23 de julio 2017

Una minoría transmutada 

Maduro y Cabello

“Pranato” es una palabra más apropiada para identificar a esta minoría ávida de todos los privilegios que puedan asociarse o derivarse de un manejo despótico, envilecido y corrupto del mando. Y encima de una violencia sin precedentes en los tiempos de la historia contemporánea de nuestro país

Transmutar es mudar o convertir una cosa en otra. Y eso ha pasado con una parte del país, en estos largos y trágicos años del siglo XXI. En general, Venezuela y los venezolanos, seguimos siendo los mismos a pesar de la intensa influencia de la llamada "revolución". Pero hay un segmento particular que no. Ya no son los mismos de otros tiempos. Ya no comparten los valores del gentilicio venezolano. Están henchidos de odio, de un resentimiento brutal, se han re-barbarizado, para usar una expresión de la vieja filosofía. La mayoría de los venezolanos no se reconoce en ellos, y ellos tampoco se reconocen en la mayoría de los venezolanos.

Esa parte particular que se ha hecho irreconocible, es ufanamente violenta, está imbricada con el poder establecido y carece de escrúpulos para abusar de ese poder. Parece una secta siniestra, y de muchas maneras lo es. Se creen que tienen una especie de derecho adquirido al mando, a la depredación y al desprecio de cualquiera que les oponga, o tan siquiera les critique. Representan a ese país que tenemos que superar, que dejar atrás, para que Venezuela tenga la oportunidad de un futuro humano y digno.

Y conste que no me estoy refiriendo a esa franja ancha de la base social que fue el sustento político del oficialismo. Más bien apunto hacia la estructura político-armada de la hegemonía que aún impera en Venezuela. Una “nomenklatura” que ha desfigurado por completo el sentido democrático del ejercicio del poder, y el respeto al adversario político, tanto en su persona como en su pensamiento pluralista. Incluso el término “nomenklatura” que se puso de moda para identificar a las élites en los regímenes comunistas de corte soviético, no es suficientemente apto para denominar el fenómeno.

“Pranato” es una palabra más apropiada para identificar a esta minoría ávida de todos los privilegios que puedan asociarse o derivarse de un manejo despótico, envilecido y corrupto del mando. Y encima de una violencia sin precedentes en los tiempos de la historia contemporánea de nuestro país.

Esa minoría transmutada en una cosa distinta de lo esencial venezolano, es la que pretende seguir imponiendo su afán de dominio y continuismo por sobre la voluntad de cambio del pueblo. No se puede permitir que se salgan con la suya.

flegana@gmail.com

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