22 de octubre 2017

Maduro en su gamelotal

Consejo de Ministros 16-5-2017

Manual de decodificación de signos entre habladores de paja

El Consejo de Ministros # 269 realizado el martes 16/5 en Miraflores arrojó suficiente material retórico para intentar un análisis del “top 10” de los tópicos oficialistas enunciados por el presidente obrero, monologuista como casi siempre, a pesar de estar rodeado por su tren ejecutivo, Delcy, El Aissami, Jaua, Aristóbulo, etc. Primera característica pues, escuchar y aplaudir las ocurrencias del jefazo, sin acotar, sin interrumpir, sin aportar ideas en un trabajo que se supone debe ser colectivo.

La opinión pública estuvo muy atenta a esa reunión. Ya sabíamos que se cocinaba la séptima extensión de los poderes especiales del ejecutivo sobre la emergencia nacional, lapsos de 60 días que se siguen sumando sin que se solucione nada. Maduro estira la arruga y culpa al imperio o a la “guerra económica” de todos los pesares del país pero es incapaz de llegar a la autocrítica y asumir la responsabilidad aunque sea en alguna de las sopotocientas metidas de pata en las que viene incurriendo su gobierno.

“Acuso a Julio Borges de todo el mal que está generando”, decía. Y por allí se iba: Borges, el Departamento de Estado de USA, la insurgencia, el terrorismo, bla, bla, bla; todo menos verse el ombligo mientras las protestas de calle se desbordan en el país y la violencia política sobrepasa cualquier límite conocido de la historia reciente. Durante 2014, por ejemplo, en el lapso de 3 meses conocido como “La Salida” (y por el cual el gobierno responsabilizó y apresó a Leopoldo López) murieron 43 personas. Actualmente van más de 50 fallecidos vinculados a las protestas sociales, más del doble que en 2014 si se toma en cuenta que apenas llevamos un mes y 19 días del trágico recuento.

El General Padrino López también estaba en la mesa de Palacio. Calladito como el resto. Creerá que esa cuenta no tiene que ver con él. “Que la pague el que encabeza”, pensará, mientras se aferra a las órdenes despóticas que recibe, “mueva tropas, mande helicópteros, apóyese en la fase X del Plan Zamora que le haga falta”, segunda, tercera o quinta, una numeración incomprensible para los civiles que al final suma lo mismo: mayores atropellos a los derechos humanos, represión cada vez más brutal frente a cualquier acto de disidencia y otra enorme lista de presos políticos que siguen pasando –inconstitucionalmente- a tribunales militares.

La perorata de Maduro continuaba. “Los CLAP son la mejor forma de abastecimiento conocida. Sobrepasamos la distribución de 6.000 bolsas en abril, haremos entregas cada 15 días en lugar de cada 21…” Las cámaras enfocaban a Bernal, los televidentes languidecíamos de aburrimiento, ya se acaba, ya lo quito, no puedo más; y de pronto, MILAGRO, Nico cambió de tercio, empezó “a pagarla” con César Miguel Rondón y tuvimos que ponernos en alerta nuevamente.

La fase más peligrosa de un hablador de paja es cuando le hace un guiño a un subordinado para que saque la libretica y tome nota de una orden directa. Lo que pudo haber sido una bravuconada más del presidente arremetiendo contra un comunicador cuyas críticas no soporta se convirtieron en retaliación directa por obra y gracia de Delcy Eloína, quien literalmente esperó a Rondón “en la bajadita” (a Maiquetía) hasta dejarlo sin pasaporte “y preso en Venezuela” con la excusa que después se inventó cancillería.

¡Así, así, así es que se gobierna! Un estilazo: paja, paja, paja y más paja, pero de pronto golpe. Inflexión autoritaria en medio del gamelotal. Hay que aprender a descifrar las cortinas de humo del oficialismo para neutralizar las sorpresitas que se cuecen desde las tinieblas. Ya desconocieron la Asamblea Nacional y también se inventaron una Constituyente “mata elecciones”. Atención al verbo pues: a veces, en medio del bla, bla, bla saltan como evidencia puntos de exclamación. ¡Estamos ante una abierta dictadura!

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