociaciones no hay temas tabú. Están planteados los mismo temas pero depende de cuanta presión sienta el Gobierno para abordarlos". 

El politólogo Luis Salamanca también señala que el cambio en la composición del grupo de diálogo anterior es sustancial. "Esto garantiza una paridad y que no es Maduro quien controla la agenda, sino que queda en las manos de países independientes". 

Además, Salamanca expresa que la implicación del secretario de la ONU demuestra el grado de internacionalización del conflicto. "El mundo está sensibilizado con Venezuela. Eso pasa factura a la hora de buscar financiamiento es un país que no tiene suficientes fondos". 

La psicóloga social Colette Capriles coincide en esta posición y agrega que "El Gobierno va obligado porque tienen una crisis de legitimidad muy grave subrayada por los actores internacionales y con advertencias directas de obedecer los acuerdos". 

A la negociación se llegará en algún momento, aduce Capriles, por lo que considera importante observar condiciones concretas, que deben tomar en cuenta las elecciones regionales. "Un buen resultado opositor fortalecería cualquier capacidad de negociación que tenga, y si el Gobierno no sale tan mal como se pronostica, se puede decir que tienen fuerza política para presionar". 

A tomar en cuenta en las reuniones

El presidente del Parlamento, Julio Borges, asegura que lo principal es formar una agenda, en la cual podría haber coincidencias con el Gobierno para llegar a negociar. 

"Si son sustanciales e implican el cambio democrático en el país podría pensarse". Lo sustancial para la MUD pasa por cambio democrático por elecciones a corto plazo, un nuevo CNE, observación y garantías internacionales. 

El embajador Óscar Hernández recuerda que toda negociación implica acuerdos cuya temporalidad debe ser definida. Además deben plantearse tener negociadores plenipotenciarios. 

"Hay venezolanos con suficiente experiencia para entablar este tipo de negociaciones con el Gobierno. Además, es importante saber con quién negocias, porque si tienes a una persona que solo impone trabas y emite declaraciones sin fundamento, ya sabes que será un fracaso". 

El politólogo Luis Salamanca ve incierto y poco probable que se lleguen a esos acuerdos pues "las peticiones de ambos lados son maximalistas", por lo que cree que Maduro centrará su petición en el reconocimiento a la ANC para lograr el financiamiento, mientras que aconseja a la oposición centrarse en el plano electoral: presidenciales y garantía para las regionales. 

En esto coincide con el informe de Eurasia Group sobre el escenario venezolano, que señala una transición negociada en 2018, tomando en cuenta otras sanciones de EEUU y la UE. 

Para Colette Capriles, en este proceso se debe jugar en varios tableros de forma coordinada. Para ello es importante el manejo comunicacional, del cual el Gobierno es experto y la MUD presenta serias fallas. "El Gobierno no tiene problema en incumplir acuerdos. Es difícil saber hasta qué punto están dispuestos a obedecer la Constitución". 
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