24 de noviembre 2017

#16JSiSiSi

Nicolás Maduro

El hecho es que quien se aferra, si no logra dominar su compulsión por el poder, aceptémoslo, es dictador

No lo dude amigo lector: Maduro y los diez o veinte que “viven” del régimen no padecen las penurias y humillaciones que usted, yo y el resto de los más de 30 millones de venezolanos, chavistas o no; ¿no es verdad? ¡Pero, atención, tienen las suyas! Es así pues resulta que todos los poderosos -demócratas o no- cuando están en el poder, padecen otra cosa que los desafía trágicamente, mientras, a la vez, es lo que más “gozan” en su laberinto: el poder.

La miseria particular del dictador es creerse que lo disfrutará para siempre, cuando en realidad lo padecerá para siempre; este padecimiento, sin embargo, sólo será reconocido por él y los suyos -incluidos los veinte o treinta- al final. ¿Cuál final? Pues, evidentemente, el suyo; ¿o a cuenta de qué iban ellos a no tener final?, ni que fueran dioses o inmortales. Esta evidencia y su ocultamiento es lo que -para su desgracia- los hace perseguir psicóticamente justo aquello que los perderá: más poder.

Demócratas o no, decíamos arriba, pues deberíamos haber aprendido todos aquí que la gran diferencia entre buenos y malos gobernantes es que no tengamos que soportarlos para siempre; esto es, que se vayan, que se quiten para poder seguir viendo el sol. Lo que distingue a un demócrata de un vulgar dictador es que el primero sabe que ese poder no es suyo y que lo va a entregar. Punto. Vale para Temer en Brasil, para May en Inglaterra, para Trump en USA y vale igual para Maduro y los suyos, aunque ellos no quieran.

El hecho es que quien se aferra, si no logra dominar su compulsión por el poder, aceptémoslo, es dictador. El dictador caerá en desgracia más temprano o más tarde; esa compulsión por aferrarse lo perderá; pasará a la historia con un desprestigio irrecuperable para siempre. Si al menos se preguntarán -él y los suyos- cómo es que nunca hicieron falta y ahora iban a ser seres insustituibles o inevitables… Por lo pronto, ayer domingo 16, otro tsunami democrático rebasó a la dictadura, le demostramos a Maduro y los suyos, quién manda en Venezuela. 

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Edición del 2017/11/02
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