23 de noviembre 2017

A 100 días de protesta, el futuro social y político del país no pinta color rosa

Marcha

Estos 100 días de protestas contra el presidente Nicolás Maduro han renovado y creado nuevas simbologías que han puesto al Gobierno a la defensiva, sin embargo, cuando hoy se cumplen tres meses de protestas el panorama luce poco alentador

Las calles de la capital y la de los estados no parecen las mismas de hace 100 días atrás. escombros, grafitis en el pavimento y el olor de las bombas lacrimógenas denotan que se han librado varias batallas sobre ellas.

La ira, la impotencia y la tristeza parecen haberse diluido y convertido en un nuevo coctel que le ha dado paso a una creación gigantesca de optimismo y valentía a los ciudadanos. Estos 100 días de protestas contra el presidente Nicolás Maduro han renovado y creado nuevas simbologías que han puesto al Gobierno a la defensiva.

Promovidas por la Mesa de la Unidad Democrática y con un primer objetivo en la lista, las manifestaciones han tomado rumbo propio, para convertirse en las grandes protagonistas de las denuncias internacionales a la grave crisis que atraviesa el país.

Más de 3500 personas detenidas por los cuerpos de seguridad del Estado y de las cuales 1141 permanecen privadas de libertad, según cifras del Foro Penal Venezolano, y 89 familias enlutadas son el saldo de la cruda represión ejercida por el Estado contra las convocatorias de aquellos que piensan distinto.

 

¿Pero dónde estamos y hacia dónde vamos socialmente?

El sociólogo y Secretario de la Universidad Central de Venezuela, Amalio Belmonte, destaca que la situación por la que atraviesa el país actualmente es inédita, pues en un primer lugar las protestas no han sido vinculadas con un solo sector. “Es una protesta que atraviesa todos los estratos sociales. Esto se debe a que existe un alto nivel de espontaneidad que indica muchas cosas importantes y un ítem grave para quienes gobiernan”.

Señala que la situación ya no es estrictamente en el campo político, pues la grave crisis social y económica aunada a la descomposición, han creado una combinación explosiva que han tenido como resultado, en estos últimos días, recrudecimiento de la crisis económica y social, recrudecimiento de las formas represivas del Gobierno y recrudecimiento del carácter excluyente, en cuanto a la imposición de una Asamblea Nacional Constituyente que niega derechos que ya están consagrados en la Constitución.

“La gente está en la calle luchando por el derecho a que el juicio crítico universal se exprese. La gente se niega aceptar que su soberanía política y que su derecho a participar frente a una decisión de tanta monta como lo es la de intentar cambiar la Constitución sean arrebatados”.

La democracia como valor y la libertad se han instalado en todos los estratos y formas de protestas que hay en Venezuela señala el sociólogo. Indica que uno de los detalles más importantes en estos 100 días, es el rescate de la simbología que no existía en el pasado pues en este momento la protesta en general, sin señalar un grupo en concreto, ha creado una simbología de tanta carga que ha colocado al Gobierno a la defensiva.

“Desde el señor con su papagayo que tiene una consigna que se hace casi universal, desde eso que parece simple, el joven del violín, los jóvenes que parecen como unos cruzados frente a las manifestaciones, las consignas ¿quiénes somos? Venezuela, ¿qué queremos? Libertad. Condensan mucho de lo que se está peleando, la gente se ha unido, el movimiento se ha hecho de carácter nacional”.

Belmonte manifiesta que hoy la gente se define como defensora de la democracia, pues el hilo conductor de todo esto, es que los ciudadanos se sienten demócratas. Expresa que la gente quiere ir hacia delante contra lo que supone un desafío, que es la tendencia a una situación dictatorial.

“Estos días han demostrado que aquí hay mucha valentía, la gente sabe que tiene mucho que perder y está dispuesta a correr riesgos. Se ha fortalecido el movimiento que se opone al Gobierno, han desnudado en buena medida el carácter represivo que el Gobierno había cuidado de no expresar mucho, y además han evidenciado que el Gobierno está en una orfandad política, que solo se respalda con la cúpula militar y los colectivos”.

Sin duda alguna tres meses de protesta han debilitado al Gobierno, y le han hecho mostrar su peor lado, destaca el sociólogo. Augura que las futuras convocatorias que relice la MUD tendrán una gran participación social por tres razones:

1)La oposición necesita mostrarse, no solamente en la calle

2)El asalto violento a la Asamblea Nacional se convirtió en un estímulo

3)La sociedad opuesta al Ejecutivo que no milita en partidos, se ha organizado espontáneamente

Belmonte previene que es muy difícil pedirle pasividad a un movimiento que ha estado en la calle contra una Constituyente, y que conoce los peligros que esta representa. “El pueblo sabe que ahí está su futuro y no va a quedarse de brazos cruzados, para que de manera pasiva se desarrolle un proceso ilegal, casi corporativo”.

Para nadie es un secreto que la Constituyente está deslegitimada por la gran mayoría de la población venezolana, indica el Secretario de la UCV. “De llegarse a instalar, los efectos que ya pueda tener no van a ser aceptados, y esto puede dar lugar a una radicalización de lo que se pudiera denominar como la desobediencia civil pacífica, pero que si llega a ser enfrentada pudiera transformarse en una que eleve mucho más el conflicto”.

El camino y rumbo político penden de un hilo

Para el politólogo Luis Salamanca la situación política actual del país está llegando a un punto de confrontación más aguda, al escalar con la amenaza de una Asamblea Nacional Constituyente convocada por el presidente Nicolás Maduro.

“Las protestas siguen en las calles enfrentando al Gobierno, con lo único que tiene la población que es su fuerza social y su fuerza de movilización”.

Destaca que la confrontación amenaza con convertirse en total, pues no hay espacios donde no se esté dando. Salamanca expresa que el panorama que se está dando a nivel Ejecutivo, es producto de un desconocimiento de los poderes de manera mutua.

 

El panorama de estos 100 días ha significado un gran cambio, destaca el politólogo, que además advierte que transitamos por dos escenarios dos escenarios: de la tranquilidad autoritaria de Maduro que venía aplicando solo sus medidas, a una situación de confrontación porque la sociedad le salió al paso.

“Maduro quiere el poder absoluto, tal y como lo ha venido indicando en sus planteamientos cerca de lo que van hacer con la Constituyente, y la sociedad el pueblo que sale todos los días a la calle a decirle que no con una respuesta agresiva”.

En cuanto al trabajo que ha venido realizando la MUD, Salamanca considera que lo han hecho adecuadamente, pues ha sido la orientadora de este movimiento de protestas, al establecer las agendas y convocar a los ciudadanos.

En cuanto al panorama general y futuro del país, expresa que es muy grave en líneas generales, pues se ha entrado en el terreno de las fuerzas.

“Entramos a una confrontación, para la cual no está preparada la sociedad venezolana. El país entró en un riesgo muy grande, pues se puede perder lo poco de país civilizado que teníamos y la poca democracia y constitucionalidad.”

Finalizó expresando que de darse la Constituyente, esta modificará a su antojo la Constitución actual y creará una situación en la que no habrá oposición democrática. “Habrán mecanismo de manipulación total de la lucha política, vamos hacia el poder absoluto, lo que generará una vida mucho más difícil y complicada, porque luchar contra un Gobierno que ya es una dictadura es muy complejo”.

Edición del 2017/10/19
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